El upgrade Glamsterdam de Ethereum se estrena en la testnet Hoodi el 26 de octubre a las 17:42 UTC, el primer ensayo general antes de que el paquete aterrice en mainnet. La Ethereum Foundation ha fijado esa hora para activar un cambio que eleva el límite de gas por bloque hasta los 200 millones, el mismo techo que ya opera en Sepolia.
Traducido a la vida del usuario: cada bloque podrá cargar más transacciones a la vez. Si la demanda se mantiene, eso debería notarse en la factura de comisiones.
Conviene aclarar el terreno antes de seguir. Una testnet es una copia de la red donde se prueban los cambios sin arriesgar ether real: validadores y nodos ensayan el código en un entorno que imita mainnet pero no mueve dinero de nadie. La propia documentación de Ethereum explica cómo funcionan esas redes de prueba. Hoodi es hoy el banco de pruebas principal del protocolo, y por eso el 26 de octubre importa.
Qué cambia el 26 de octubre en Hoodi
El primero de los cambios es el más fácil de explicar. El límite de gas por bloque funciona como el tamaño del camión que Ethereum carga cada doce segundos: si el camión es más grande, caben más operaciones en cada viaje. El salto hasta los 200 millones multiplica por varias veces esa capacidad teórica, aunque el número real de transacciones dependerá de cuánto gas consuma cada operación.
Hay un segundo movimiento: el enshrined proposer-builder separation (ePBS), la separación entre quien propone el bloque y quien lo construye. Esa división de tareas vivía hasta ahora en software externo, el más conocido MEV-Boost: el validador firmaba, pero un mercado de constructores decidía el contenido. Con Glamsterdam la separación entra en el protocolo a través de la propuesta EIP-7732, de modo que el validador deja de depender de un intermediario para elegir qué transacciones entran y en qué orden.
Hoodi no mueve un solo ether, pero es el semáforo que decidirá si el cambio más ambicioso de Ethereum desde The Merge está listo para producción.
Y un tercero: las listas de acceso por bloque, que permiten a los nodos saber de antemano qué cuentas y contratos va a tocar cada bloque. Con ese mapa sobre la mesa, las transacciones se validan en paralelo en lugar de una detrás de otra. Es la pieza con más potencial para mover la aguja del rendimiento de la capa 1, y también la más delicada de implementar.
A quién afecta, del usuario que paga gas al validador que sirve el bloque

Para quien usa Ethereum a diario, la promesa es simple: más capacidad por bloque debería traducirse en comisiones más bajas o, como mínimo, en menos atascos cuando la red se congestiona. Eso sí, la relación no es automática. Si el tráfico crece al mismo ritmo que la capacidad, el precio del gas apenas se mueve. Y desde Dencun buena parte de la actividad barata ya migró a los rollups, las redes de segunda capa que procesan transacciones fuera de mainnet y envían luego un resumen.
Para el validador el cálculo es otro. Un bloque más grande exige más ancho de banda, más disco y, más memoria: mantener un nodo se vuelve más caro. Subir el gas mejora la capacidad, pero empuja a los operadores pequeños hacia hardware más potente y concentra la infraestructura en quien pueda pagarlo. A eso se suma el crecimiento del estado de la red, el archivo que guarda saldos y contratos y que todo nodo debe conservar. No estalla en una semana, pero se paga a plazos durante años.
El patrón de los upgrades: de The Merge a Glamsterdam
Ethereum nombra sus forks combinando la ciudad que acoge el Devcon con el nombre técnico de cada capa. Pectra fue Praga más Electra; Fusaka, Fulu más Osaka; Glamsterdam es Gloas para consenso y Amsterdam para ejecución.
Es el primer paquete que ataca de frente el cuello de botella de la capa 1.
La comparación con el historial ayuda a calibrar la ambición. The Merge, en septiembre de 2022, cambió el mecanismo de consenso, del proof of work al proof of stake y redujo el consumo energético de la red en torno al 99,9%. Dencun, en marzo de 2024, introdujo los blobs, espacios de datos baratos pensados para los rollups, y provocó la mayor caída de comisiones en las capas 2. Pectra, en mayo de 2025, elevó el stake máximo por validador hasta los 2.048 ETH y abrió la puerta a las cuentas inteligentes con la EIP-7702.
Hay una contradicción que merece la pena poner sobre la mesa. El ePBS nace para quitar poder a los intermediarios del mercado de constructores, pero también convierte ese mercado en una pieza formal del protocolo. Si al final unos pocos constructores concentran la construcción de bloques, la separación habrá ordenado el flujo sin repartir el poder. La prueba de Hoodi no medirá esa concentración.
Queda la pregunta que de verdad mueve el calendario: cuándo llega a mainnet. La Ethereum Foundation no ha fijado fecha y el precedente invita a la prudencia. Los ensayos en testnet suelen destapar aristas que obligan a retrasar la activación semanas, a veces meses. Con Glamsterdam hay tres cambios grandes viajando juntos y basta con que uno se atasque para frenar el conjunto.
Mientras tanto, la lectura práctica para el holder es sencilla. Nada de esto altera el suministro ni la tesis de fondo del activo. Lo que cambia, si el ensayo sale bien, es la capacidad de la red para absorber más actividad sin que las comisiones se disparen, que es la condición previa para que la siguiente ola de uso encuentre un suelo razonable donde aterrizar.




