Aena
Bancada en un aeropuerto de Aena. Fuente: Actiu

Aeropuerto de Madrid. O de Barcelona. O de Palma de Mallorca. Para hacer más llevadera la espera, Aena dispone de una serie de bancos repartidos por todos los espacios. Detrás de los mismos, de su diseño, hay una empresa del País Vasco llamada ITEMdesignworks.

“En el año 2009 diseñamos una bancada de aeropuerto para la empresa alicantina Actiu. Debido a la crisis, a la poca inversión de la administración, no tuvo éxito”, recuerda Javier Cuñado, fundador de la enseña bilbaina.

Tuvieron que pasar ocho años para que el gestor de infraestructuras aeroportuarias rectificara y acabara saliendo al ‘rescate’ de la enseña vasca. “Aena convocó un concurso público y lo ganamos. Vamos a estar en 37 de los 38 aeropuertos”, señala orgulloso Javier Cuñado. ¿Nombre de la bancada? Passport. La pregunta es: ¿Por qué ha sido elegida después de ocho años durmiendo el sueño de los justos?

Javier Cuñado sentado en uno de sus diseños

“En el momento que la diseñamos no sólo pensamos en los usuarios, sino también en el personal de limpieza o de mantenimiento. Lo que pretendíamos era dar satisfacción a todos estos usuarios”, indica Cuñado. Innovación, creatividad y funcionalidad son sus señas de identidad.

¿Materiales? Aluminio inyectado para la estructura, y poliuretano inyectado, madera laminada y chapa perforada para los asientos. “La bancada también tiene resuelto el tema de la transferencia de una persona en una silla de ruedas ya que se puede elevar”, acota.

AENA PERO TAMBIÉN BH O REEBOK

Javier Cuñado (1956) es licenciado en ingeniería industrial en Bilbao y que después marchó a estudiar diseño industrial con un beca a Londres. Hace tres décadas fundó Item Desing y posteriormente, hace diez años, en plena crisis, ITEMdesignworks.

“Somos una empresa que utiliza la creatividad, el conocimiento, la tecnología y la experiencia como ingredientes de una receta propia para desarrollar productos inteligentes (Smart product) más allá de lo cotidiano”, recalca Javier Cuñado.

Dicho de otra manera: su razón de ser es mejorar la calidad de vida de cualquier ciudadano del mundo. Ideas que producen beneficios a la sociedad haciendo la vida más agradable. Fruto de esa filosofía fue su primer trabajo en ITEMdesignworks allá por 2009: la primera bicicleta eléctrica en España que integró totalmente la batería en el cuadro de la bici.

“Cuando voy con la bici por el monte, excursionistas y montañeros me paran. Al explicarles el proceso de creación, reaccionan queriendo comprármela”, apunta. BH Bikes acabó comercializándola. Y no tiene aspecto de moto.

Otra compañía que acabó siendo ‘abducida’ por sus diseños fue la multinacional Reebok. Algunas de sus máquinas de fitness, como las cintas elásticas para correr, son made in Bilbao. “Ropa deportiva y zapatillas no, pero no quiere decir que no lo hagamos en un futuro”, acota.

Escribano

El taller de Coslada que enamoró al fondo soberano de Omán

Escribano Mechanich & Engineering comenzó siendo un taller que hacía piezas para carretillas y ahora es una de las empresas más punteras en el sector aeronáutico y de defensa.

ITEMdesignworks salió al extranjero empujada por la crisis, en 2008, ya que el mercado se les había desplomado un 90%. Ahora los clientes que tienen allende los mares no sólo atienden a su mercado local sino que, entre el 70% y el 80% de su producción, va a otros países. De ahí que sus diseños estén repartidos desde Europa a Estados Unidos, pasando por Asia. “Sobre todo en ciudades con mucho servicio y dinero como Hong Kong o Sidney”, señala.

¿Su última apuesta? Una silla de oficina, ligera, en fibra de carbono, llamada Karbon. Para su puesta de largo ha trabajado durante dos años. “El desafío era conseguir un fabricante en fibra de carbono. Lo hemos conseguido en Vietnam. Se trata de una compañía que fabrica cuadros de bici de carbono. Es una obra de arte a punto de salir al mercado”, reconoce orgulloso.

¿Qué ha sido lo más difícil en su camino? ¿Desarrollar ideas que convenzan a empresas como Aena o ponerlas en el mercado? “No es la dificultad técnica. Lo más difícil es conseguir la confianza y la complicidad del cliente. Tratar de anticiparnos al mercado y elaborar una propuesta respecto a una necesidad que hemos sido capaces de ver”, concluye Javier Cuñado.