Token de Pump.fun en Solana se desploma un 98% tras borrar Kimchi su tuit promocional

El cofundador de Pump.fun, Alon Cohen, compartió la promoción del token y la borró media hora después. Lookonchain cifra en más de 385.000 dólares el beneficio de tres carteras que vendieron en el pico de un activo que llegó a valer 15 millones.

El token Project Kimchi tocó los 15 millones de dólares de capitalización en segundos y media hora después valía unos 284.000. No hubo exploit, ni fallo en el contrato, ni una parada de la red. Bastó con que desapareciera el tuit que lo había anunciado, publicado por el trader Clayton Kim —conocido en X como Kimchi— y republicado por el cofundador de Pump.fun, Alon Cohen. Un desplome del 98% en una sola sesión.

Los números ayudan a dimensionar el episodio. El activo negoció 8,66 millones de dólares en volumen en esa media hora, y Lookonchain, una de las firmas de análisis on-chain más seguidas del sector, situó el pico real algo por debajo del anunciado, en torno a 14 millones. La capitalización de un token así se calcula multiplicando el precio de la última operación por el supply total: mide expectativa, no dinero dentro del contrato. Por eso se deshincha tan rápido como se infló.

Publicidad

De 15 millones a 284.000 dólares en media hora

La puesta en escena fue deliberada. Kimchi publicó la foto de un cartel en una acera de Manhattan con el lema ‘project kimchi, same internet, different outcome’, el logotipo de Pump.fun, distintivos de la App Store y un código QR que apuntaba a un token recién acuñado. Diez millones de capitalización en segundos. Quince en el pico. La mecánica es conocida: la plataforma permite crear un token en un clic y depositar la liquidez en un pool automatizado, así que cualquier figura con audiencia se convierte en emisora en menos de un minuto.

Media hora después, el QR ya no llevaba a ninguna parte. Varios traders lo comprobaron al reescanearlo y una instantánea posterior dejó la capitalización en 284.000 dólares. Otra la fijó en 600.000 minutos antes y en 183.000 al día siguiente. La horquilla importa: con liquidez fina, el último precio describe la última firma que pasó por ahí, no el mercado.

El tuit borrado, la republikación de Cohen y la coartada del hack

El detalle que convierte la anécdota en noticia es quién amplificó el lanzamiento. Alon Cohen, cofundador de Pump.fun, compartió la promoción desde su cuenta personal y la borró poco después. Dos días antes, el 20 de octubre, la plataforma había anunciado a Kimchi como socio creativo. Ese historial deja poco margen para leer la retirada como un descuido.

En Pump.fun el código nunca fue el problema. El problema es quién compra en el primer segundo y quién llega cuando el código QR ya no lleva a ninguna parte.

La primera versión culpó a un hackeo de la cuenta. Los analistas que revisaron el rastro on-chain lo descartaron en minutos: si la cuenta estuviera comprometida, la republicación de Cohen no tendría sentido, ni su retirada igual de rápida. El trader Fabiano señaló en X que Cohen no publicó ningún aviso de seguridad tras borrar el reposteo. Kimchi eliminó la mención a Pump.fun de su biografía. Ni él ni la plataforma habían respondido al cierre de esta pieza.

Donde sí hay rastro verificable es en las carteras. Lookonchain identificó tres direcciones de Solana que compraron en los primeros compases y vendieron en el pico, con más de 385.000 dólares de beneficio conjunto; el recorrido de esas wallets puede seguirse en el explorador Solscan. Bitquery detectó otras tres que ganaron unos 104.000 dólares en un lanzamiento anterior de KIMCHI, el del 20 de octubre, aunque no pudo vincularlas al desplegador, la cuenta que creó el contrato.

memecoins Solana

Pump.fun, el acelerador que ya ha visto este guion antes

La historia de Kimchi tampoco nace de la nada. Su notoriedad viene de haber reclamado unos 40 millones de dólares de beneficio con el token TRUMP oficial, lanzado en enero de 2025. Bubblemaps, la firma que visualiza la concentración de carteras, rastreó sus direcciones vinculadas el día del desplome y halló 6 millones de ganancias comprobables. Admitió que podría existir una dirección oculta, aunque lo consideró improbable. La brecha entre lo declarado y lo verificable resume el sector.

Pump.fun lleva dos años acelerando este tipo de episodios. Su diseño encaja como un guante con Solana: bloques de 400 milisegundos, comisiones de céntimos y un Proof of History —el reloj criptográfico que ordena las transacciones antes de votarlas— que hace que crear un token y darle liquidez cueste menos que enviar un correo con adjunto. Esa eficiencia es también su talón de Aquiles. El historial de la plataforma incluye episodios turbios, como el de Jarett Dunn, ex desarrollador condenado en diciembre de 2025 a seis años de prisión en Londres por un fraude de 2 millones de dólares en Solana.

Los datos de rentabilidad ponen el marco. Solo el 6,25% de los traders de memecoins —tokens sin más utilidad que su propia narrativa— en Solana cerró en positivo en una ventana de 90 días, con una mediana que pierde 120 dólares. La mayoría no cae por un hackeo ni por un tuit borrado: cae por la estructura del juego, donde quien lanza y quien compra en el primer bloque manejan información y precio que el resto no puede replicar. La retirada de Cohen solo hizo visible en 30 minutos lo que suele tardar semanas en admitirse.

Queda una pregunta abierta: si Pump.fun responderá institucionalmente por lo ocurrido. Los usuarios pidieron públicamente a Cohen que devolviera el dinero a los compradores y no hay conclusión oficial sobre responsabilidades ni reembolso anunciado. El activo sigue cotizando con liquidez mínima y el nombre de Kimchi lleva cuatro días fuera del ecosistema de la plataforma que lo encumbró. En estos mercados, la reputación es el único colateral que no aparece en el explorador.


Publicidad