ADIF Pardo de Vera
La presidenta de ADIF, Isabel Pardo de Vera, durante una visita a unas obras en Ourense.

El sector ferroviario vive momentos de incertidumbre por la inminente liberalización en 2020. Adif, junto a Renfe, es uno de los principales afectados. Un reto para el operador de infraestructura ferroviaria al que se suman otros como una deuda de más de 15.800 millones de euros para la que no hay muchas soluciones a la vista.

En los últimos cinco años, Adif ha invertido 40.000 millones de euros, según la presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera. Inversiones que han ayudado a incrementar su deuda por encima de los 15.800 millones de euros. Una losa que la compañía lleva años arrastrando, incapaz de frenar.

Las soluciones para aliviar sus problemas podrían pasar por fusionar de nuevo Adif con Renfe, compañías que el Gobierno de turno separó en 2005. Pero la idea, que en su día rescató la exministra de Fomento, Ana Pastor, está descartada. “En este momento no estamos trabajando en ello. El primer paso es la fusión entre Adif y Adif Alta Velocidad, pero los informes no nos permiten esa fusión por una cuestión de cánones de mercado”, afirmó Pardo de Vera.

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La idea de sacar tajada de operaciones inmobiliarias como hace Aena tampoco están en mente. Desde Adif se limitan a intentar poner en valor los activos de la compañía. “Se trabaja en las posibilidades de manejar los activos de Adif para compartirlos con el Estado”, señala Pardo.

LIBERALIZACIÓN POSITIVA PARA ADIF

A finales de 2016, el Parlamento Europeo aprobó la liberalización definitiva del sector ferroviario. Algo que implica romper con los monopolios ferroviarios en la UE. En España, Renfe deberá hacer eso mismo y abrir el transporte de pasajeros al resto de la competencia, incluidos el AVE y los Regionales. La fecha límite es 2020.

Pardo se ha mostrado optimista de cara a la liberalización. La presidenta del administrador dependiente de Fomento señaló su preferencia por la existencia de un “único operador” como ocurre Italia, Austria y Suecia.

“La gran ventaja del ferrocarril frente al modo aéreo es la centralidad de las estaciones en las áreas metropolitanas, lo cual supone un reto descomunal a la hora de gestionar salidas y llegadas de trenes pues el número de vías de trenes es limitado y cualquier actuación actuación destinada a la ampliación de dicha capacidad se transforma en un proyecto complejísimo y costosísimo”, apuntó.