En España se le conoce sobre todo por Hawkers. Alejandro Betancourt presidió la marca de gafas de sol nacida en Elche, a la que llegó en 2016 con una ronda de financiación de 50 millones de euros liderada por su fondo, O’Hara, y por los fundadores de Tuenti. Una década después, el empresario venezolano protagoniza una operación de otra escala: el mayor acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela.
Su compañía, NABEP, desarrollará 17 yacimientos con unas reservas estimadas de 65.000 millones de barriles, en virtud del acuerdo firmado el 31 de agosto con la Administración Trump. La operación cuenta además con el respaldo público del Gobierno interino de Delcy Rodríguez, que destacó que sus empresas mantuvieron la producción durante la crisis.
El reconocimiento llega desde ambas capitales. La Casa Blanca lo describe como un operador con experiencia probada en aumentar la producción, y el secretario de Energía, Chris Wright, lo sitúa como segundo productor privado del país, con unos 200.000 barriles diarios. Con el acuerdo, NABEP se convierte en el tercer operador petrolero de Venezuela, tras PDVSA y Chevron.
Bisnieto del expresidente venezolano Hermógenes López y formado en la Suffolk University de Boston, Betancourt ha combinado su actividad energética con inversiones en España, como Auro Travel y la plataforma de empleo JobandTalent. Su patrimonio se estima en unos 2.600 millones de dólares.
Su trayectoria también está marcada por la controversia. Comenzó en el sector energético durante el chavismo y tiene abiertos procedimientos en fase de investigación en la Audiencia Nacional y en Suiza, sin acusación formal ni condena. En Estados Unidos, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha afirmado que no tiene investigaciones abiertas.



