ACS
Florentino Pérez, presidente de ACS.

ACS y Atlantia velan armas por el momento. Ambas firmas han reconocido que están en conversaciones para repartirse Abertis en lugar de lanzar una opa en solitario cada una de ellas. En el caso de que la negociación, que parece avanzada según han reconocido ante la CNMV, llegue a buen puerto, ambas compañías podrían optar por una compra conjunta y con ello reducir los costes. Aunque también los beneficios.

Tras conocerse la noticia, el mercado rápido posicionó a las tres firmas entre vencedores y perdedores. La firma que más ha premiado el mercado es a la alemana Hochtief, filial de ACS que es la encargada de absorber a Abertis. ACS por extensión también aparece como ganadora tras revalorizarse en Bolsa con picos superiores al 9%. En el caso de Atlantia, el incremento ha sido más modesto, aunque ha llegado a dispararse un 5%. Por último, el claro perdedor de todo ello ha sido Abertis, farolillo rojo de la sesión del Ibex.

Florentino Pérez ha rascado por debajo de todas las alfombras de ACS para obtener efectivo con el que llevar a cabo la operación

La primera lectura de estos vaivenes bursátiles es fácil y obvia: tanto ACS como Atlantia salen beneficiadas porque una guerra de ofertas, un enfrentamiento financiero, podría acabar con un sobrepago por Abertis y en una posición incómoda financieramente para cada una de las firmas. La misma explicación sirve para la otra parte, puesto que siempre es más factible sacar mayor oferta cuando tienes dos compradores que cuando tienes uno solo. En definitiva, el mercado ha premiado a ACS y Atlantia porque han ganado poder de negociación y ha penalizado a Abertis por perderlo.

Pese a todo lo anterior, ¿es realmente ACS el ganador en un posible acuerdo? El mercado entiende que sí, porque considera que el principal riesgo en la operación es el financiero. Lo primero y más importante, es comprobar la capacidad del balance de ACS para absorber una compra que rondaría los 20.000 millones. La primera oferta supone desembolsar 18.600 millones, pero en una pugna es obvio que el precio se elevaría. Sobre el papel, ambas compañías están a la par en volumen de balance, en torno a 32.000 millones, aunque en volumen de ingresos ACS está por encima.

Florentino Pérez, presidente de ACS, ha rascado por debajo de todas las alfombras de ACS para obtener efectivo con el que llevar a cabo la operación. Así lo demuestran las cuentas presentadas en febrero de este mismo año, pertenecientes al 2017: el nivel de efectivo en balance es el más alto de la última década. Con ello, el volumen de deuda neta está en mínimos históricos. Las cuentas a cobrar también en mínimos no vistos y los inventarios en su punto más bajo desde 2011. Además, ha reconvertido deuda a corto plazo en deuda a largo plazo para ganar más flexibilidad.

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Con todo lo anterior, la constructora ha ganado músculo para competirle Abertis a la italiana, pero no parece suficiente. De hecho, en 2018 ACS estaba entre las firmas que más han caído. En cuanto a efectivo, la firma de Florentino Pérez, atesora una mayor cantidad de recursos. También está mejor colocada en cuanto a deuda neta y podría forzar más el precio gracias a su mayor volumen de ingresos. La realidad, es que a una guerra de desgaste ACS está mucho más preparada financieramente para salir victoriosa que Atlantia, pero el daño colateral sería muy grande.

Encaje en ACS y venta de activos

Una vez se ha comprobado si es viable o no la compra de Abertis, incluso con la guerra de precios con Atlantia. El segundo punto importante es el encaje de Abertis en el negocio de ACS. La firma de infraestructuras española obtiene principalmente sus ingresos a través de la explotación de autopistas en Francia, España, Brasil, Chile, y en menor medida en Italia y Reino Unido. En total, ingreso en 2017 algo más de 5.000 millones.

ACS
Imagen de ACS.

Por su parte, ACS explota principalmente, a través de Hotchief e Iridium, autopistas en Alemania, Grecia, Irlanda, España, Portugal, países bajos y Reino Unido. Por lo que el encaje de Abertis geográficamente sería perfecto, salvo en España y residualmente en Reino Unido que apenas se solaparían. Además, entraría de lleno en el pujante mercado francés. En el caso de Atlantia, con muy poca presencia internacional y fuerte en Italia, encajaría a la perfección en el organigrama de la firma y en sus deseos de internacionalización.

El problema principal de repartirse Abertis, es que ACS perdería poder de negociación frente a Atlantia para luego poder venderle ciertos activos: como una parte importante en España (un negocio anual de 1.400 millones) u otras localizaciones en las que Atlantia estaría interesada. Al final, lo que se gana por un lado se pierde por el otro.

En definitiva, con un movimiento conjunto ACS ganaría estabilidad financiera y evitar posibles problemas de solvencia. La ratio de solvencia no es demasiado boyante en la compañía de Florentino. Una de las razones por las que el mercado ha penalizado en este 2018 a ACS era por esto, además de que veían demasiado arriesgado una inversión tan grande dadas diversas ratios. Por ello también, la revalorización ante una posible compra conjunta. Pese a ello, ACS pierde una gran oportunidad de acercarse a Vinci, la mayor concesionaria del mundo, y más cuando tiene mayor capacidad financiera que su rival.