El mercado inmobiliario de lujo se mantiene estable y ajeno a la crisis económica. En ciudades como Madrid, el alquiler prime cuenta cada vez con más adeptos, y durante las semanas del confinamiento se siguieron cerrando operaciones online.

El parque de viviendas en alquiler en Madrid es incapaz de asumir la fuerte demanda que soporta. Y algo parecido ocurre en el mercado de lujo, que no hay demasiada oferta en las arterias más cotizadas de la capital. De hecho, cada vez son más las promotoras que apuestan por este segmento y rehabilitan edificios completos para convertirlos en activos de ‘alto standing’.

Hasta finales de año, en la capital van a haber “más y mejores oportunidades” en el mercado de alquiler debido a su alto dinamismo, aseguran desde la firma inmobiliaria Barnes.

La demanda tiene necesidades que en estos momentos son más fáciles de resolver mediante un arrendamiento, y menos comprometidas que la adquisición de un inmueble. Además, hay que tener en cuenta que muchos de los inquilinos son extranjeros que viven de forma temporal en la capital por motivos laborales.

DIPLOMÁTICOS Y EXPATRIADOS, LOS PRINCIPALES INQUILINOS

En Madrid existe una demanda estable que solicita características cada vez más concretas en lo que respecta a la ubicación del inmueble, la superficie, elementos exteriores como terraza o vistas, así como la importancia del estacionamiento.

En cuanto al precio medio en el segmento de alquiler de lujo de Madrid, se mantiene en torno a los 3.000 euros al mes en el caso de un piso de 150 metros cuadrados, y los 7.000 euros de un chalet de 350m2, según los datos de la compañía.

Así, el precio por metro cuadrado oscila entre los 20 y 30 euros mensuales, en función de la ubicación de la vivienda, su estado y si dispone de elementos como terraza, jardín o vistas.

Por zonas, las más cotizadas son Chamberí, El Viso, Salamanca, Lavapiés, Justicia, Malasaña y La Moraleja, que aglutinan la mayor parte de la oferta disponible en el segmento de alquiler de alta gama.

En cuanto al público al que va dirigido este tipo de producto, Christophe Chevallier, director de Barnes Madrid, lo tiene claro: en su mayoría son “diplomáticos y expatriados de empresas internacionales y con un alto poder adquisitivo que esperan recibir el mismo nivel de calidad que pueden encontrar en otras grandes metrópolis internacionales, y buscan compaginar su profesión con la vida cultural, artística y social de la capital de España, uno de los grandes atributos de trabajar aquí”.

En este sentido, les facilitan el aterrizaje en la ciudad y, más allá de ofrecer una vivienda que se adecue a las necesidades de la demanda, la inmobiliaria de lujo se encarga de todas las labores previas de limpieza del inmueble, incluyendo medidas anti covid-19, pequeñas reformas en el caso que sean necesarias, e incluso gestionar la contratación de una empresa de mudanzas y amueblar el piso.

LONDRES Y MADRID, LAS CIUDADES DEL LUJO  

Por otro lado, la capital se sitúa en la segunda posición a nivel mundial de la lista de ciudades más interesantes para la inversión inmobiliaria en 2020, sólo por detrás Londres, según el estudio anual ‘Barnes Global Property Handbook’.

Otras plazas de referencia en el mercado europeo ocupan puestos más abajo como Lisboa, Génova, Budapest o Moscú como destino de referencia para los compradores e inversores en bien raíces de lujo durante este año.