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Las aerolíneas hacen balance del verano, previsión del invierno y cierre de ejercicio. El resultado recoge incontables incertidumbres, cuatro certezas y una conclusión demoledora. El primer hecho cierto es que sin confianza no hay agresivas estrategias low cost capaces de movilizar la demanda. En segundo lugar, las líneas aéreas ya sólo se conforman con sobrevivir, es decir, tratan de minimizar pérdidas y garantizar la liquidez. Tercero, la supervivencia pasa, necesariamente, por la extensión de los ERTE por fuerza mayor, al menos, hasta la Semana Santa de 2021. Y el cuarto convencimiento habla de recuperar los niveles pre-covid no antes de 2024. La conclusión llega casi por inercia: “si no se recuperan las líneas aéreas no se recuperará el turismo en España”, ha manifestado Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA)

La pandemia desatada ha dejado una crisis aérea sin precedentes en todos sus segmentos: vuelos nacionales, internacionales, low cost, chárter y cargueras en todas las zonas geográficas, aunque con desigual incidencia. En las primeras semanas de confinamiento, la repatriación y la carga mantuvieron los últimos latidos previos a la hibernación en tierra de las flotas comerciales.

Con el verano llegaron las ganas de viajar –en junio, julio y agosto se operó el 36% de los vuelos en España en relación al mismo período de 2019– y, con ellas, un tráfico intercontinental casi inexistente y las sucesivas restricciones intraeuropeas, muy focalizadas en España, que cayeron como losas, casi como prohibiciones, con sus cuarentenas y sus cancelaciones.

En agosto ya se operó el 55% de los vuelos respecto al mismo mes de 2019, “un mal dato que palidece todavía más frente a otro de comportamiento de la demanda de pasajeros: sólo uno de cada cinco pasajeros que voló en el verano de 2019, ha volado este año”, afirma Gándara. El acumulado de pasajeros es del 22% desde enero, en referencia al mismo período anterior.

Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas

En el caso de Europa las restricciones (Reino Unido y otros países) han sido determinantes para estancar el tráfico intraeuropeo: un 20% de los pasajeros que volaron en 2019, ha volado en 2020.

Durante su comparecencia, Javier Gándara, ha calificado el verano como una “temporada nefasta”, con un total de 220.000 vuelos operados en España entre junio y agosto, y un todavía peor comportamiento de la demanda, ya que solo un 20% de los pasajeros que viajaron la campaña estival de 2019 lo hicieron este año, es decir, apenas 17 millones.

Y, de cara al futuro, lo más reseñable es la limitada expectativa más allá de octubre. “Trabajamos casi mes a mes, el entorno cambia permanentemente”, ha explicado el representante del sector de las aerolíneas. Tanto es así que, “el enfoque este año no es ganar dinero, sino optimizar pérdidas y recuperar la confianza de los consumidores”, ha afirmado Gándara quien ha anunciado que las reservas de septiembre son “desoladoras”, sobre todo en lo referido a los tráficos internacionales, muy afectados por la cuarentenas y las recomendaciones sobre todo de países europeos.

“Las compañías aéreas nos encontramos en una situación de supervivencia. Hemos logrado superar la campaña de verano, pero las perspectivas para esta temporada de invierno y de cierre de año alejan el horizonte de la recuperación“, ha asegurado el presidente de ALA en la presentación del balance del verano y las previsiones para el próximo invierno realizada este martes por la organización en Madrid.

UN MILLÓN DE EMPLEOS EN JUEGO

El sector aéreo ha sido y sigue siendo el más afectado por los ERTE. De hecho más del 80% de su plantilla inmerso en este tipo de expedientes en el estado de alarma sigue estándolo hoy y hay más de un millón de puestos de trabajo en el sector en juego.

Ante un verano pésimo y una previsión de temporada de invierno aún más negativa, ALA insta al Gobierno a que adopte un Plan de Ayudas para la supervivencia y posterior recuperación del sector aéreo. En este sentido, la asociación asegura que gracias a los ERTEs se ha permitido pasar una temporada con niveles de oferta y demanda menores sin tener que poner en marcha medidas de reestructuración, pero alerta de que todavía hay mucha incertidumbre.

Por ello reclama la extensión de los ERTEs al menos hasta la Semana Santa del 2021, ya que “no es descartable” que a algunas compañías no les quede más remedio que ir adaptando sus recursos a esos nuevos niveles de demanda hasta que se puedan recuperar los niveles previos. Y a mayores, Gándara argumenta que “en un entorno de demanda volátil no descartamos que haya medidas más drásticas para poder adaptarse a ese entorno que va a tardar unos años en recuperarse”.

El Plan de Ayuda propuesto por ALA se basa en cuatro pilares fundamentales. Por un lado, un plan ambicioso de incentivos para animar la demanda de pasajeros con la bonificación de las tarifas aeroportuarias, principalmente de la tasa de pasajero y la de aterrizaje, ésta última más amplia que la propuesta de Aena y sin umbral mínimo para su aplicación. Las líneas aéreas consideran que el importe que deje de percibir Aena por esta rebaja tarifaria deberá cubrirse con cargo al Estado.

Además las aerolíneas representadas consideran que el Estado debería hacerse cargo de la totalidad de los costes e inversiones en los que incurra Aena por la adopción de las medidas de seguridad e higiene que implemente en el entorno aeroportuario frente al Covid-19.

Reclaman también mantener las tarifas aeroportuarias que se vienen aplicando a los pasajeros que embarquen con destino Reino Unido una vez finalice el período de transición el día 31 de diciembre de 2020, así como la supresión temporal de la tasa de estacionamiento (siete millones al mes durante el estado de alarma).

Para finalizar piden que se facilite la liquidez necesaria para la supervivencia del sector, así como la prolongación de los ERTE por fuerza mayor hasta Semana Santa de 2021 “para ajustar las plantillas a la actividad aérea y garantizar su empleabilidad en el futuro”.

PERDIDAS DE 15.000 MILLONES PARA 2020

Según datos recogidos por la asociación española, su homóloga internacional IATA (International Air Transport Association) prevé una pérdida del 48,4% de pasajeros para este año en España, es decir, 133 millones de pasajeros menos al cierre de 2020, lo que provocaría una pérdida de ingresos en el sector de 15.105 millones de euros y tendría un impacto en el PIB nacional de 58.303 millones de euros, lo que equivaldría a un descenso del 4,68% del PIB.

Para lo que queda de año la asociación estima que es razonable pensar que los niveles de demanda no estén por encima del 30% de lo que fue el invierno pasado. Las previsiones son que en septiembre y en octubre la capacidad se sitúe en el 40% con un nivel de demanda de pasajeros del 20 o el 30%. Pero las previsiones para noviembre y diciembre no son fiables.

Respecto al Brexit alertan de la necesidad de preparar una legislación adecuada en el caso de una salida sin acuerdo del Reino Unido, ya que los precios podrían incrementarse hasta unos 6 euros por pasajero “y ello supondría la puntilla a lo que sigue siendo el principal mercado emisor para España”.

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