La temporada de resultados energéticas abre este miércoles con Iberdrola y un listón difícil de repetir: 9.222 millones de euros de beneficio neto conjunto entre las cuatro grandes cotizadas del sector en el primer semestre. La compañía que preside Ignacio Sánchez Galán presenta sus cuentas hasta septiembre una semana antes que Endesa y ocho días antes del doble cierre que protagonizarán Naturgy y Repsol.
El orden no es casual. Iberdrola, primera eléctrica de Europa y segunda del mundo por capitalización bursátil, abre fuego el miércoles 21 de octubre. Endesa comparece el miércoles siguiente, 28, y Naturgy y Repsol ponen el broche el jueves 29. El calendario manda. Cuatro citas en ocho días que fijan el tono del sector hasta la presentación de resultados anuales, ya en 2027.
Iberdrola llega a la cita con 4.336 millones y un objetivo de crecimiento del 8%
La eléctrica vasca afronta el trimestre con un beneficio neto de 4.336,4 millones de euros hasta junio, cerca de un 22% más que en el mismo periodo del año anterior. El avance no procede de una sola línea de la cuenta: todas sus áreas de actividad mejoraron y a ello se sumaron las plusvalías generadas por la venta del negocio en México al grupo Cox.
La compañía reafirmó sus previsiones para el ejercicio y avanzó que espera un crecimiento superior al 8% en el beneficio neto ajustado, impulsado por el avance del negocio de redes eléctricas y por la entrada en operación de nueva capacidad renovable. Dos palancas de perfil bajo y retorno lento, muy lejos del brillo de una plusvalía. La cotización acompaña: a comienzos de octubre, los títulos llegaron a situarla de forma momentánea como la mayor eléctrica del mundo, por delante de la estadounidense NextEra. El mercado premió la combinación de redes reguladas, renovables y presencia geográfica diversificada, el mismo cóctel que otras utilities europeas intentan replicar sin éxito.
Con las cifras del primer semestre sobre la mesa, la suma de las cuatro grandes energéticas españolas arroja esos 9.222 millones de beneficio neto: 4.336,4 de Iberdrola, 1.470 de Endesa, 1.215 de Naturgy y 2.201 de Repsol. La aritmética funciona. La comparación, no tanto: cada compañía aplica criterios contables distintos y varias de esas ganancias no volverán a repetirse. El cálculo es simple; la interpretación, menos.
Sumar los beneficios de cuatro compañías con criterios contables distintos no mide la salud del sector: mide el tamaño de sus extraordinarios.
Las teleconferencias posteriores tendrán, un trimestre más, tanta relevancia como los números. El mercado espera que los equipos directivos aborden el adelanto electoral en España y el futuro del real decreto sobre centros de datos, una norma que puede reordenar la demanda eléctrica industrial de la próxima década. Según el calendario remitido a los registros oficiales de la CNMV, las cuatro presentaciones se concentran en apenas ocho días.
El tercer trimestre se dirime en las teleconferencias: el mercado ya descuenta las cifras y solo penaliza la ausencia de una guía para 2027.
Endesa, Naturgy y Repsol cierran un calendario con tres récords en juego

Endesa será la segunda en comparecer, el miércoles 28. La filial de Enel, que controla el 70% del capital, ganó 1.470 millones en el primer semestre, un 41% más, gracias a la marcha de los negocios regulados y su efecto en el resultado bruto de explotación. Ese crecimiento, descrito por la propia compañía como sostenible y predecible, le llevó a anticipar un beneficio ordinario neto superior a los 2.400 millones al cierre del ejercicio.
Las estimaciones del consenso apuntan en la misma dirección. Ángel Pérez, analista de Renta 4 Banco, calcula un beneficio neto de 1.989 millones hasta septiembre y espera que la operativa se mantenga sólida en el tercer trimestre. En el ebitda debería notarse, además, el efecto contable del registro de la provisión por el programa de bajas voluntarias.
Naturgy y Repsol cierran el calendario el jueves 29. La gasista llega después de elevar sus previsiones de ganancias para el año por encima de los 2.100 millones, lo que supondría un nuevo récord. En el primer semestre ganó 1.215 millones, un 5,9% más, con un ebitda de 2.975 millones (+4,5%) y unos ingresos de 10.097 millones (+1,4%), en un contexto de precios altos del petróleo y del gas por el conflicto en Irán.
Repsol, por su parte, disparó un 265% su beneficio neto del primer semestre, hasta 2.201 millones, por el efecto patrimonial positivo que la subida de los precios del crudo y los derivados tuvo sobre el valor contable de las existencias almacenadas. Ese efecto sumó 823 millones, frente al impacto negativo de 400 millones registrado un año antes por la caída del crudo y el apagón eléctrico de la península ibérica. La cifra es real. Su naturaleza, también.
El beneficio récord esconde dos efectos que no se repiten
La lectura agregada del sector exige dos correcciones. La primera afecta a Repsol: buena parte de su salto del 265% es un efecto de valoración de inventarios, no una mejora del negocio. Otra cosa es el cash flow. La segunda atañe a Iberdrola, cuyo crecimiento del 22% incorpora la plusvalía de México, un ingreso que se cobra una vez y no se renueva. El detalle aparece en la información remitida por la compañía a su área de accionistas e inversores.
Sin esos dos extraordinarios, el sector sigue creciendo, pero a un ritmo más modesto y mucho más dependiente de las redes reguladas y de la retribución del capital invertido. Ahí está el matiz que separa el titular del análisis. Un beneficio contable alto no equivale a una generación de caja recurrente, y esta ronda se juzgará por lo segundo.
El precedente más cercano invita a la prudencia. En ciclos anteriores, los trimestres con precios energéticos al alza inflaron los resultados de todo el sector y dejaron después una resaca de provisiones y ajustes cuando el crudo cedió. La diferencia ahora es la base regulada: las redes aportan una porción creciente del ebitda y amortiguan el vaivén de las materias primas. No lo eliminan.
El entorno acompaña, aunque con doble filo. Los precios altos del petróleo y del gas por el conflicto en Irán benefician al negocio de exploración y producción de Repsol y sostienen los márgenes de comercialización, pero encarecen la factura industrial y presionan al alza el precio del mercado mayorista. Para las utilities con generación regulada, el resultado es una cobertura parcial que se agota a medida que avanzan los ejercicios.
Hay un tercer elemento que no aparece en la cuenta de resultados y que condicionará el próximo año: la demanda de los centros de datos. El real decreto en tramitación determinará cómo se conectan, quién paga la red y con qué señales de precio. Las eléctricas lo leen como una oportunidad de crecimiento estructural; los consumidores domésticos, como un factor de presión adicional sobre la tarifa.
Con este telón de fondo, la ronda que arranca el miércoles servirá para dos comprobaciones concretas. La primera, confirmar si las guías anunciadas —más del 8% en Iberdrola, más de 2.400 millones en Endesa, más de 2.100 en Naturgy— se sostienen con los números del tercer trimestre. La segunda, ver si las compañías verbalizan previsiones para 2027, algo que parte del mercado da por descontado y que ninguna ha confirmado todavía por escrito.
El dato que conviene vigilar no es el beneficio, sino el capex en redes y almacenamiento. Es ahí donde se decide la rentabilidad de la próxima década y donde las cuatro compañías compiten con las grandes utilities europeas por el mismo capital. Los resultados del miércoles y del jueves dirán si el sector mantiene el paso inversor o si el ciclo empieza a agotarse.
La próxima cita ineludible llega con el cierre del ejercicio, ya en 2027. Entonces se sabrá si los extraordinarios de este año se convirtieron en recurrencia o si el sector solo cambió de escenario contable.





