acreedores Villar Mir Ferroglobe
Juan Miguel Villar Mir junto a su hijo

Final de año de infarto para el grupo Villar Mir. A finales de este mes tendrá que hacer frente al crédito que pidieron a OHL de 129 millones de euros. Un mes después, será el fondo Tyrus quien espera que le devuelvan lo dado en su día: 365 millones. Y, ya en diciembre, serán Credit Suisse, Société Générale y Crédit Agricole a quienes le llegará su turno. Hablamos de 115 millones. Más los 73 millones de euros ya vencidos concedidos por el Banco Santander. En total, la deuda ronda los 700 millones de euros. Con unas pérdidas por encima de los 300 millones de euros, y si no hay aplazamientos de por medio, los acreedores tienen muy claro donde ‘rascar’ para recuperar los créditos dados: Ferroglobe.

“La familia Villar Mir controla el 54% del capital de Ferroglobe, una compañía que puede estar en la rampa de salida debido a la cantidad de vencimientos que presenta el grupo antes de finalizar el año. En ella tienen puesta la mirada los acreedores si los Villar Mir no consiguen el capital necesario”, asegura Diego Morín, analista de IG.

Ferroglobe logró un periodo de gracia de 180 días por parte del Nasdaq para que la acción remontara y no fuese excluida del índice. Y las cosas no van bien. Fue en noviembre del pasado año cuando el selectivo estadounidense le advirtió a la compañía de Villar Mir que llevaba más de 30 días cotizando por debajo del dólar. Estar por encima es la condición para poder continuar.

A finales de febrero de 2020, el grupo Villar sonrió al ver cómo la acción cumplía con la exigencia. Llegó a estar diez sesiones seguidas cotizando por encima del requisito. Pero la llegada de la pandemia desinfló el precio. Incluso llegó a caer hasta los 0,42 dólares. Al cierre de la pasada semana, dicha cotización estaba en 0,69 dólares.

SITUACIÓN PARA VILLAR MIR

El objetivo ahora mismo que tiene el grupo Villar Mir sobre la mesa es afrontar dichos vencimientos de deuda. De no conseguir salir airoso, el concurso de acreedores estaría llamando a la puerta. “Todo dependerá de si la banca le concede la prórroga solicitada para evitar el concurso”, manifiesta Diego Morín.

Unas ventas, la de los activos como Ferroglobe, que serían algo así como el último flotador al que agarrarse. La pregunta es que si, de producirse, se harán a precio de ganga. “Dependerá de la necesidad que se tenga. La situación, actualmente, no es nada positiva por lo que podrían verse obligados a rebajar mucho más los activos del grupo para afrontar las deudas correspondientes”, matiza el analista de IG.

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Unos activos en los que podría entrar Energya VM, la comercializadora de luz y gas del grupo. Al menos, así lo están viendo algunos de sus directivos, o ya, ex directivos, que han decidido abandonar la nave. Así lo ha reflejado El Confidencial, que ha enumerado las bajas ante el ERTE presentado por la compañía de los Villar Mir. Esa podría ser una de las causas de la desbandada, que se unen a las dificultades financieras del grupo.

Anteriormente, Villar Mir vendió OHL Concesiones al fondo IFM en 2018 por 2.235 millones de euros; Ferroatlántica, el negocio español de Ferroglobe, por 170 milllones; o Fertiberia, por unos 200 millones de euros. OHL ha encargado a PwC una valoración para ver con qué activos se puede quedar. Mientras que, con el fondo Tyrus Capital, tiene la opción de pedir un nuevo aplazamiento, hasta 2022, lo que incrementaría el interés a devolver (en la actualidad está alrededor del 12%).