Citadel Securities lleva algo más de dos años construyendo una pata de renta variable de alto contacto con la que quiere sentarse a la misma mesa que las grandes instituciones. Con la participación minoritaria en la firma de análisis Wolfe Research, el mayor operador de acciones del planeta intenta tapar el último hueco que le quedaba. Su presidente, Jim Esposito, defendió la jugada en Bloomberg Television con un mensaje que va en dirección contraria al titular fácil: aquí nadie está declarando la guerra a Wall Street.
Una joint venture para comprar el análisis que no tenían
El acuerdo se cerró apenas dos semanas antes de la entrevista. Esposito retrocedió hasta enero para explicar el punto de partida: por entonces levantaron un negocio de ejecución de bloques de renta variable con cobertura directa a instituciones. La parte del gasto del cliente que se les escapaba era la vinculada al análisis, un terreno en el que Citadel Securities no compite.
De ahí la sociedad con Wolfe Research, que según el directivo es el primer proveedor independiente de análisis de renta variable y no cuenta con brazo de ejecución ni broker dealer propio. Las piezas encajan: quien quiera pagar por el análisis puede hacerlo a través del canal de ejecución de Citadel. Esposito lo describió como una sociedad perfecta y, sobre todo, complementaria.
El argumento de Esposito: no hay colisión con la banca
El presentador de Bloomberg, Danny, le puso delante el elefante: Jamie Dimon citó a Citadel Securities como competencia en su carta anual a los accionistas. La respuesta fue un ejercicio de aritmética. En la cartera global de renta variable, cerca de la mitad del dinero que ganan los bancos viene del prime brokerage; alrededor de un 30% procede de derivados OTC a medida; el resto, de la creación de mercado de flujo.
Y ahí es donde está Citadel Securities. Sin prime brokerage relevante. Con muy poco negocio de derivados OTC. Con productos cotizados y compensados, que el propio Esposito calificó de básicos para un actor tan sofisticado. A eso sumó un detalle que reordena la conversación: la firma también es cliente de los bancos, emite bonos, acude al mercado de préstamos sindicados y contrata prime brokerage.
No lo veo como un rumbo de colisión con los bancos: ellos ganan sobre todo financiando y estructurando, y nosotros haciendo mercado en productos cotizados y compensados.
— Jim Esposito, Citadel Securities
1.900 profesionales y un cuarto del volumen de EE UU
La otra pregunta era de fondo: cómo se entra en un negocio donde la relación personal manda. Esposito admitió que hubo malentendidos que tuvo que despejar él mismo y que buena parte de su tiempo se fue en fichar perfiles de cara al cliente. Su tesis es que la confianza se deposita en personas concretas.
Una vez dentro, describió un efecto volante: cuanto más flujo ejecutan, mejor precio ofrecen, y el cliente se acostumbra. Su afirmación más rotunda fue que no se le ocurre un cliente grande y sofisticado que hoy no trabaje con ellos. El respaldo numérico: más flujo de acciones que cualquier otro operador, en torno a una cuarta parte de los volúmenes de renta variable de Estados Unidos y una plantilla de 1.900 profesionales.
Renta fija: el siguiente mercado, sin prisa
El presentador puso sobre la mesa dos trimestres consecutivos de récords y la comparación con Jane Street. Esposito rechazó el símil: recordó que bajo la marca Citadel conviven dos compañías distintas, el gestor multiestrategia y el creador de mercado tecnológico, y que mezclar ambas cosas impide una comparación homogénea.
Donde sí ve margen es en renta fija. Hoy operan tipos de interés globales, deuda pública en efectivo y swaps, además de crédito estadounidense con grado de inversión. La expansión llegará en los próximos años, dijo, sin prisa y con huecos identificados. Aun así, dejó claro que el crecimiento reciente les permite ser optimistas sobre el ritmo.
Los chips que sí se justifican
Sobre el gasto en inteligencia artificial, el directivo aportó el dato más concreto de la conversación: calcula que hay entre seis y ocho firmas en todo el mundo intentando aplicar potencia de cálculo a escala para ser mejores gestores y asumidores de riesgo, y Citadel Securities está entre ellas. El desembolso en capacidad de aceleradores, en concreto en chips TPU, crece de forma material y, según su versión, con retorno medible y saludable.
Reconoció que es pronto y que queda recorrido. Y conectó el gasto con el cliente: las instituciones están en fase inicial de sus propias estrategias de IA y lo que buscan es invertir mejor, un terreno donde el paquete de contenidos y tecnología de la casa se diferencia del de la banca tradicional. Su conclusión: hay capacidad para que convivan ambos modelos y él cree que están en una categoría propia.
Prediction markets: del ‘estoy mirando’ a la lógica industrial
En abril dijo que los observaba sin participar. En octubre, preguntado de nuevo, no añadió novedades sustanciales. La condición para entrar es más liquidez institucional en esos productos. Lo que sí descartó sin ambages fue el apetito deportivo: no está en su radar. En cambio, ve lógica industrial en que un inversor institucional use contratos de evento para cubrir riesgos.
Qué significa esto para el lector
Leída en frío, la entrevista es menos una declaración de guerra que un mapa de dónde está el dinero. Para el inversor particular, la consecuencia práctica es que la ejecución se concentra en cada vez menos manos: un puñado de firmas con capacidad de cómputo propia acaba decidiendo el precio del flujo. Tiene dos caras. La buena es que los diferenciales se estrechan y operar resulta más barato. La mala es que la infraestructura crítica del mercado descansa sobre un número reducido de actores privados cuya lógica de negocio no siempre coincide con la del regulador.
El giro hacia la renta fija merece atención separada. Si Citadel replica en bonos lo que ya hace en acciones, la presión sobre los intermediarios tradicionales se trasladará al mercado donde se financian Estados y empresas, un terreno históricamente más opaco y con menos competencia. Y el debate sobre los mercados de predicción deja una pregunta abierta que trasciende a la firma: si los contratos de evento se consolidan como herramienta de cobertura, quién supervisa la calidad de esas referencias cuando los volúmenes dejen de ser marginales.
Queda la pregunta que Esposito no respondió del todo: si esa liquidez institucional llega, ¿entrará Citadel Securities o seguirá mirando desde la barrera? Su respuesta de octubre es la misma que la de abril, solo que ahora con menos pudor al hablar de la lógica del negocio.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.





