carsharing
Car2go se queda atrás de sus competidores.

Car2go llegaba a mi vida, al igual que a la de muchos madrileños, a finales de 2015. Un nuevo sistema de carsharing, el término de moda para decir que alquilar un coche, pero en versión 2.0. Sobre todo, porque la gran diferencia estaba en que era barato (bastante más que un taxi para determinados trayectos); cómodo –porque lo podías coger en cualquier momento-; y eléctrico, lo que los convierte en algo muy trending. O me vas a decir que no has fardado alguna vez diciendo aquello de… “He venido en un Car2go”.

Desde entonces ha pasado un año y medio; y la verdad que mi experiencia ha sido bastante positiva. Es cierto que en algunas ocasiones hemos tenido nuestros roces, pero oye, como todos los amigos. ¿Quién no ha discutido alguna vez con un colega? Nuestra primera vez, la recuerdo bien. Nochebuena de 2015, al acabar de cenar reservé el coche 219; ¡albricias! Pillar uno de estos en un día como ese no es fácil; así que confiado como estaba me fui en busca del vehículo. Calle arriba, calle abajo, ni rastro. ¿Me había fallado mi nuevo amigo? Pues parece que sí. El coche no estaba por ninguna parte; aunque yo lo tenía reservado. Así que envié un email para ver qué había ocurrido; y ésta fue la respuesta:

Car2go
Captura de pantalla de email de atención al cliente de Car2Go

Vaya, “la señal satélite puede sufrir una pérdida temporal”. ¡Qué faena! Pero bueno, ahí quedó la cosa tras el pequeño enfado inicial. ¡Menos mal que pudo llevarme un familiar a casa!

A partir de ahí, nuestra relación se mantuvo más o menos estable. Yo fardando de mi nuevo colega, hasta que un buen día me envían un mensaje de texto diciéndome que mi viaje no ha podido terminar, y que vuelva al coche. ¿Cómo? ¿Media hora después me avisas? La verdad que no me di cuenta, confié demasiado en la tecnología (pensé). En teoría me había dejado la puerta abierta, así que me cobraron algo más de alquiler –más una advertencia de sanción en caso de que reincidiera en mi comportamiento-. Nunca pude comprobar si fue así o no, porque estaba en una reunión y comprenderás que no iba a salir corriendo a ver qué estaba pasando. Como si de un milagro se tratara llegó el mensaje, se acabó el alquiler, cobraron y me olvidé del tema. Ah, y entiendo que la puerta se cerró misteriosamente.

Así se está desangrando El Corte Inglés

Eso fue en abril de 2016. Hace un año ya. Sin embargo, poco a poco, nuestra relación ha ido cambiando. Tus usuarios han ido en aumento; más de 110.000 clientes, con los últimos datos de la compañía. Y seguro que han ido creciendo; por lo que la carrera por coger uno de estos pequeños coches eléctricos es cada vez más alocada. Te salta la alarma, y como no estés mirando el móvil, te has quedado sin él en las horas punta.

Así que entre eso y la competencia de EMOV nuestra relación se ha ido enfriando. Hasta el punto de que hace unos días discutimos. Discutimos de verdad. Fui a coger un coche reservado, y por más que le daba a abrir en la aplicación no lo hacía. No funcionaba. Me quedaban cinco minutos, por lo que tenía que darme prisa. Llamada a atención al cliente; espera de 4 o 5 minutos; el coche estaba perdido. Aparecía disponible para otro cliente, intento reservarlo, imposible. Y por fin me lo cogen. Le cuento lo que me ha pasado, y me dice que “lamentablemente el coche ya lo ha cogido otra persona” y que no puede hacer nada. Vamos, que me joda, en resumen.

Cabreo colosal, llegaba tarde, tuve que coger un taxi porque no había más coches en la zona; protesta en Twitter, y como solución –tras perseguirlo unos días- un bono de 15 minutos gratis. Sin embargo, querido Car2go; amigo mío, las cosas han cambiado. Me he dado cuenta de cuál es tu truco; y me he cansado. Lo sé, he sido ingenuo, pero sufía un síndrome de Estocolmo contigo; unido a esa buena costumbre de los españoles de no leer lo que firmamos.

Tu truco, querido amigo, es que tú nunca lo haces mal. Soy yo el que la caga. Y no es así. Habrá cosas que yo haga bien, y que tú hagas mal. Sin embargo, lamentablemente nos une un contrato que tiene condiciones leoninas para quienes decidimos utilizar tus servicios. Sí; porque me lo he leído, y ya sé a lo que me enfrento. Y sinceramente, me parece excesivo.

Lo que dicen las cláusulas

Resulta que cuando yo no encontraba mi coche en Nochebuena y tuve que irme a casa con mi hermana, el problema no era tuyo porque “en casos concretos podrá haber discrepancias entre la situación indicada y la real; y car2go no asume ninguna responsabilidad”. Vamos, que podría haber estado en otra calle; pero no parece que fuera así.

También cabe la posibilidad de que me digas que “la prestación del servicio puede quedar sujeta a restricciones o inexactitudes que quedan fuera del control de car2go”. Por ejemplo, dices en tus condiciones de servicio, “la falta de disponibilidad móvil, interferencias, actualización del software…” Resumiendo, que hay mil factores que pueden influir, pero tú no tienes la culpa. Ni siquiera te planteas la posibilidad de que tus coches -o tus receptores- puedan fallar.

¡Ah! ¿Y te acuerdas cuando según tú me dejé la puerta abierta? Pues si el alquiler no se acaba, según tus condiciones, tendría que haber vuelto al coche y quedarme junto a él. Algo que, por cierto, sí hice otro día cuando aquello no se cerraba y llamé a Atención al Cliente. No por que quisiera, ¡porque no había forma de que se cerrara! ¿Y sabes qué pasó? Que tuve que llevarme el coche a otra calle “a ver si había mejor cobertura”; porque claro, no era responsabilidad vuestra.

Resulta también, y esto me parece bien, que he de notificarte todos los fallos que detecte en el vehículo. Es decir, golpes, suciedad, etc. ¡Pero resulta que también tengo que hacerle una ITV!; porque he de comprobar los líquidos de funcionamiento; la presión de los neumáticos… Y por lo que he leído por ahí en algunos foros, hasta los discos de freno para evitar que te cobren a ti por no avisar a tiempo. ¿En serio me lo dices? Si no sé ni cómo se abre el capó de un coche. Voy más allá todavía; ¡si no lo hago en mi coche! Cómo será la cosa, que -según se cuenta en varios foros de Internet- ya te recomiendan hacer fotografías para evitar que te puedan endosar el marrón.

Reclamación presentada ante la OCU por un usuario de la compañía

Y ojo, porque si no avisas a tiempo, el marrón te puede caer a ti. Te puede pasar esto que denuncia esta usuaria en Twitter:

Lo siento amiga. Pero estás jodida. Las condiciones son muy claras: “Para permitir una asignación correcta de los daños a la persona que los ha ocasionado, es indispensable informar al respecto antes de encender el motor”. Es decir, que si yo cojo ahora un coche e informo de los daños que tiene, el marrón se lo va a comer el anterior usuario. ¡Y que demuestre que no ha sido! Porque luego tienes la opción –gracias a Dios- de rebatir las acusaciones. Eso sí, a ver si consigues ganarlo, porque por lo que cuenta Pepo Jiménez de Vozpópuli, la cosa está muy complicada. Te recuerdo, además, que el seguro tiene una franquicia de 500 euros.

Todo ello por no hablar de lo que ocurre si tienes un accidente. Eso ya es la mundial. No te puedes mover hasta que la policía haya tomado todos los datos; si no es así (porque en según qué tipo de sinistros la poli ni aparece), tienes que ocuparte tú de recuperar pruebas que demuestren qué ha ocurrido. Si no, olvídate del respaldo del seguro; como también te puedes olvidar si se te ocurre decir que eres tú el culpable del accidente, porque “ni la empresa ni la aseguradora estarán vinculadas por esa declaración”.

Pero ya no sólo es eso. Es que, además de tener el accidente, resulta que tienes que seguir pagando el alquiler ¡hasta que se lleve la grúa el coche!. Y ojo, porque –por si fuera poco- tu corres con los gastos. De la grúa –y de muchas otras cosas-. Por ejemplo, “los daños indirectos, como los correspondientes a honorarios de expertos, reducción en valor, coste de la pérdida del importe del alquiler, incremento de la categoría de la prima de seguro del tenedor, o costes administrativos adicionales”. Ahí es nada. Eso sí, hasta el límite de los 500 euros que tienes como franquicia.

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Vamos, que como tengas un siniestro con el coche, te puedes dar por jodido porque te vas a quedar solo. Y ya no sólo eso, es que querido Car2go, te pasas tres pueblos con las penalizaciones. Sé que no te queda otra, pero es que se te ha ido la mano. Mira, por ejemplo, si pierdo tus llaves me cobras 350 euros; si me multan, 20 euros; y así sucesivamente.

Así que sí. Así es Car2go. La culpa es mía. Mía por haber firmado el contrato. Por no haberme leído las condiciones, por haber aceptado durante este tiempo esas condiciones leoninas; pero te garantizo que se acabó. No hay más. No todo es por mi culpa, y no quiero estar sólo si el día de mañana me pasa algo en tus coches. Gracias por todo.

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