Más de un millón de soñadores se despiertan cada día junto a Javier Cárdenas, locutor que se ha convertido en uno de los mejores valorados de la radio musical tras sus espectaculares resultados de audiencia en Cadena Dial hasta 2010 y en Europa FM desde entonces. Tampoco está resultando demasiada negativa su última experiencia en televisión, Hora Punta, que consiguió ser renovada pese a firmar 2,3 puntos de share por debajo de la media de La 1 de TVE. La prórroga la consiguió gracias al voto favorable de seis consejeros propuestos por el PP y uno por Ciu, consejero que pese aprobar su continuidad no evitó en afear la calidad del show.

Cárdenas ha conseguido en la renovación quedarse con la producción de un programa por el cual facturará 1,9 millones de euros por 47 entregas, contando en esta segunda etapa con la asesoría de su cuñado Alfonso Arús. Pese a compatibilizar su éxito radiofónico y su “aprobado” televisivo, las polémicas personales siguen eclipsando su labor profesional. Las dos principales razones de sus líos parecen dos: sus excesos verbales ante el micrófono, por lo cual es tildado de “populista”, y su relación hasta hace algunos años con Paula Prendes.

Cárdenas ha conseguido que TVE renueve Hora Punta pese a sus resultados, quizás valorando la franja competitiva en la que se emite

 

Recuerden que la actriz ejerció de reportera de Sé lo que hicisteis…, programa en el que “no conectó” con sus compañeros de plató. Esta fricción parece ser que ha provocado las peleas entre Cárdenas y varios de sus componentes: de Patricia Conde dijo que no trabajaría nunca con ella, sobre Miki Nadal insinuó excesos y vicios y a Ángel Martín le cayó una reprimenda por una broma sobre los parados. Un ex de Patricia, Ernesto Sevilla, no se cortó a la hora de calificarlo como “gilipollas” en Antena 3, medio que comparte accionariado de la Europa FM de la que Cárdenas es estrella. Muchos se preguntan la razón por la cual Hora Punta o un show similar no se emite en Atresmedia. Pero la razón está clara: su relación con la directora de entretenimiento del grupo, Carmen Ferreiro, es inexistente.

El origen de este divorcio profesional radica en el portazo de Cárdenas al magazine Tal cual de Antena 3 por negarse a dar paso a contenidos del corazón. El citado espacio lo dirigía Ferreiro, acusada por el locutor de haberla “vetado” en la antena de Europa FM. Aun así sus críticos no suelen abundar tanto en las guerras que mantiene abiertas como en su condena por parte del Tribunal Constitucional por una entrevista a una persona con minusvalía en Crónicas Marcianas porque, tal y como reza el auto, “la entrevista fue realizada únicamente con propósito burlesco, para ridiculizar al entrevistado, poniendo de relieve sus signos evidentes de discapacidad física y psíquica”. 

Sus monólogos políticos en Europa FM le colocan en el centro de la diana, siendo recurrentemente ridiculizado

Este hecho sumado a las soflamas contra la clase política le han convertido en diana para el humor español: Ignatius Farray le comparó con Donald Trump en Late Motiv, el espacio de la SER La Vida moderna lo califica recurrentemente de “fascista” entre risas, El Jueves lo ha caricaturizado como un radical de extrema derecha, la revista Mongolia no se corta a la hora de tildarlo de “casposo” y Buenfuente dijo hace unos días que Javier Cárdenas hace una televisión digna de los noventa. En el terreno político el se coloca en “el extremo centro” aunque muchos no le crean y le acusen en las redes de “cuñadismo” por sus particulares monólogos y de defender los postulados clásicos del conservadurismo español.

Sea como fuere, la polémica le persigue hasta por haber donado una vivienda para una causa solidaria. Pese a tan loable labor Cárdenas deberá pagar alrededor de 70.000 euros de impuestos y así explicó su caso: “La diferencia con otros sorteos es que yo no lo he hecho a través de una fundación como otra gente y ahí está la gran diferencia. Yo lo he hecho como Javier Cárdenas, no por una fundación, con la que me hubiera ahorrado casi un 20 % de impuestos. Pero es que no había tiempo para hacerlo así, así que yo preferí perder un piso y pagar un poco más, que no esperarme a montar una fundación porque, entre otras cosas, ese no era el espíritu de la campaña”