Moeve extiende sus descuentos en carburantes hasta el 31 de diciembre y abre un pulso directo con Repsol. La segunda petrolera española duplica el ahorro asociado a su app de fidelización, Moeve gow, y eleva el techo acumulable hasta los 40 céntimos por litro. La campaña responde al regalo de 1.000 euros y a los 20 céntimos durante doce meses que activó la primera petrolera hace apenas unos días.
El nombre elegido es ‘Estamos Contigo’. Todos los usuarios de la app obtienen 10 céntimos por litro en cada repostaje, el doble de lo habitual. Los clientes profesionales, a través de Moeve pro direct, cuentan con un descuento directo de 10 céntimos por litro con idéntico calendario. El ahorro se aplica a gasolinas, gasóleos, y gas licuado en toda la red de estaciones de Moeve y Cepsa en España.
El saldo no nace solo del surtidor. La compañía permite acumular ventajas cruzadas hasta sumar esos 40 céntimos. Un repostaje de 50 litros puede traducirse en 20 euros de saldo. La campaña ya estaba activa desde mediados de septiembre; lo que cambia ahora es el horizonte, estirado hasta el último día del año, y el techo de ahorro.
Moeve duplica el ahorro en Moeve gow hasta el 31 de diciembre
La base sobre la que se sostiene la ofensiva es la comunidad de Moeve gow, con más de cuatro millones de clientes registrados en España. Es una masa crítica que ninguna cadena de bajo coste puede replicar con su propia aplicación: el carburante barato compite con precio, pero no con un programa capaz de cruzar electricidad, gas y combustible en una sola tarjeta.
Ahí está la palanca menos visible del movimiento. Las ofertas de Moeve están vinculadas a ventas cruzadas de luz y gas suministradas por Naturgy, tercera eléctrica y primera gasista del mercado español. Quien contrate esos servicios con la gasista accede a ventajas que engordan el descuento final en el surtidor. La frontera entre petrolera y comercializadora se diluye un poco más.
El descuento ya no se libra en el surtidor: se libra en la factura de la luz y en el contrato de gas del mismo cliente.
El calendario tampoco es neutro. Cerrar el 31 de diciembre coloca la oferta en plena Navidad, uno de los dos grandes picos de movilidad por carretera del año, y traslada la decisión de prorrogar o retirar la campaña al arranque de 2027.
Repsol, Iberdrola y Naturgy mueven ficha en plena escalada de precios
El detonante de la cadena fue Repsol. La primera petrolera española lanzó una campaña comercial sin precedentes para captar clientes en todos los frentes —luz, gas e hidrocarburos— con un regalo de 1.000 euros para las altas nuevas y descuentos de hasta 20 céntimos por litro durante doce meses. El movimiento respondía, a su vez, a Iberdrola.
La mayor eléctrica del país acaba de estrenar un servicio comercial basado en inteligencia artificial para captar clientes de electricidad en climatización y agua caliente. Y hace unas semanas cerró la compra de Contigo Energía, la antigua Gesternova, con la que sumó más de 100.000 clientes eléctricos. La batalla ya no distingue entre comercializadoras, gasistas y refineras: todas venden de todo.

En apenas unas semanas, casi todas las grandes energéticas españolas han movido ficha con ofertas que combinan suministro, fidelización y servicios. La escalada tiene un efecto inmediato en el escaparate: el cliente que compara recibe más valor que hace un año por el mismo repostaje o la misma factura. El coste de esa generosidad no aparece en el folleto.
El contexto agrava el efecto. La ofensiva comercial llega en plena escalada de los precios de la luz, el gas y los carburantes, un escenario en el que el cliente doméstico revisa contratos y compara con más atención que nunca. Cada décima que se mueve en la factura o en el surtidor pesa más que en un ejercicio de precios estables, y las grandes compañías lo saben.
La pinza comercial que exprime a las ‘low cost’
El precedente está documentado. Cuando las petroleras integradas estrecharon márgenes en carburantes, las gasolineras de bajo coste llevaron el caso a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que terminó imponiendo sanciones millonarias a Repsol. En electricidad el mecanismo fue similar: el estrechamiento de márgenes hundió a decenas de comercializadoras independientes y dejó a otras al borde del abismo, con Holaluz como caso más visible. El patrón se repite: la denuncia llega antes que la resolución y, para cuando esta se publica, el mercado ya se ha reordenado.
La diferencia de esta ronda es el perímetro. Los descuentos ya no salen solo del negocio de carburantes, sino de un balance que mezcla generación, gas, electricidad y refino. Un grupo integrado puede permitirse perder dinero en el surtidor si recupera al cliente en la factura eléctrica; una cadena de gasolineras independiente no tiene esa segunda caja. El límite es el margen, y el margen no está repartido.
La gran energética puede subsidiar el surtidor con la factura eléctrica; la gasolinera de barrio, no. Ahí se decide la guerra.
Hay un segundo riesgo, menos discutido. El descuento real no siempre es el que anuncia el cartel: se acumula en saldo, exige registro previo y depende de contratar otros servicios. Eso dificulta la comparación y desplaza la competencia del precio visible al diseño del programa de fidelización, un terreno donde el regulador tiene menos recorrido. El resultado es que las ‘low cost’ defienden su posición con precio puro mientras las integradas atacan con precio, servicios y suministro a la vez.
Para el consumidor, la lectura práctica es doble. La campaña de Moeve, con 10 céntimos directos y hasta 40 acumulables, compite por ser la más generosa del mercado para quien ya use su app. La de Repsol, con 1.000 euros de regalo y 20 céntimos durante un año, está diseñada para captar altas nuevas y retenerlas más tiempo. Ninguna de las dos es una rebaja del precio de los carburantes: ambas son una transferencia de fidelidad.
El pulso tiene fecha. La campaña de Moeve expira el 31 de diciembre, mientras los descuentos de Repsol se extienden doce meses y se adentran en 2027. Entre medias quedan la evolución del crudo, la vigilancia de la CNMC sobre las prácticas de fidelización y el movimiento que pueda hacer Naturgy con su propio escaparate comercial. Cualquiera de los tres factores puede reordenar la tabla antes de que acabe el año.




