Productores, envasadores, refinadores y asociaciones del aceite de oliva han reclamado al Gobierno una mayor regulación para el sector con el fin de mejorar la calidad y poner fin a las polémicas que ha generado el panel de catas. Una necesidad que se suma a la preocupación por la caída del precio y para la que el Gobierno asegura estar trabajando.

“Estamos preocupados por los precios del aceite de oliva en una campaña que ha sido de récord”, aseguró el secretario de Estado de Agricultura y Alimentación, durante su intervención en unas jornadas organizadas por ‘El Economista’. La producción de aceite de oliva ha registrado una cifra récord, hasta alcanzar las 1.767.700 toneladas en el ecuador de la campaña, un 43% más que el obtenido en la campaña pasada.

El Gobierno buscará una mayor regulación del sector del aceite de oliva para controlar más los precios y la calidad

En este sentido y ante las voces críticas del sector, Miranda ha asegurado que llevan tres años trabajando para poner en marcha un marco regulatorio a través de las cooperativas con el fin de mejorar la calidad del aceite, pero también para que en años de récord se pueda bloquear una parte de la producción del aceite.

Desde el Gobierno aseguran que ya se han reunido en varias ocasiones con la Comisión Europea (CE) para abordar la autorregulación del sector del aceite de oliva. De hecho, este miércoles tienen una nueva reunión. Esperan que en “un plazo de entre cuatro y cinco meses” la CE dé una respuesta a la propuesta española para tener lo antes posible un marco regulatorio. De esta forma, Miranda cree que se “reduciría la volatilidad de los precios”.

El secretario general indicó que en los debates de la futura PAC se ha introducido la propuesta española para contar con un mecanismo de autorregulación específico para el aceite de oliva, que permita su activación por la Interprofesional, similar al que ya se prevé para el vino. De igual forma, se ha solicitado la actualización de los umbrales de almacenamiento de aceite de oliva, para acercarlos a niveles que reflejen la realidad del mercado.

Por otro lado, el Gobierno apuesta por llegar a otros mercados ya que les preocupa “las guerras comerciales”. También lanzó una reflexión sobre la forma en la que el sector vende el aceite para tratar de cambiarla. “Vendemos aceite de la mejor calidad virgen extra en formatos de granel”, criticó.

EL POLÉMICO PANEL DE CATA

La petición de una mayor regulación tiene su origen en la polémica por el panel de cata, el método a través del cual se clasifican los aceites de oliva vírgenes. Es decir, deciden a través del análisis sensorial cuando un aceite puede llevar la etiqueta de virgen extra. Los paneles de cata están formados por un grupo de catadores (entre 8 y 12), previamente seleccionados y entrenados de acuerdo con técnicas preestablecidas por el Consejo Oleícola Internacional (COI) y por la Comunidad Europea.

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Gran parte del sector se queja de los resultados de estas catas ya que no es una ciencia exacta, pero de su seriedad depende la confianza del mercado. Para el presidente de Dcoop, Antonio Luque, es fundamental mejorar este sistema. “Dos muestras analizadas de un mismo depósito y en un mismo laboratorio dieron resultados distintos”, apuntó. Con lo que la empresa fue sancionada por motivos de calidad, aunque recurrieron.

El presidente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, Pedro Barato, cree que no debe ser “tan vinculante” como lo es porque se hacen pruebas que “no son coincidentes”. Por ello, todo el sector coincide en que se ha creado una inseguridad jurídica.