Apple está impartiendo clases de seguridad mundial mientras es incapaz de cubrir sus deficiencias.

El encontronazo entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y China tiene acorralado a Apple en ambos frentes, por ello la compañía busca una salida factible que le ahorre más dolores de cabeza a su máximo dirigente, Tim Cook. En principio, la compañía tecnológica estaría sopesando sacar su producción del gigante asiático, aunque para muchos analistas simplemente sería un farol, dados los problemas que generaría, para forzar a un acuerdo a ambas partes en el próximo G20.

El anuncio de Apple, de que habría pedido a sus proveedores que evaluaran los costes de sacar de China entre el 15% y el 30% (lo que sería la totalidad que tiene en el país), se filtró curiosamente en la propia región asiática. En concreto, el primero en hacerse eco de la misma fue un informe del Nikkei Asian Review, esto lo contemplan algunos de los analistas que siguen al valor como un aviso al gigante de cara a futuras negociaciones con Estados Unidos, y no como una alternativa real que este en mente de Cook, al menos por el momento.

Pero, en ¿qué se basan los analistas que siguen a Apple para sustentar que se trata más de una declaración intimidatoria que de una declaración de intenciones? A este respecto, explican desde Wedbush que el esfuerzo que debería hacer la firma de Cuppertino sería “gigantesco” con todos los inconvenientes que llevaría aparejados. Su analista, Daniel Ives, señala que la compañía de la manzana se arriesgaría a cortes de suministros en sus productos dada la interrupción de la cadena de suministros que se produciría.

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Además, Ives advierte de que finalizar una empresa de tal calado llevaría como mínimo dos años, un tiempo para el que quizás la tensión se habría resuelto satisfactoriamente. Por último, también tendría un enorme precio para la firma, y sus clientes, en forma de costes más altos que repercutirían o bien en el precio de los productos o bien en los márgenes de la firma. En concreto, un informe de Red Pulse señala que “la reestructuración de su cadena de suministro podría demorar hasta 18 meses y también aumentar los costes de manufactura de Apple en un 30%”.

Lo anterior lleva a no sea del todo rentable para Apple realizar el movimiento, puesto que un 30% más de coste por terminal, como calcula Red Pulse, supondría de media unos 130 dólares más (dado que a la compañía le cuesta entre 400 y 450 fabricar un nuevo smarthphone). Por su parte, los aranceles impuestos mutuamente por los dos gigantes económicos provocarían un aumento de 160 dólares por cada iPhone, pero se trata de máximos (declaraciones unilaterales) que una vez se negocie, como ocurrirá en el G20, podría reducirse como fuerza, incluso aunque no hubiese un acuerdo satisfactorio.

Por último, no solo se trata del coste más mayor por cada producto fabricado, sino que la empresa incurriría en enormes gastos extras en poner en marcha nuevas fábricas (se habla de Vietnam o Malasia), formar a los trabajadores y los contratiempos que pudieran surgir. Además, una salida tan traumática generaría un importante sentimiento de rechazo en la población del gigante, lo que podría reducir aún más las ventas en una zona clave para la compañía de la manzana. En definitiva, la solución de Apple de salir de China parece alejarse de la realidad, a no ser que las negociaciones se rompan con fuerza, y acercarse más a una declaración de intenciones para forzar en futuras negociaciones.