Balint Porneczi/Bloomberg

El negocio militar es uno de los más rentables de cuantos hay. No se trata de grandes cantidades de ingresos en los pedidos, los de aviones comerciales son mucho más grandes, pero donde realmente se gana el margen (lo más apreciado por los inversores) es en los proyectos bélicos. Por ello, las grandes firmas armamentísticas apenas tienen crisis y, también debido a eso mismo, Airbus (la principal compañía europea en el sector) ha afeado al Gobierno de España que le haya descartado en el programa europeo FCAS (Future Combat Air System), el futuro avión de combate que sustituirá al Eurofighter.

La noticia sentó mal en Airbus hasta el punto de que emitió un comunicado interno en el que aseguraba que “estamos sorprendidos por la elección realizada por España para el Coordinador Nacional en el programa FCAS y lamentamos que, a pesar de su probado historial, no haya podido ganarse la confianza del Ministerio de Defensa español para administrar este programa en el mejor interés de España”. De hecho, su presidente trató desesperadamente de presionar al Gobierno

Pero, y ¿a qué se debe la pataleta de la firma francesa? Simplemente a que sus grandes cifras empiezan a resentirse, en especial los márgenes, y un proyecto como el del español (donde, además, tiene presencia y da puestos de trabajo, ya se sabe esto de los intereses como funciona) le podría ayudar de cara a un futuro menos próspero de lo que se podría esperar.

Aunque llegado a este punto, a más de uno le podría chocar hablar de que en Airbus las previsiones futuras no son tan buenas, mientras que vuela en bolsa en lo que va de 2019 un 50%. La razón es que el mercado valora de manera algo distinta a la firma francesa que a otras como, por ejemplo, a Banco Santander o Inditex, ya que dicha firma forma parte (grosso modo) del monopolio de fabricación de aviones comerciales en todo el mundo. Para el que no lo crea, se puede ver todavía más claro si se fija en la otra firma que maneja la producción: Boeing. La compañía estadounidense sube en bolsa un 17% pese a que su principal producto, el Boeing 737 MAX, lleva meses sin poder volar y se le han acumulado un número alto de cancelaciones. Aun así, ese 17%, es más que 25 empresas del Ibex o que 28 grandes compañías del Eurostoxx.

Lo anterior, lleva a que la evolución de las acciones de Airbus no sean tan buen indicador como ocurre con otras firmas, por lo que hay que acercarse a los distintos estudios de los analistas. Los riesgos que prevén de cara a próximos años vienen desde el punto de vista de la producción de algunos de sus aeronaves más vendidas, por otro lado, los aranceles que puede proponer Donald Trump (podrían entrar en otoño) harían que fuera poco rentable para las aerolíneas estadounidenses comprar aviones a la firma gala, mientras que por último aparece tanto los problemas económicos de las operadoras aéreas, en especial las chinas, aunque también las europeas.

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Airbus posee distintas áreas de fabricación militar que son fuertemente rentables. Así, su sección de helicópteros trabaja con un margen operacional que, por ejemplo, en 2015 era del 6,10%, mientras que ese mismo apartado en el cómputo general de la firma era del 5%. Un año después, la diferencia era mucho más amplia entre ambos: un 6,5% frente a un 3%. Por su parte, el mismo indicador para el segmento de ‘Espacio y Defensa’ alcanzó el 6,1% el año pasado.  

El hecho de que dichas áreas más enfocadas a la tecnología bélica ofrezcan un mejor margen, no quiere decir que la compañía haya incrementado su peso sobre los ingresos. Así, Airbus Defence and Space representaba un 22,3% de todos los ingresos de la compañía en 2013, mientras que el año pasado solo supuso el 17,2%. En el caso de la división de helicópteros en esos años ha pasado del 10,2% al 8,7%, lo que explica que la compañía gala ha perdido peso en el mundo armamentístico y que eso repercute sobre sus márgenes.

PROBLEMAS FUTUROS PARA AIRBUS

En uno de los últimos informes que emitieron los analistas de JPMorgan sobre el valor señalaron que “las estimaciones para el año fiscal 2019 estaban sin cambios”, pero que apreciaban “dos riesgos a la baja”. El primero tiene que ver con la producción del modelo estrella el A321 ACF (una variante del A321neo), el cual puede volar más lejos que su prototipo rival, el Boeing 737 MAX, a la vez que lleva más pasajeros. En este caso, el problema es que los asientos al ser más grandes (exigen más medidas de seguridad) hacen que sea más complejo de cohesionar la aeronave. Desde la firma de inversión esperan que la producción se reduzca en unas 10 unidades, de las 200 que se esperan entregar, lo que supondría una caída del ebitda de más de 100 millones de euros.

La pataleta de Airbus tras la decisión del Gobierno para el proyecto FCAS, se debe principalmente a que son los pedidos militares donde mejor margen saca la firma

Por otro lado, el efecto de los aranceles que pretende imponer EEUU, que tendrían impacto sobre las aeronaves comerciales como con los helicópteros. Airbus entrega un 12% de sus aviones a las distintas aerolíneas estadounidenses, con ventas adicionales a otros arrendadores del país. El problema sería que se hiciese efectivo las tasas que pretende imponer Trump, que serían del 25%, “esto haría muy poco económico para las aerolíneas estadounidenses adquiriesen los prototipos de la firma gala”, señalan desde JPMorgan que, además, advierten de este “problema presenta un riesgo real para nuestras previsiones”.