XRP marca récord de holders: 8,24 millones de wallets no vacías pese a caer un 17%

Santiment registró 4.772 direcciones nuevas en un solo día, el quinto mayor salto desde marzo. Las ballenas, en cambio, movieron 112,4 millones de dólares a Binance, la mayor entrada en siete meses.

XRP ha marcado un récord de holders: 8,24 millones de direcciones con saldo en su red, la cifra más alta desde que existe el registro, según los datos que publica la firma de análisis on-chain Santiment. El detalle incómodo es que el token cae un 17,21% en el último mes y se cambia por 1,31 dólares. Nunca tantas carteras habían tenido XRP y, a la vez, pocas veces el mercado había estado tan dividido sobre qué hacer con él.

Conviene precisar qué mide exactamente ese récord. Una ‘wallet no vacía’ es una dirección de la red XRP que tiene saldo, aunque sea una cantidad mínima. No equivale a una persona: un exchange puede custodiar miles de direcciones bajo su paraguas y un solo usuario puede tener cinco. Es un termómetro de actividad, no un censo de inversores.

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El récord en detalle: 4.772 carteras nuevas en un solo día

Los números de Santiment muestran un crecimiento sostenido a pesar de meses de precio en rojo. El último registro contabilizó 4.772 nuevas direcciones en 24 horas, el quinto mayor salto diario desde marzo. Es decir, la red sigue sumando usuarios incluso cuando la cotización no acompaña.

La otra cara de la moneda la firman los grandes tenedores. Las ballenas, las carteras con volumen suficiente para mover el mercado, trasladaron 112,4 millones de dólares en XRP a Binance, la mayor entrada registrada en siete meses, según el analista Darkfost. Mover monedas a un exchange suele leerse como intención de vender: es el paso previo habitual antes de de colocar una orden.

Los fondos cotizados de XRP al contado, los ETF que permiten comprar el token desde un bróker tradicional, ofrecen una tercera lectura. Captaron 4,25 millones de dólares en lo que va de semana, según SoSoValue, después de una salida de 1,84 millones la semana anterior que cortó trece semanas seguidas de entradas. El rebote existe, pero es pequeño: en las últimas cuatro semanas sumaron 18,5 millones, frente a los 75,6 millones que entraron solo en la semana que terminó el 25 de septiembre. El patrimonio neto de estos fondos ha bajado a 1.490 millones de dólares desde 1.770 millones en esa misma fecha.

Un récord de carteras no es una señal de compra: es una fotografía de quién sigue ahí cuando el precio deja de subir.

Con ese panorama, el precio se juega ahora dos niveles muy concretos que Santiment vigila. El primero es 1,30 dólares, justo debajo de la cotización actual (1,31, con un descenso del 2,59% en 24 horas). Si se pierde y además el ritmo de nuevas wallets cae por debajo de las 3.000 diarias, la señal de adopción se debilita. El segundo es 1,40 dólares: superarlo de forma sostenida con un crecimiento de red cerca o por encima de 4.000 carteras al día abriría la puerta a un regreso rápido a 1,50. Hoy el token está menos de un 1% por encima del primer nivel y cerca de un 7% por debajo del segundo.

Quién compra y quién vende: las tres señales que se contradicen

Puestas en una balanza, las tres señales apuntan a direcciones distintas. La base de usuarios crece, lo que sugiere interés de largo plazo o, como mínimo, curiosidad. Las ballenas mandan monedas a un exchange, lo que sugiere ganas de deshacer posiciones. Y los ETF, que son el termómetro del dinero institucional, se han enfriado respecto a septiembre aunque no hayan cerrado el grifo.

El resultado es un mercado en el que la oferta y la demanda se miran de reojo. Para el inversor particular la lectura útil no es cuántas wallets hay, sino si ese crecimiento viene de gente nueva comprando o de exchanges reorganizando sus direcciones internas. Santiment no distingue entre ambas cosas, y ahí está la trampa del dato.

Qué nos enseña este episodio (y qué no)

La historia del sector tiene varios precedentes de récords de direcciones que no anticiparon nada bueno a corto plazo. En los ciclos anteriores, los conteos de carteras crecieron con fuerza en plena corrección porque el precio más bajo anima a abrir posiciones pequeñas y porque los protocolos reparten incentivos que obligan a crear direcciones nuevas. La lección es que el número de holders es un indicador lento: describe lo que ya ha pasado, no lo que va a pasar.

Dicho de otro modo, contar carteras se parece a contar cuántas personas tienen una cuenta en un banco. Dice mucho de la penetración de esa entidad y bastante poco del saldo medio que hay dentro. En el caso de XRP, el valor conjunto de esos monederos en dólares se ha reducido porque el precio cae más rápido de lo que crece la base de usuarios.

Hay un riesgo adicional que conviene tener presente: el peso de Binance. Que la mayor entrada de XRP en siete meses aterrice en un solo exchange concentra la presión de venta en un punto concreto y deja al resto del mercado mirando esa cartera. Si esas monedas salen del exchange sin venderse, la señal se invierte; si se ejecutan, el soporte de 1,30 se pone a prueba.

La respuesta se sabrá en los próximos días, con una condición sencilla de seguir: si el precio aguanta por encima de 1,30 y las nuevas carteras diarias se mantienen cerca de las 4.000, el relato de adopción se sostiene. Si se rompe el nivel y el ritmo de creación de wallets se frena, el récord quedará como una foto llamativa de un mes complicado.


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