La huelga en comedores escolares y residencias ya está sobre la mesa. CCOO y UGT han dado por rotas las negociaciones del convenio estatal de restauración colectiva, caducado desde finales de 2025, y preparan movilizaciones sin calendario cerrado.
El detonante es una tabla salarial congelada. En 17 convenios provinciales todas las categorías profesionales cobran el salario mínimo interprofesional, fijado en 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas. En otros 15, más de la mitad de las categorías están exactamente igual.
Bajo ese paraguas trabajan alrededor de 125.000 personas en España, según la cifra que maneja Carmen Ortiz, responsable de Restauración Colectiva de CCOO. Son las cocineras de los colegios, el personal de las residencias de mayores, quienes preparan el menú de los hospitales.
La patronal es Food Service España, la asociación que reúne a 130 empresas del sector: 4,1 millones de menús al día para 8,7 millones de consumidores y más de 95.000 empleos directos, según sus propios datos. Su respuesta a las demandas sindicales ha sido, según UGT y CCOO, una palabra: inasumibles.
Por qué se han roto las negociaciones del convenio
El convenio estatal nació hace una década para unificar en un solo texto las tablas de las 52 provincias. «Durante esta década no se ha hecho nada y seguimos con las tablas salariales de origen», explica Ortiz. El aumento del SMI ha ido engullendo las diferencias entre categorías hasta dejarlas planas.
Las reclamaciones sindicales son tres. La primera, reconocer categorías que existen en el día a día pero no figuran en el texto: dietistas, coordinadoras de monitores, ayudantes con funciones de jefatura. La segunda, una subida salarial «digna». La tercera, reducciones de jornada. Mónica de la Cámara, de UGT, señala el caso más evidente: la coordinadora de monitores la reconocen todas las administraciones y cobra lo mismo que un monitor.
Diez años después de unificar las tablas de las 52 provincias, el convenio sigue pagando en 17 provincias lo mismo por cocinar para niños, ancianos y enfermos.
Jornadas parciales, alergias y categorías invisibles
El problema de fondo no es solo la cuantía. En los comedores escolares la mayoría de los contratos son de media jornada o menos, atados al calendario lectivo. «En los colegios son jornadas pequeñas con responsabilidades muy grandes», desarrolla Ortiz.
- Jornada: parcial en comedores escolares, a menudo cuatro o cinco horas diarias de septiembre a junio.
- Contrato: temporal y ligado a la adjudicación del servicio con la Administración.
- Funciones: elaboración y servicio de menús con control de alergias, dietas médicas y patologías. Un fallo no es un error de cocina: es un riesgo sanitario.
- Complementos: prácticamente inexistentes en la mayoría de las tablas provinciales.
La plantilla está muy feminizada y sin pluses. El salario base lo es todo.
Olga Aguilar es cocinera titulada en el Hospital Fremap de Sevilla. «No podemos sobrevivir con ni siquiera 1.000 euros netos mensuales», denuncia. En su centro se respetan los horarios, pero señala a las compañeras que viven de alquiler: «Lo pasan fatal».

Un conflicto que se decide en los pliegos, no en los tribunales
La explicación de este bloqueo no está en la mesa de negociación, sino en el pliego del concurso. La ley de desindexación impide actualizar de forma automática precios y tarifas del sector público con el IPC, así que el precio de un comedor queda cerrado durante toda la vida del contrato. Si la materia prima sube, el margen sale de algún sitio. Y ese sitio ha sido la nómina.
Las centrales reclaman además que el precio no pese tanto en la adjudicación. Mientras el concurso se resuelva por el precio más bajo, el operador que paga menos a su plantilla compite con ventaja.
La oferta que los sindicatos atribuyen a la patronal, un 2,5% lineal y alguna reducción de jornada, no corrige el problema estructural: aplana aún más la diferencia entre quien coordina y quien sirve el plato.
Hay una ventana que explica la urgencia. Entre el último trimestre de 2026 y los primeros tres meses de 2027 se suscribirán el 60% de los contratos públicos del sector, según los cálculos de CCOO. Negociar antes permite ir al concurso con reglas escritas.
Para quien busca empleo en residencias o comedores, el sector ofrece vacantes en cada curso. La contrapartida es dura: jornada parcial, SMI en 17 provincias y rotación alta. Antes de firmar, pregunta qué convenio provincial se aplica y en qué categoría te encuadran.
📝 Cómo enviar el currículum
Los operadores de restauración colectiva siguen incorporando personal aunque la negociación esté bloqueada. La inscripción se hace en los portales corporativos de cada empresa.
- Paso 1: Localiza la empresa que gestiona el comedor o la residencia de tu provincia entre las asociadas a Food Service España.
- Paso 2: Entra en su sección ‘Trabaja con nosotros’ y crea un perfil con tu municipio y tu disponibilidad horaria real.
- Paso 3: Adjunta el currículum con el carné de manipulador de alimentos y, si lo tienes, el título de cocina o el certificado de profesionalidad.
- Paso 4: Antes de aceptar, consulta en la web de CCOO o en la de UGT qué convenio provincial se aplica en el centro y en qué categoría te encuadran.
- Paso 5: Guarda el número de referencia de la candidatura y haz seguimiento a los quince días.
Plazo de inscripción: abierto de forma permanente mientras haya vacantes en los centros adjudicados. Requisito mínimo: carné de manipulador de alimentos vigente y disponibilidad para jornada parcial en horario de mediodía.




