Una de las principales arterias de la capital, y símbolo universal de Madrid, ha desbancado a las principales zonas comerciales madrileñas para situarse como la calle más transitada en España, y la segunda más cara de la ciudad. Y el fundador de Inditex tiene mucho que ver.

Estos datos han convertido a Gran Vía en el deseo de los inversores del sector retail, bajo la premisa de que “quien no está en Gran Vía no existe”. El florecimiento comercial ha llegado a su máximo esplendor tras la transformación urbana, que permite una mejor circulación de los viandantes.

Un reciente informe revela que España es el segundo país con mayor tránsito de peatones en sus calles comerciales, y sólo Reino Unido lo supera. Dentro del Top 10 de las vías con más afluencia de Europa, la Gran Vía madrileña se posiciona como la calle española más transitada y la tercera de Europa, con una media diaria anual de 16.741 peatones. Los dos primeros puestos los ocupan dos calles londinenses con unos 19.000 peatones.

De hecho, la famosa Calle Preciados, que conecta la Plaza de Callao con la Puerta del Sol, cae hasta el octavo puesto, con 11.997 peatones diarios de media. Sin embargo, se sitúa como la calle comercial más cara de Madrid, con un precio medio anual de 3.180 euros/m², mientras que Gran Vía se mantiene en los 3.000 euros.

EXPLOSIÓN DE OCIO Y TURISMO

La antigua Avenida de José Antonio que aglutinaba los mejores cines y teatros, ha dejado atrás esta imagen para convertirse en una de las arterias comerciales más visitadas de Madrid. Cuenta con 1,36 kilómetros y sus aceras presumen de tener todos los locales comerciales ocupados, o en proceso de reforma.

Según fuentes del sector consultadas por MERCA2, en la actualidad no hay oferta de locales en esta calle, pero soporta una fuerte demanda de inversores extranjeros que quieren posicionar sus marcas aquí.

Uno de los rasgos de Gran Vía es su clientela que, según los expertos, es mayoritariamente extranjera, y aseguran que la clientela nacional se decanta por otras calles comerciales menos concurridas.

Por otro lado, cabe destacar que esta calle es la más cotizada por los inversores hoteleros para remodelar edificios y convertirlos en hoteles, alojamientos turísticos o alquiler de viviendas por habitaciones. Existe una alta demanda de clientes que quieren dormir en la Gran Vía madrileña, la calle que nunca duerme.

AMANCIO APUESTA POR EL ‘LOW COST’

La figura de Amancio Ortega en la Gran Vía madrileña es fundamental, no tanto por sus amplios locales comerciales de varias plantas en los que ha situado a sus buques insignia, sino por el brazo inmobiliario de Inditex en el arrendamiento de locales.

De este modo, a través de su sociedad Pontegadea, ha adquirido algunos de los edificios más icónicos de Madrid. Un claro ejemplo es la adquisición en 2015 del majestuoso edificio de Gran Vía 32, que destaca por su tamaño y molduras.

En este emblemático edifico conviven diferentes empresas de distintos sectores. De este modo, La Cadena Ser, del Grupo Prisa, ocupa un lateral, mientras que la planta baja del edificio se la disputan tres de las firmas de moda más importantes, y principales competidoras de Inditex: Mango, Primark y H&M.

Con la adquisición de este edificio y el posterior arrendamiento a competidores ‘low cost’, el creador de Inditex ha contribuido a que esta mítica calle madrileña se convierta en una visita obligada apta para todos los bolsillos. Evitando así, que las firmas más lujosas se instalen en esta zona y la conviertan en la nueva ‘Milla de Oro’.

PRIMARK Y SU ‘FLAGSHIP’

Por su parte, Primark eligió el edificio propiedad de Amancio Ortega para abrir su mayor tienda en España en octubre de 2015, entre una gran expectación y colas kilométricas para visitar su ‘flagship’ de más de 12.400 metros cuadrados, repartidos en cinco plantas.

Teniendo en cuenta que el precio medio anual por metro cuadrado se sitúa en los 3.000 euros en Gran Vía, la firma de moda ‘low cost’ irlandesa podría estar soportando un gasto de alquiler que asciende a los 37.200.000 euros de media al año o, lo que es lo mismo, unos 3.100.000 euros de media al mes. Una cifra, sin duda, que solo pueden permitirse aquellas firmas que reciben miles de visitas diarias, como es el caso de Primark.

Durante la presentación de la nueva tienda, la directora del grupo, desarrollo de negocio y nuevos mercados, Breege O’Donoghue, se mostró orgullosa: “España es uno de los mercados más importantes de Europa desde que abrimos la primera tienda. La apertura de Gran Vía es clave en la estrategia comercial, siendo la primera que se implanta en un centro neurálgico y comercial de la capital”, explicó.

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