El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri

La recta final de la junta de Bankia, celebrada este martes de manera extraordinaria para aprobar el proyecto de fusión con CaixaBank, estuvo marcada por los reproches de inversores minoritarios y representantes de los trabajadores, al consejo.

En el turno de palabra de los accionistas, las mayores quejas llegaban de los sindicatos, quienes revelaban la incertidumbre y el nerviosismo que hay en la plantilla desde que hace tres meses se anunciara la fusión con CaixaBank, y por tanto pedían que el proceso de reestructuración, que inevitablemente llegará en 2021, sea lo menos traumático posible.

A grandes rasgos, todos pedían tacto a la hora de negociar los ajustes de personal y oficina, pero el tono se iba elevando según hablaba uno u otro. Así, estuvo quién anticipó que la fusión no generará sinergias, y solo traerá el cierre de sucursales y el despido de miles de trabajadores. También hubo quién comentó que habrá una fuerte presión en la plantilla para conseguir objetivos y los que pidieron que las salidas sean voluntarias, se tenga en cuenta la edad y se vean afectados lo mínimo posible por la movilidad geográfica.

GOIRIGOLZARRI RESPONDE

El presidente de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri, se encargó de dar respuesta a cada uno de ellos e intento empatizar, pero lo cierto es que no despejó muchas dudas. “Sabemos que estos procesos no son sencillos y requieren un esfuerzo de comprensión, de paciencia”.

Según explicaba, este jueves se celebrará la junta de accionistas de CaixaBank, la misma que han celebrado ellos y que debe dar el visto bueno a la operación de fusión. A partir de ahí, se iniciará un “periodo largo” de petición y recepción de autorizaciones de reguladores, pero aún están lejos, en el tiempo, del cierre legal de fusión.

Es por eso que las dos entidades aun no han “dimensionado el proceso de reestructuración”. Cuando lo tengan, advertía Goirigolzarri, los representantes de los trabajadores serán los primeros en saberlo.

Y cuando finalmente se lleve a cabo la fusión legal, entrarán en un proceso de negociación “con tres vectores de referencia”. El primero es llegar a un acuerdo con la gran mayoría, el segundo, que el mayor número de desvinculaciones sean voluntarias. Y el tercero, que usarán criterios meritocráticos y no atenderán a razones de entidades de origen. Además, tendrán que enfrentarse a otras cuestiones de armonización de retribuciones y condiciones, donde la voluntad “está clara”, señalaba.

RETRIBUCIÓN VARIABLE

Varias intervenciones también hicieron referencia a la retribución variable del consejo de administración de Bankia. En este sentido, el directivo señalaba que los que estaban “ahí sentados” (los 10 hombres y las 2 mujeres que componen el consejo) renunciaron a ella.

Al final, su política de retribución variable se basa en hitos financieros y alinea los intereses del equipo con el de los accionistas. A la hora de concretarse se tiene en cuenta la incertidumbre económica y su impacto en la consecución de objetivos, así como el reparto de dividendos, que actualmente está vetado por parte del Banco Central Europeo.

En este contexto, “no se pueda afirmar si se devengará la retribución variable o no” actualmente. Es decir, se hará cuando se cierren los libros, que es lo que hace el banco todos los años. La retribución se cuantifica al cierre del ejercicio.

UNA BANCA PÚBLICA

José Ignacio Goirigolzarri también tuvo palabras para aquellos que defendieron que Bankia debería ser una banca pública. “Lo respeto, pero no lo comparto, como he manifestado en varias ocasiones”, aseguraba.

Si por banca pública se entiende que se use un banco comercial, con cuotas amplias, como instrumento de política económica, “a mí no me parece correcto”. Y añadía, “es un error como he explicado siempre”.

En opinión de Goirigolzarri, las entidades financieras deben gestionarse con absoluta independencia porque si no las posibilidades para fracasar “son muy amplias” y animaba a los accionistas a que valoraran esto, que Bankia haya podido transformarse estos años y alcanzado niveles importantes de liquidez y solvencia que ahora (crisis mediante) les permite apoyar a las familias y empresas.

“Con esto no digo que no haya espacio para entidades públicas, si lo hay, y se está desarrollando con el Instituto Oficial de Crédito (ICO) en España”.

CASTIGO EN BOLSA

El presidente de Bankia y ahora, nuevo presidente de la entidad resultante, aprovechaba sus últimos minutos para hablar de la caída en Bolsa. “Si hay una cosa evidente, es que a lo largo de los últimos años, el sector bancario ha estado castigado”. Y dentro de este sector, desde 2010 hasta nuestros días, ha habido una importante diferencia entre los bancos americanos y los europeos.

Los primeros cotizan por encima de valor libros y los segundos por debajo. Además, los europeos presentan las peores cotizaciones de los últimos 30 años y esto, “tiene mucho que ver” con el entorno de los tipos de intereses, que desde 2016 están en negativo y han incidido en el resultado y la cotización de los bancos.

En este sentido, Goirigolzarri apuntaba a que la previsión es que los tipos negativos se extiendan durante unos cuantos años (hasta 2027) “de acuerdo con las perspectivas de mercado”. Y es en este contexto donde hay que enmarcar la evolución de la cotización. Pese a ello, presumía que las acciones de Bankia se han revalorizado un 40% desde el anuncio de fusión.