Los periodistas en concreto y los medios de comunicación en general llevamos unas semanas generando un potente hype sobre el asistente de voz de Amazon (y otros tantos). Una vez que han conseguido que hablen español, es turno de probarlos. Las redacciones de los periódicos se han llenado de modelos de Alexa con sus respectivos altavoces y otras marcas. Aunque el resultado es confuso.

Con el Echo Dot de Amazon en casa, tocaba ponerlo en marcha. Se trata del pequeño de la familia que trabaja con Alexa, pero con las mismas funcionalidades. No ocupa mucho y, estéticamente, es bonito. Pero de repente saltaron las alarmas: necesita estar enchufado a una toma de luz. Así que, de entrada, hay que decidir dónde ubicarlo.

Sin saber muy bien qué hacer con el asistente, de inmediato reparé en que no serviría de nada si lo instalaba en la cocina. Pero menos valor tendría en el salón, donde solo tengo la Tv. Con la cual, por cierto, interactúo con el mando y nos llevamos de maravilla. Así pues, empecé a probar Alexa en la cocina.

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Tras vender al diablo mi alma, geolocalización, compartición de wifi y otras tantas peticiones de datos personales, por fin podría hablar con el asistente. Y sí, claro, le pregunté quién había escrito el Quijote, el tiempo que hace en mi pueblo y que recitara un poema de Antonio Machado. Cinco minutos después ya no sabía qué más hacer con Alexa.

Tiré de música. Pero te dice que sincronices y pagues Amazon Music. Con lo cual, sin avistarte, te mandan al correo asociado a la cuenta de Amazon un alta de suscripción que debes cancelar si no quieres que te cobren después de los 15 días de prueba. Intuyo que si no estás muy avispado empiezan a enredarte con el universo de la marca y sus servicios. Algo peligroso una vez que las compras se sincronicen a través de Prime en el asistente.

Los días siguientes seguía sin ver la utilidad. “Alexa, la prensa”. Por defecto empieza a relatar algunas cosas. Si quieres concreción tienes que descargarte en el móvil (y sincronizar) los skills, que serían como sus apps. Lo intenté con MERCA2, pero nada. Los más de 2,5 millones de lectores que tiene al mes este medio no pueden escucharlo en Alexa. Probé con Expansión, y lo que hace es embeber audios de su sección de video, aunque no esté actualizado. Poca cosa. Además, si te vas a otra sala, se acabó el cuento.

Tras una semana no he sabido sacar partido al aparato que sigue en mi cocina. Como gestor de avisos o alarma no me vale. Porque desde la habitación donde duermo no lo oiría. ¿Solución? Cambiarlo de lugar cada vez que lo implique en algunas de las tareas que puede hacer. ¡Vaya! Me comenta un compañero de otro medio, que intuyo anda metido en las mismas pruebas, que la clave que busca Amazon es meter un dispositivo en cada emplazamiento del hogar. Así que adiós a la paga extra comprando tanto cacharro.

ALEXA DE AMAZON, UNA MARAVILLA DENTRO DE 10 AÑOS…

Repaso la hemeroteca de estos últimos meses. Nadie da mucha caña al artilugio de Amazon y su asistente de voz. Algunos artículos sobre respuestas curiosas que da el Echo Dot se hacen virales. Empiezo a pensar que los 60€ (sin ofertas) que cuesta este altavoz no los vale, porque en realidad hace poco más o menos lo mismo que el último altavoz bluetooth que me han regalado. Al menos ahora.

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Y entramos en el debate. Alexa tiene que conectarse con todos los dispositivos. Los que ahora mismo tienen conectividad, Tv y móvil; y esperar a los que tengan en un futuro: luz, electrodomésticos… Por lo tanto, si en algún momento sirve para algo un asistente voz, no será ahora. Aunque será cuestión de gustos. En estos momentos se puede comprar un billete de avión en 3 minutos con el móvil. Lo que promete Amazon es que lo podrás hacer en menos y hablando. ¡Un aplauso! Ahora tendrán que explicarte también en qué empleas los 2 minutos que te has ahorrado.

Los creyentes aseguran que se podrá controlar la luz, la temperatura del hogar… y claro que lo hará. La cuestión radica sobre la necesidad en que haga todo eso cuando se puede hacer con un termostato o un enchufe. Además, luego tendrá enemigos dentro de casa. Las televisiones inteligentes están integrando también sistemas de voz para interactuar con ellas. ¿Cuántos asistentes tendremos hablando a la vez?

NI LOS CREYENTES CREEN

Esta semana se publica un curioso estudio. Los hombres entre 31 y 35 años -la denominada generación milenial- son los que más utilizan este tipo de dispositivos con asistentes de voz según el  estudio Entendiendo a la Generación Alfa, realizado por la agencia de comunicación Hotwire entre 1.000 individuos de hogares españoles.

Aseguran en el estudio que poco a poco la voz se posiciona como un referente para interactuar con los dispositivos. Aunque lo dejan muy claro ellos mismos: “Aún lo táctil se mantiene con firmeza, por lo que a la voz le queda aún un largo recorrido antes de sustituir a la pantalla y convertirse en la interfaz por excelencia”.

Amazon claramente tiene un gran interés en intentar usar Alexa para vender más sus productos, pero no puede ser simplemente un dispositivo de compra”, advierte Scott Galloway, profesor de marketing en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York. Da en el clavo con la realidad que busca Amazon: vender más.

De hecho, en menos de cinco minutos usando Alexa me intentó convencer de que Amazon Music es una maravilla. Pincha en hueso. El último disco que compré es de Julio Iglesias y sus remezclas mexicanas.

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