Los teléfonos inteligentes se han vuelto aburridos. Incluso para Apple. Ahora, el juego está en otra parte, al menos para la firma de Cupertino como demostró la presentación del iPhone 11. Una exposición sobria, sin grandes sorpresas (esas serían en otro momento), sin largas colas en las tiendas para adquirirlos y, sin embargo, volvió a crecer en ventas.

La razón fue, simplemente, que se trataba del terminal más barato en los últimos dos años. Una decisión que tenía todo el sentido, puesto que una empresa que aspira a centrarse en los servicios (cómo es el objetivo de Tim Cook en el largo plazo) necesita de una base amplia de usuarios.

El movimiento de Apple es defensivo, al menos por el momento. El mercado actual de teléfonos inteligentes está saturado, en especial en la gama alta. Las razones del estancamiento hay que encontrarlas en la propia empresa y la respuesta de los consumidores. Así, las escasas innovaciones en los nuevos terminales, salvo pequeñas excepciones que no suelen afectar al funcionamiento de los mismos, no compensan unos precios desorbitados. De hecho, el precio del iPhone se ha doblado en una década, aunque no fue hasta 2017, cuando empieza el declive en ventas, que toca por primera vez los 1.000 dólares. Aun así, en los siguientes años ha seguido subiendo precios, lo que ha repercutido en el número de terminales vendidos.

Pero no es solo la evolución del negocio de Apple, sino que también se trata de una reconversión más profunda del sector. Los dispositivos móviles se han convertido en piezas imprescindibles sí, pero su recambio por otros nuevos cada vez es menor, provocado (también) por la falta de innovaciones y la mayor calidad de los mismos.

En dicho contexto, y a falta de cambios importantes que pueden llegar en los próximos años (los teléfonos plegables y el 5G) el negocio de hardware se ha vuelto más y más difícil, por lo que la necesidad de encontrar nuevas vías de ingresos se ha disparado.

APPLE ES DISTINTO, LO SABE Y LO APROVECHA

Apple es completamente distinto al resto de compañías, por algo es la inversión favorita de Warren Buffett. También, por ello, es la empresa que más vale del mundo, detrás de la saudita Aramco. Su negocio no se fundamenta en la recolección de grandes cantidades de datos que luego se utilizan para bombardear a los usuarios con publicidad, como el resto de tecnológicas, sino que se quedan en el iPhone como bastión de seguridad. Por otro lado, a diferencia del resto de compañías de hardware que comparten Android y libran una encarnizada batalla de precios para captar al consumidor, la firma que dirige Cook opera en un ecosistema propio. Eso es una clave que no ha dejado pasar.

Todo aquello que se posee en el iPhone, u otro modelo Ios, es fácilmente compartible entre dispositivos Apple. Es más, ahora con colocar un teléfono sobre otro se intercambia automáticamente toda la información. Una tecnología que no es casual y está orientada a ocasionar el menor gasto de tiempo en un proceso que por lo general se vuelve más tedioso. Al final, como ha demostrado la psicología económica, con el Nobel Richard Thaler como exponente, es que los pequeños detalles y empujones (lo que se llaman nudges) son bastante más poderosos de lo que en principio se podría pensar. Por lo que, dar una facilidad extrema al movimiento de información entre dispositivos, pero restringirla (haciéndola más laboriosa) con cualquier otro dispositivo es una estrategia muy efectiva.

En esto, entra en juego el último movimiento de la marca: la importante reducción de precios del iPhone 11. Un terminal más barato invita a que gente no Apple lo pruebe, mientras que sus limitadas mejoras (es relativamente muy parecido a los anteriores) hace que otros clientes asiduos (obviamente, grosso modo) no opten por una renovación si tienen ya los últimos modelos. Al final, la jugada de Cook amplia la base de usuarios atrayendo un número mayor al ecosistema del que es difícil de salir por distintos motivos. Entre los que están, por ejemplo, la durabilidad de dichos móviles (mayor calidad es más años de funcionamiento) o los nudges descritos anteriormente. El terminal, al final, es el Caballo de Troya para los usuarios que hace años no pensarían en tener dicho smarthphone. Por cierto, la compañía está trabajando en una versión de bajo coste que saldrá próximamente.

DEFENDIENDO EL MARGEN Y MARCANDO LOS TIEMPOS DEL 5G

El otro gran efecto del movimiento de Apple está relacionado con la próxima revolución móvil que es la llegada del 5G. La compañía controla el tempo del mercado. El resto de marcas había planeado sacar al mercado sus terminales compatibles con dicha tecnología para 2019, pero Cook para contrarrestarlo prefirió apostar por el iPhone 11 más barato. Una vez dado el golpe sobre la mesa el siguiente paso es sacar su teléfono inteligente compatible en septiembre de este año. Así, aquellos usuarios más fieles que no renovaron terminal lo harán con los nuevos 5G, mientras que también podría rascar la cuota de mercado que ganó un año antes con el terminal más barato. Al final es un doble win.

Por último, queda la tarea más difícil en la bajada de precios: defender los márgenes. Pero ahora es un problema menor, dado que cada usuario nuevo captado ahora por Apple genera un retorno mucho mayor al de hace años. La clave está no solo en el ecosistema de servicios que ha ido creciendo con fuerza y que todavía tiene mucho recorrido, sino también en las distintas versiones de hardware que comercializa. Así, mientras que el iPhone 11 reducía su precio, la nueva serie de iWatchs (que será la 5 con pantalla persistente) ofrece una amplia gama de opciones de personalización en los accesorios que aumentará el precio medio. También el éxito de los nuevos Airpods, cuyo margen es mayor que el de cualquier dispositivo, ayudará a cimentar las cifras operativas del área de productos.  

En definitiva, Apple sigue paso a paso su intención de volver a dominar la próxima década. Lo hará a través de solidificar un ecosistema que envuelva la vida de las personas. Desde las comunicaciones, con el iPhone, a las finanzas personales y pagos, a través de su tarjeta como antesala de lo que más tarde será una entidad financiera, la salud primaria, donde ya es líder tras comprar miles de pequeñas empresas, o el entretenimiento a través de Apple Arcade, Apple Music o Apple Tv. Pero para alcanzar dicha meta hay que ir paso a paso y captar más usuarios es vital para retroalimentar el sistema, por lo que la firma se afanará en ello en los próximos años ahora que los márgenes están bien sostenidos.