Huawei

El reloj sigue corriendo, y la guerra comercial entre Estados Unidos y China no se detiene. En este contexto, Huawei sigue pagando las consecuencias, aunque también consigue voces que respaldan su posición. El último caso tiene que ver con el máximo responsable del operador Altice.

Con negocios de telecomunicaciones en Francia, Portugal o Estados Unidos, se trata de una de las compañías más relevantes del sector, sobre todo en el país galo, donde se sitúa como una de las principales empresas de telefonía. Por eso, las palabras del fundador de Altice, Patrick Drahi, defendiendo la relevancia de Huawei en el desarrollo del 5G tienen bastante peso.

Sobre todo, tras unas semanas en las que la presión sobre el fabricante chino va en aumento. A los vetos en los países en sintonía con Donald Trump, se ha sumado Reino Unido y la, por ahora, indiferencia de Alemania. De ahí que las palabras de Drahi supongan un toque de atención, principalmente, a quienes todavía mantienen una posición equidistante en este conflicto.

El dueño de Altice ha afirmado que “Huawei son los mejores. No son los más baratos … pero son los mejores“. A pesar de las presiones de EEUU, con su secretario de Estado Mike Pompeo prometiendo inversiones a aquellos países que veten la presencia de la firma asiática, el magnate franco-israelí ha apuntado a las razones por las que, según su opinión, la multinacional china está en el ojo del huracán: “todo esto es muy político”.

La importancia de estas palabras residen en el destinario y la empresa que gestiona servicios de comunicaciones en, entre otros países, Francia, Portugal, Israel, EEUU y República Dominicana. Sus empresas cuentan con unos 60.000 empleados en todo el mundo y ofrecen sus servicios a través de las marcas SFR en Francia, MEO en Portugal, HOT en Israel, Altice en República Dominicana y EEUU donde además también comercializa la enseña Optimum. En este último país es, además, el cuarto mayor operador nacional de televisión por cable.

LAS LOCAS IDEAS

La guerra comercial abierta entre Estados Unidos y China, y que tiene entre sus prisioneros al fabricante tecnológico Huawei, puede dar un giro negativo para los intereses americanos gracias, paradójicamente, a las ideas que pone sobre la mesa el presidente Donald Trump. Básicamente porque el mandatario estadounidense no evalúa los riesgos de capar las industrias auxiliares que también fomentan el desarrollo.

Así lo explican en el diario The Telegraph, que se hace eco sobre el anuncio de la Casa Blanca de bloquear los negocios de Huawei con la industria de desarrollo de semiconductores y chips con base en Estados Unidos. Es decir, Trump pretende que muchas de sus empresas no tengan acceso a tecnología china, y viceversa, lo cual supone un golpe para sus propios intereses.

Las medidas, previstas para entrar en vigor en septiembre, afectan por ejemplo al gigante taiwanés TSMC, que suministra chips a Huawei utilizando equipos estadounidenses. El objetivo, en este caso, sería perjudicar a los intereses chinos al no poder acceder a cierta tecnología del sector de los semiconductores.

Esta ofensiva está diseñada para golpear el corazón de la cadena de suministro de Huawei, que todavía depende de la experiencia en semiconductores de EEUU. Sin embargo, la Asociación de la Industria de Semiconductores (SIA, por sus siglas en inglés), el organismo comercial que representa a empresas como Intel, Qualcomm y Nvidia, ha advertido que estas medidas fomentarán el desarrollo de la tecnología en el extranjero y pueden dejar atrás a EEUU en tecnologías como la del 5G.