El Nasdaq cae un 3% en su peor sesión desde junio por el miedo a la burbuja de la IA. El Brent, disparado por encima de los 111 dólares, completa un cóctel que ha teñido de rojo las bolsas mundiales y ha reabierto el debate sobre quién financia la próxima ola de centros de datos.
Claves de la operación
- El Nasdaq firma su peor sesión desde junio. La caída del 3% se suma a un bono estadounidense a 10 años por encima del 5%, el nivel más alto desde 2002.
- Meta agita el fantasma de la sobreinversión. Su primer flujo de caja trimestral negativo desde 2013 anticipa cientos de miles de millones para financiar la IA.
- El Ibex se contrae un 2,12% y Bankinter se desploma. La banca lidera las pérdidas y la prima de riesgo española se ensancha hasta los 70,3 puntos básicos.
El petróleo como detonante: Ormuz, siete petroleros y un barril a 111 dólares
Los números hablan: El Brent supera los 111 dólares tras un repunte del 2,3% y el West Texas Intermediate escala un 2,1%, hasta los 99,1 dólares, según los datos recogidos por El Economista. El detonante es geopolítico: Irán ha informado de que siete petroleros han sido dañados en el estrecho de Ormuz durante la pasada noche, lo que añade tensión a un mercado que ya descuenta una reanudación de la guerra total tras las elecciones mid-term estadounidenses.
A ese factor se suma la lectura de Aramco, que prevé un aumento de la demanda mundial de hasta casi tres millones de barriles diarios. La petrolera saudí estima en 3.000 millones de dólares las cantidades retiradas de las reservas y describe la situación como una ‘crisis sin precedentes para los mercados del petróleo y el gas natural’. No es un matiz menor: si la oferta no responde, la inflación energética vuelve a la mesa de los bancos centrales.
La reacción de los parqués ha sido inmediata y sincronizada. El Ibex cierra con una caída del 2,12% arrastrado por la banca, hasta los 18.913,5 puntos. Bankinter ha liderado el retroceso con un desplome del 7,56% tras publicar resultados con ingresos por debajo de lo que esperaba el consenso. Le han seguido CaixaBank (-5,72%), Solaria (-5,26%) ACS (-4,40%), ArcelorMittal (-4,09%) y Banco Santander (-4,06%).
En el resto de Europa el rojo también ha dominado la sesión: el FTSE 100 británico ha cedido un 0,26%, el Cac 40 francés un 1,39%, el Dax alemán un 1,07%, el FTSE MIB italiano un 2,54% y el Euro Stoxx 50 un 1,94%. Y en Estados Unidos el Dow Jones ha caído un 0,21%, el S&P 500 un 1,30% y el Nasdaq se dejaba un 2,24% al cierre de las plazas europeas, lastrado por Lam Research (-10,35%), uno de los proveedores de referencia del sector.
La IA no se corrige en los titulares, sino en el coste de la deuda: cuando el dinero se encarece, la burbuja deja de ser metáfora.
La factura de la IA: Meta pide cientos de miles de millones y el mercado responde con ventas
El segundo frente es tecnológico y tiene nombre propio. Meta ha anunciado un nuevo aumento de sus gastos de inversión y ha advertido de que tendrá que captar ‘cientos de miles de millones de dólares a lo largo de varios años’ a partir de este otoño, después de publicar un flujo de caja trimestral negativo. Según Banca March, es el primer trimestre desde 2013 en el que la compañía no genera suficiente caja operativa para cubrir sus inversiones.
Ese dato rompe una narrativa que llevaba trimestres sosteniéndose sola: la de que los gigantes digitales financian la carrera de la IA con su propio efectivo. Con la caja en negativo, invertir deja de ser estrategia y pasa a ser una necesidad de financiación. Y ahí el tipo de interés importa. Tesla, por su parte, ha presentado un beneficio a la baja, una facturación estable y un recorte de su previsión de inversión. Y CoreWeave, el proveedor que ha recurrido al endeudamiento para comprar chips de Nvidia, encadena semanas de volatilidad bursátil.
Las bolsas asiáticas, con fuerte peso tecnológico, han cerrado en rojo. Seúl ha cedido un 3,52%, penalizada por Samsung Electronics (-4,03%) y SK Hynix (-5,49%); Tokio ha perdido un 2,65%, con Advantest (-6,01%); Taipéi ha retrocedido con TSMC (-1,45%) y Hong Kong ha caído un 3,03%. A la desconfianza tech se ha sumado la intervención regulatoria de China sobre el comercio electrónico, un cóctel que el mercado detesta.
En Europa, el castigo ha sido transversal dentro del sector: STMicroelectronics (-3,43%), Infineon (-2,66%) y ASML (-2,81%). El miedo a la burbuja ya está en los precios de los semiconductores, y no solo en las grandes plataformas.
El Ibex se refugia en Telefónica mientras el coste de la deuda lo cambia todo
Hay un detalle que separa esta sacudida de otras. Mientras el Nasdaq se desangra, Telefónica ha liderado las subidas del Ibex con un avance del 1,82%, por delante de Cellnex (+1,61%), Colonial (+1,39%), Amadeus (+1,35%) y Logista (+1,03%). El mercado rota hacia el flujo de caja previsible y deja atrás la promesa de crecimiento. Es la misma lógica que durante años empujó a los inversores hacia las telecos españolas: dividendos constantes frente a apuestas de alto riesgo.
El problema de fondo es el precio del dinero. La rentabilidad del bono español a 10 años se ha situado en el 4,086% y la prima de riesgo se ha ensanchado hasta los 70,3 puntos básicos. El bund alemán cotiza al 3,25%. Y el bono francés a 10 años ha rebasado el 5% esta semana, un nivel no visto desde 2002, con la prima frente a Alemania por encima de los 160 puntos básicos, la mayor brecha desde noviembre de 2011. Los analistas de Renta 4 describen un ‘riesgo estructural’ en Francia, con un déficit del 5,4%, una deuda que apunta al 122% en 2027 y elecciones presidenciales en abril.
Conviene recordar el precedente. En 2011 la desconfianza sobre la deuda periférica se resolvió con el whatever it takes de Mario Draghi, cuando el BCE prometió hacer lo necesario para sostener el euro. Hoy el mecanismo se parece aunque el diagnóstico sea distinto: no hay impago a la vista, pero el crudo sube, la inflación presiona y el dinero para la IA se encarece. Renta 4 lo resume con un dato: la volatilidad de los bonos, medida por el MOVE, ha repuntado con fuerza mientras el VIX, la del mercado de acciones, apenas se ha movido.
El foco de las próximas semanas estará en los resultados de Microsoft, Alphabet y Amazon, que pondrán a prueba si el flujo de caja del sector aguanta el ritmo de inversión. El test no es si la IA genera ingresos, sino si genera caja antes de que el coste de la deuda se coma el margen. Ahí se decide si el episodio actual es una corrección técnica o el primer capítulo de una burbuja que se desinfla. De momento, el petróleo manda y el Nasdaq obedece.




