Presidente de Distrito Castellana Norte (DCN), Álvaro Aresti.

El presidente de Distrito Castellana Norte (DCN), Álvaro Aresti, defiende que Madrid Nuevo Norte (MNN) es un proyecto 100% sostenible, que se ha convertido en el mejor ejemplo del poder transformador y económico del urbanismo sostenible.

Durante su intervención en el I Simposio del Observatorio de Movilidad, Aresti ha explicado que las ciudades de dentro de 20 años serán muy diferentes a las de ahora. “Se avecina un periodo de grandes transformaciones, y debemos actuar desde la flexibilidad en el diseño de usos y de espacios”.

De hecho, se ha referido a la que durante muchos años se conoció como Operación Chamartín no como un proyecto urbanístico más, sino como “una actuación estratégica para la ciudad, cuya relevancia trasciende a escala regional y nacional”.

Además, ha asegurado que Madrid Nuevo Norte es una de las claves que favorecerán la recuperación económica de Madrid y de España, tras la difícil situación generada por la pandemia. Una recuperación que estará basada en la sostenibilidad, porque se trata de “un proyecto 100% sostenible que creará una ciudad 100% sostenible”.

Aresti insiste en que algunas de las principales ciudades mundiales están apostando por “crear ciudades más inteligentes, sostenibles y resilientes. Madrid tiene la oportunidad de situarse en este grupo de ciudades, es la gran oportunidad de prepararse para el futuro”, y añade que “en DCN queremos crear el Madrid del futuro”.

En este sentido, desde DCN proponen “una nueva forma de hacer ciudad y entrar de lleno en el urbanismo del siglo XXI”, y recuerda que este proyecto “no expande, sino que regenera. No fomenta el uso del coche, sino que prioriza ir a pie o utilizar el transporte público”.

MOTOR PARA EL EMPLEO

La ejecución de este ‘mega proyecto’ necesitará un calendario de ejecución por fases durante los próximos 25 años. El proyecto Madrid Nuevo Norte, junto a las actuaciones públicas que se desarrollarán en paralelo, como la renovación de la estación de Chamartín o la remodelación del Nudo Norte.

Según el presidente de DCN, Madrid Nuevo Norte convertirá a Madrid en una “ciudad verde, tecnológica, que ofrece calidad de vida y oportunidades de empleo a sus ciudadanos”. De hecho, este proyecto generará un total de 348.000 empleos, de los cuales 200.000 se crearán durante la fase de construcción, y los restantes cuando el proyecto esté en fase de explotación.

Estos datos se desprenden de un estudio económico que ha realizado DCN en colaboración con la Universidad Autónoma, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Politécnica de Valencia. También revela que la inversión prevista para completar Madrid Nuevo Norte generará un impacto económico cercano a los 15.200 millones de euros.

Según el presidente de DCN, el 90% de este gasto provendrá de la inversión privada, y cada euro invertido atraerá otros 0,76 céntimos. Por otro lado, las administraciones públicas obtendrán una recaudación fiscal cercana a los 5.800 millones de euros.

Con este proyecto, pretenden crear un “centro de negocios único”, alejado de las zonas empresariales comunes que por las tardes y los fines de semana se quedan desiertas y se convierten en zonas inseguras. “Con Madrid Nuevo Norte pretendemos que sea una zona atractiva las 24 horas del día los 365 días del año”.

SOSTENIBILIDAD EN EL ADN DE MNN

Aresti ha asegurado que en Madrid Nuevo Norte la sostenibilidad no es “una estrategia de marketing verde”, sino que está “en el ADN del proyecto”. “Trabajamos con la intención de que la actuación llegue a convertirse en un referente del urbanismo sostenible para los próximos años y en el espejo en el que se miren otras ciudades que quieran abordar procesos de regeneración urbana”.

El proyecto aspira a obtener las certificaciones de sostenibilidad LEED y BREEAM. Planea la posibilidad de producir energía renovable dentro del ámbito con geotermia y la energía solar, crear redes térmicas para la producción de frío y calor a nivel de distrito, e incluso barajan la posibilidad de instalar ferrolineras, para recargar los coches eléctricos con la energía que producen los trenes al frenar.