SpaceX ya gana más con la IA que con los cohetes: el 52% de sus ingresos

La compañía factura 14.600 millones de dólares en el tercer trimestre, un 161% más, y pasa de pérdidas a un beneficio neto de 4.400 millones. El capex casi se triplica hasta 19.600 millones, con 16.400 destinados a infraestructura de IA.

Los ingresos de SpaceX por IA ya superan a los cohetes: 7.600 millones de dólares en el tercer trimestre, el 52% de una facturación total de 14.600 millones, un 161% más que hace un año. La compañía pasó de perder 1.100 millones a ganar 4.400 en el mismo periodo.

La división de IA, rebautizada como Super Intelligence, adelanta por primera vez a Starlink en la foto de resultados. Hace un año facturaba 813 millones. Ahora son 7.600, casi nueve veces más, según los datos publicados por la compañía y recogidos por The New York Times.

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Claves de la operación

  • El 52% de la facturación ya es IA. Super Intelligence aporta 7.600 millones de los 14.600 totales, por delante de Starlink (5.200) y de la división espacial (1.800).
  • El beneficio neto cuadruplica el consenso del mercado. 4.400 millones frente a los 1.570 que esperaban los analistas, según Reuters, tras un ejercicio con pérdidas de 1.100 millones.
  • El capex se come el margen. 19.600 millones invertidos en el trimestre, de los que 16.400 van a infraestructura de IA; la dirección anticipa entre 35.000 y 40.000 millones para el cuarto trimestre.

El negocio de cohetes que Musk factura como nube

El desglose deja poco espacio a la interpretación. La división de IA generó 431 millones de ingresos operativos, una cifra que habría sido mayor sin los 1.200 millones en compensación única en acciones de la adquisición de Cursor. Starlink sigue creciendo a doble dígito y ya aporta 5.200 millones, con 13,6 millones de suscriptores, un 69% más de facturación y 2.400 millones de resultado operativo.

La división espacial, la que dio nombre a la empresa, facturó 1.800 millones, un 6% más, y cerró con una pérdida operativa de 7 millones. El negocio original aporta el 12% de los ingresos y ya no sostiene la estructura de costes de un grupo que invierte 16.400 millones al trimestre en cómputo.

De dónde sale ese dinero es la parte incómoda para quien esperaba un laboratorio de IA. La mayor parte de los ingresos de Super Intelligence procede del alquiler de capacidad de centros de datos a terceros como Anthropic, Google y Reflection AI, según Reuters. SpaceX vende horas de cómputo, no modelos, y su competencia real se llama AWS, Azure y Google Cloud.

Musk lo trasladó a los inversores sin rodeos: la compañía es ‘acosada sin descanso por todos los hiperescaladores’ y podría alquilar su capacidad varias veces. Su reparto objetivo ronda el 50% interno y 50% arrendado, aunque admite desviaciones hasta 60/40 en cualquier dirección, según Business Insider.

Una empresa que nació lanzando satélites factura hoy más horas de cómputo que lanzamientos: el mercado ya no la mide por cohetes.

El capex de 19.600 millones y la promesa de amortizar en un año

El gasto casi se triplica y se concentra en una sola dirección. De los 19.600 millones de inversión del trimestre, 16.400 fueron a IA. Bret Johnsen defiende la agresividad del plan con un argumento contable: los nuevos despliegues de potencia de cálculo se amortizan en menos de un año a los precios actuales de alquiler.

La cifra que maneja Melissa Otto, de S&P Global, sitúa el capex de 2028 cerca de 195.000 millones de dólares, frente a los 70.000 de este año, y lo señala como el foco principal del mercado. Musk sostiene que los chips ya no son el cuello de botella: lo son la energía, la refrigeración y la infraestructura que rodea a los servidores.

Ahí entra el discurso industrial. El directivo asegura que SpaceX construye esa infraestructura más rápido que sus rivales por su base de ingeniería y por sus capacidades de fundición de metales, una vía para esquivar los retrasos en componentes de turbinas.

Las previsiones, en cambio, no encajan entre sí. Musk promete ingresos recurrentes anuales de entre 500.000 millones y un billón de dólares a finales de 2027. El propio director financiero espera entre 33.000 y 37.000 millones de facturación en el primer trimestre de 2027. Hay dos órdenes de magnitud entre una cifra y otra, y el mercado tendrá que decidir a cuál descuenta.

Del cohete a la infraestructura: el múltiplo que España no tiene

La relectura de SpaceX como proveedor de infraestructura tiene traducción inmediata en las comparables. Cellnex, la mayor cotizada española de infraestructura de telecomunicaciones y miembro del IBEX 35, se valora por contratos a largo plazo, ocupación de torres y capacidad de generar caja estable. SpaceX, con la mitad de su facturación procedente de alquiler de cómputo, se valora por crecimiento. Dos formas incompatibles de poner precio a la misma clase de activo.

Esa brecha explica por qué la compañía, cuya web corporativa apenas ofrece detalle financiero, ha pasado de contar satélites a contar megavatios. También explica su vulnerabilidad: la mayor parte de los ingresos de IA depende de un puñado de arrendatarios —Anthropic, Google, Reflection AI— que a su vez construyen capacidad propia o la contratan a terceros.

El segundo riesgo es el calendario. La fusión con Tesla sigue sobre la mesa sin acuerdo cerrado, y Reuters apunta a que la operación podría no materializarse nunca. Una parte del relato inversor descansa en una operación que todavía no existe.

En España, el negocio que sostiene la caja de SpaceX —Starlink, con 13,6 millones de suscriptores globales— compite desde 2021 con Movistar, Orange y Vodafone en banda ancha rural, el segmento donde las operadoras tradicionales tienen menos incentivo de inversión. No hay cifras públicas desagregadas por país, pero el servicio que aquí se percibe como conectividad satelital representa, en la contabilidad del grupo, el 36% de la facturación.

El próximo hito verificable es la cifra del cuarto trimestre, para la que la propia dirección anticipa entre 35.000 y 40.000 millones de dólares. Si se cumple, hablaríamos de más del doble de la facturación lograda en el tercer trimestre. Hasta entonces, la pregunta que el mercado deberá responder no es si SpaceX sabe lanzar cohetes, sino si sabe cobrar por el aire acondicionado de otros.


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