Una inversora pide dejar de usar IA en el pitch deck para inversores: son todos iguales

El 72% de los fondos ya revisa los documentos con IA y el 39% lo hace antes que un humano. La respuesta de una inversora: narrativa propia, tracción y cero plantillas.

El pitch deck para inversores se ha vuelto indistinguible. Los fondos reciben tal volumen de documentos generados con IA que una inversora ha pedido volver a la narrativa propia y a los datos concretos.

A finales del pasado agosto, una socia de un fondo de capital riesgo publicó una súplica abierta: dejad de enviar decks fabricados con IA. El texto se viralizó en cuestión de días. Su rutina de revisar documentos los lunes por la mañana había pasado de ser emocionante a ser un trámite neutro y, en menos de un año, a algo que describió como directamente desagradable. Antes, cada deck era una bolsa de caramelos de todos los sabores. Hoy son todos de vainilla.

Publicidad

La queja no es estética. Es de fondo. Cuando el inversor detecta que la IA no solo ha maquetado el documento, sino que ha hecho el pensamiento, la reacción es alérgica. En un mercado donde la mitad del trabajo de un founder consiste en que le crean, eso sale caro.

Los datos acompañan el diagnóstico. En una encuesta rápida en LinkedIn que la propia inversora lanzó tras la polémica, el 72% de los VCs admitió usar IA para revisar pitch decks. De ellos, el 39% pasa el documento por un filtro automático antes de que lo lea un humano y el 29% lo hace después. El 28% restante no la usa todavía para esto y solo un puñado prescinde por completo de la revisión humana.

Hace apenas dos años, el 99% de los fondos no tocaba la IA para estas tareas. El movimiento es rápido y apunta en una sola dirección. Las razones que dieron los inversores se ordenan en dos bloques: volumen y automatización.

Un deck genérico no pierde por feo: pierde porque no contiene ni una sola decisión que solo tú podrías haber tomado.

El volumen es brutal. Rebecca Mitchell, socia de Scrub Capital, lo explicó sin rodeos: reciben más de 50 operaciones a la semana, a veces dos docenas en un solo día. Con ese caudal, la lectura humana completa es matemáticamente imposible. B. Pagels-Minor, de DVRGNT Ventures, añadió la otra pata: la IA permite ver cuánto del mercado se puede diligenciar sin intervención humana.

La tecnología ya no compite por quién lee más rápido, sino por quién decide antes a quién merece la pena conocer.

La automatización lleva esa lógica al extremo. Ben Orthlieb dirige Blue Moon VC, un fondo operado íntegramente por IA, donde la tecnología gestiona desde la comunicación con los LPs hasta hasta la contabilidad. Él no revisa decks. Su asociado sintético le entrega un análisis de la compañía, el mercado y la competencia antes de la reunión. Su frase resume el escenario: no necesita un deck.

Las 3 T que hacen legible a un founder ante un fondo

cómo levantar capital

El primer eje es la trayectoria. Si lo que has hecho antes predice con claridad hasta dónde puedes llegar, el inversor no necesita creerte: ya te cree. Ahí encajan quienes salen de una gran tecnológica, los doctores que trabajan en robótica de frontera y los responsables de crecimiento que ya escalaron algo enorme.

El segundo son las relaciones de confianza. Un founder es legible cuando alguien con criterio responde por él. Casi nunca es conocimiento directo del fondo: es la referencia de un tercero fiable. Impresionar a esos terceros es la vía predecible para pasar de outsider a insider, y no requiere un euro de marketing.

El tercero es la tracción, la más democrática de las tres. Algunos levantan con fe, pero todos acaban levantando con evidencia. El problema es el listón: hoy se exige una tracción, y un mercado direccionable, que hace cinco años habría parecido de Serie B.

A efectos prácticos, eso cambia el entregable. Sigues necesitando un documento que una IA pueda parsear y que en diez segundos deje claro por qué merece la pena la reunión. Sigues necesitando una historia con sustancia y un data room que simplifique la due diligence. Lo que ya no necesitas es que ese material parezca una plantilla de 14 slides descargada del mismo repositorio que usan otros 4.000 founders.

📦 Caso de estudio: Blue Moon VC

  • El reto: un fondo obligado a filtrar un caudal de operaciones imposible de leer a mano.
  • La jugada: operar todo el proceso con IA, desde la comunicación con los LPs hasta la selección de founders.
  • El resultado: su socio general no revisa ningún deck; llega a la reunión con el análisis de la compañía, el mercado y la competencia ya hecho.
  • La lección: si el fondo ya conoce tus datos, el documento debe aportar criterio propio y no repetir información pública.

Por qué el mercado empuja a los fondos hacia el filtro automático

El contexto importa. En el primer trimestre del año, el 75% del capital comprometido por los LPs fue a parar a solo cinco fondos, según los datos que cita la propia inversora. Esa concentración empuja al resto a competir por el mismo tipo de founder legible, el que los megafondos creen capaz de firmar un retorno de escala global. A la vez, el número de founders se ha multiplicado: hace veinte años apenas el 3%-5% de los graduados de Harvard Business School montaba una empresa antes de terminar; el curso pasado fue el 17%. Jeff Bussgang, de Flybridge, calcula que cerca del 30% de los alumnos hace algo emprendedor durante el programa.

Más founders, premios más grandes y ganadores más rápidos. El resultado es lo que esta inversora llama consensus capital: el dinero persigue a quien ya parece ganador y ese juicio se forma en minutos. Mi lectura es que el deck nunca fue el problema. El problema es que la mayoría de los documentos no contiene una tesis, solo una secuencia de slides correctas. La IA no ha matado la primera impresión; ha revelado que muchos proyectos no tenían nada que decir en esa primera impresión.

Para un founder en España que prepara su primera ronda con business angels, con Lanzadera o Wayra en el radar y con las líneas de ENISA como colchón, la consecuencia es incómoda pero útil: el filtro llega antes y es más frío. La salida no es maquillar el documento, es tener un dato que el fondo no pueda encontrar en otro sitio. Y si no lo tienes, la propia inversora ofrece la vía menos popular: no levantar venture capital, financiarte con ingresos de clientes y crecer con el runway que tú controlas. No es el consejo que llena un demo day, pero sí el que evita una dilución a la desesperada.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Escribe la tesis antes que el diseño: resume en una frase qué has entendido del mercado que tu competencia no ve, y colócala en la slide 2. Sin esa frase, ninguna plantilla arregla el documento.
  • Mide lo que un fondo puede verificar: tres métricas con fecha, cohorte y fuente convencen más que veinte gráficos. La tracción es la única de las tres T que depende de ti.
  • Pide la reunión con contexto: un correo de cinco líneas con el dato clave funciona mejor que un deck de 14 slides enviado en frío a un buzón saturado.
  • Prepara la alternativa: calcula cuántos meses de caja te da tu facturación actual antes de firmar un term sheet. Saber que puedes decir no cambia la negociación.

Publicidad