José Antonio Álvarez
José Antonio Álvarez, Banco Santander

Las quejas no han parado desde que el pasado mes de marzo el Banco Central Europeo recomendara a la banca no distribuir beneficios entre sus accionistas mientras dure la crisis del covid-19. De hecho, lo que empezó siendo una recomendación, se convirtió en toda una orden por parte de la institución que preside Christine Lagarde. En principio era hasta octubre, pero la petición se extendió hasta el 2021.

España fue en 2019 el cuarto país europeo por pago de dividendos, además, el Ibex 35 suele tener una rentabilidad bastante elevada y es su principal atractivo, sobre todo para el inversor minorista. De las seis empresas que el año pasado proporcionaron más rentabilidad a los accionistas, tres eran bancos. En concreto CaixaBank, Santander y BBVA. A la cabeza, la entidad cántabra con casi 4.000 millones de euros.

Por ello, en estos siete meses, los principales banqueros españoles han aprovechado cada intervención para dejar claro que no están conformes con el veto. El Banco Santander ha sido el más activo y eso que Ana Botín fue la primera en cancelar el dividendo (en concreto el segundo de 2019) de manera voluntaria. Pero en ningún caso, las primeras filas pensaron que la situación iba a alargarse tanto. A ello se suma el duro castigo que están recibiendo en Bolsa, las más moderadas son Bankia (-33%) y CaixaBank (-40%), que han conseguido frenar las caídas con el impacto de la fusión, también Bankinter se deja un 45%. Sin embargo, las pérdidas de BBVA (-50%), Santander (-60%), y Sabadell (-70%) son desorbitadas.

SANTANDER, EN PIE DE GUERRA

Con todo, este lunes, durante el XI Encuentro Financiero organizado por Expansión y KPMG, han vuelto las críticas. El consejero delegado del Santander ha sido de los más claros, el veto a los dividendos eleva “innecesariamente” el coste de capital de los bancos, por lo que ve recomendable que se retire.

En opinión del José Antonio Álvarez, una de las vías para reducirlo en este momento es darle a la banca la libertad de pagar dividendos “si sus resultados lo permiten y cumpliendo con todas las regulaciones de capital existentes”.

Además, al eliminar el veto, la banca podría acceder en el futuro al mercado de capitales. Ahora los niveles de dilución hacen esto casi inviable o poco recomendable, probablemente tendrían que reducir los activos de riesgo, pero los accionistas pedirían que el banco no emitiera capital. “Y eso para la economía sería un mal indicio”, comentaba.

SABADELL SE UNE A SUS “COLEGAS”

El consejero delegado del banco Sabadell, Jaime Guardiola decía ser partidario “de lo que defienden sus colegas”. La entidad, hizo lo que correspondía de acuerdo a la recomendación del BCE, pero ahora necesitan reducir capital.

Guardiola defendía que la banca no puede ser “un sector poco invertible” para los fondos y gestores porque es un sector básico y además, así se “estrangula” de alguna forma el crecimiento económico. Por ello insistía en que “el coste de capital se tiene que reducir” y pedía que la restricción se acabara “cuanto antes”. Una petición en la que espera que todos los bancos estén “alinearnos”, aunque en el caso del Sabadell dependerá de los resultados y lo que apruebe el consejo de administración.

No muy lejos de estas afirmaciones estaban las del consejero delegado de BBVA, Onur Genç, que explicaba que el pago de dividendos de la banca en el primer semestre de este año ha descendido un 39% frente al descenso del 23% en el resto de sectores, y en el caso de la banca europea ha descendido un 86% frente al 44% en el resto de industrias.

BBVA PREOCUPADO POR SU VALOR EN BOLSA

Genç señalaba que este descenso en el pago del dividendo, aumenta el coste del capital para los bancos y dificulta “en gran medida” que el capital se pueda canalizar a áreas productivas de la economía para impulsar el crecimiento.  Y todo, mientras que el resto de empresas europeas o los bancos en Estados Unidos están pagando dividendos. “Creo que esta situación debería equilibrarse, pero es una decisión que corresponde al regulador. Esperamos que se levante en 2021”, comentaba.

En tal caso, el CEO adelantaba que la capacidad de BBVA de pagar dividendos sigue siendo sólida, por lo que la entidad tiene la intención de reanudar el pago una vez que se elimine la recomendación. Además, entiende que las acciones del banco en Bolsa están “infravaloradas”.

En su opinión, el precio actual de la acción no refleja el valor fundamental de BBVA. En este sentido, destacaba la capacidad histórica del banco de generar resultados año tras año, con escasa volatilidad, así como unos niveles de rentabilidad muy por encima del promedio de sus competidores.

GORTÁZAR PIDE UN DIVIDENDO MODESTO

El CEO de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, también se mostraba rotundo: “el dividendo se debe retomar” y confiaba en que el BCE levantará la restricción a final de año, a medida que exista algo más de visibilidad. Sin embargo, es consciente de que las entidades financieras deberán tomar una senda razonable y de que el dividendo deberá ser más modesto con respecto a lo que se podía aspirar antes de la crisis. Pues, como en todo, “la virtud suele estar en el medio”.

En concreto explicaba que las políticas de dividendos se deben ajustar a la baja en situaciones como la actual, pero sin llevarlas a cero. CaixaBank ya rebajó su pay-out hasta el 25% antes de que entrara en vigor la recomendación del BCE con el objetivo de mantener las defensas del banco en una situación difícil.

Además, aseguraba que socialmente no tiene sentido ir al extremo de no repartir beneficios, ya que los accionistas también puede que lo estén pasando mal. “Seguro que a algunos no les vendrá mal recibir algún dividendo, igual que a nuestra Fundación, que es fundamental que destine fondos a la obra social”, matizaba.