Aceite de palma
Dadang Tri/Bloomberg

Desde hace unos años, el aceite de palma se ha convertido en la nueva bestia negra del sector de la alimentación. Consumidores, empresas, industria y políticos se dividen para defender o criticar su producción y consumo. Ahora, algunos países en colaboración con la alianza con European Palm Oil Alliance (EPOA) y la Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible desmienten algunos mitos y defienden sus bondades, entre las que se encuentra la erradicación de la pobreza.

El presidente de la Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible, Roberto Torri, criticó los “bulos” que se han vertido sobre el aceite de palma en algunos medios de comunicación durante la celebración en Madrid de la celebración de la ‘European Palm il Confrence”. Así, aseguró que “no provoca cáncer” y desmintió que se consuman 60 kilogramos per cápita de este ingrediente en España.

“La imagen del aceite de palma en Europa es negativa por la falta de información y de conocimiento”, declaró el director de EPOA, Frans Claassen, quien hizo un llamamiento a la industria alimentaria y de la distribución para que presten apoyo a los pequeños productores y se ejecuten los compromisos 2020.

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Lo cierto es que el sector está muy divido. Algunas como Nutella han sufrido un boicot. Otras empresas han optado por retirar este ingrediente de sus productos ante las críticas. Y en última instancia, existen las que abogan por el empleo del aceite de palma sostenible, como Nestlé o Pepsico, empresa que comercializa los Doritos, que también salió hace años en defensa de la producción de aceite de palma sostenible.

ERRADICAR LA POBREZA Y AYUDAR A LA DEFORESTACIÓN

Entre los alegatos de la industria que apoya la producción de aceite de palma sostenible se encuentra la erradicación de la pobreza. Desde Indonesia aseguran que este sector genera 4,5 millones de empleos y que favorece al desarrollo económico y social de las regiones. Junto con Malasia, ambos países suministran el 85% de la producción mundial del aceite de palma.

En cuanto a la deforestación, desde EPOA defienden que la solución no es boicotear el aceite de palma, sino que este sea sostenible ya que la compra de este contribuye a que las plantaciones se gestionen mejor, a la protección de los bosques y a que se generen menos incendios. No obstante, el ministro de Indonesia, Enggartiasco Lukita reconoce que “el aceite de palma se ha visto culpado por muchos como el causante de la deforestación”.

Los países productores también están intensificando sus esfuerzos. Tanto en Indonesia como en Malasia, los gobiernos regionales y de distrito, en colaboración con el sector privado, están desarrollando mecanismos más sólidos para monitorizar y apoyar la producción sostenible. Y en Colombia, el gobierno está desarrollando e implementando normas obligatorias para elevar el nivel de toda la industria del aceite de palma.

NUEVAS INICIATIVAS

Durante la sexta edición de la Conferencia Anual se ha anunciado la adhesión de EPOA al ‘Pact for Sustainable Palm Oil’, una nueva iniciativa para crear un movimiento global que ayude a alcanzar el 100% de aceite de palma sostenible en la alimentación. “Servirá como fuente informativa para que consumidores y empresas apuesten por la versión sostenible de este ingrediente en lugar de buscar alternativas que serían mucho más perjudiciales para el planeta”, explican.

Asimismo, fruto de una iniciativa de The Netherlands Oils and Fats Industry (MVO) y Dutch Sustainable Initiative Trade (IDH) es el nuevo informe de monitorización de la European Sustainable Palm Oil (ESPO), que refleja que el 74% del aceite de palma importado en 2017 para alimentación estaba certificado como sostenible (CSPO).