Instalar placas solares en casa ya no es la única forma de aprovechar la energía del sol. Para quienes viven en un piso, no disponen de un tejado propio o simplemente no quieren afrontar una instalación, existe otra posibilidad: compartir la energía producida por una instalación fotovoltaica situada cerca de su vivienda.
Es la fórmula de los barrios solares, un modelo de autoconsumo colectivo que permite acceder a energía solar de proximidad y ahorrar en la factura sin realizar obras ni asumir una inversión inicial. Visalia ha convertido este modelo en una de sus principales apuestas y ya gestiona 627 barrios solares a cierre de septiembre de 2026 en España.
Del tejado de un colegio a la factura de los vecinos
El concepto es sencillo. En lugar de instalar unas placas en cada vivienda, se aprovechan grandes cubiertas disponibles, como por ejemplo en colegios, naves, empresas o edificios municipales, para producir electricidad mediante energía solar y con unas características determinadas de localización, orientación, tamaño y condiciones.
Esa energía puede compartirse después entre consumidores situados en un radio de hasta 5 kilómetros de la instalación. De esta manera, hogares, comercios y pymes pueden beneficiarse de una producción renovable situada en su propio entorno sin necesidad de tener paneles en su edificio.
La proximidad es una de las claves del modelo. Al producir la energía cerca del lugar donde se consume, se reducen las pérdidas, emisiones y determinados costes asociados a la distribución, y para el usuario esto se traduce en una factura más competitiva.
Y hay otra diferencia importante respecto a una instalación fotovoltaica convencional: no es necesario realizar una inversión inicial para instalar las placas, la inversión en las instalaciones la realiza Barter Generation, empresa del Grupo Visalia, mientras que Visalia se encarga de la gestión de las instalaciones y del autoconsumo colectivo.

Una alternativa para quienes no pueden instalar placas
No todas las viviendas disponen de una cubierta adecuada, y en un edificio de pisos la decisión de instalar placas puede requerir acuerdos entre propietarios y una inversión que no todos están dispuestos a realizar. De hecho, según Eurostat, el 65,3% de la población en España vive en pisos o apartamentos, convirtiéndose en el país de la Unión Europea con mayor proporción de habitantes en este tipo de viviendas.
Los barrios solares plantean otra vía, la energía se genera de forma colectiva y se comparte entre distintos consumidores de una zona. Entre sus principales características están la producción de energía 100% verde y de proximidad, el ahorro mensual sin inversión inicial y la posibilidad de compartir la electricidad entre vecinos, pymes y comercios. Una fórmula para que la energía llegue a todo el mundo, sin excepción. El modelo también busca aumentar la independencia energética de los municipios y favorecer la actividad económica local.
El cambio normativo que amplió hasta cinco kilómetros la distancia que puede existir entre la instalación de generación y los puntos de consumo ha contribuido a ampliar las posibilidades del autoconsumo colectivo. Una cubierta disponible puede convertirse así en un punto de generación para consumidores que viven o trabajan a varios kilómetros de ella.
Un modelo que ya suma 627 barrios solares
La expansión de este modelo se refleja en las cifras de Visalia. A cierre de septiembre de 2026, el Grupo contaba con 627 barrios solares.
Tras la adquisición de Barter Energy el 3 de septiembre de 2025, Visalia gestiona actualmente uno de cada tres barrios solares de España, lo que supone una cuota del 33% del mercado, según los datos facilitados por la compañía. Visalia se ha convertido en el tercer generador urbano de electricidad renovable a nivel nacional.
La compañía prevé seguir ampliando esta red y se ha marcado como objetivo superar los 3.000 barrios solares en los próximos años, como aseguraba su CEO, Pablo Abejas, en el primer episodio del podcast de ‘Lumbreras’, el podcast del operador energético.
La dimensión del proyecto muestra también cómo el autoconsumo colectivo se está convirtiendo en un modelo de generación distribuida que puede extenderse por barrios y municipios.
La clave está en comprobar qué hay cerca
Que exista un barrio solar no significa que cualquier consumidor pueda incorporarse automáticamente. Cada instalación tiene una capacidad de producción determinada y, por tanto, un número limitado de plazas.
Por eso, la disponibilidad puede cambiar rápidamente. Cuando se completa la capacidad de una instalación, el acceso queda bloqueado hasta que se produzca una baja.
Para facilitar la consulta, Visalia ha creado un buscador de barrios solares en el que cualquier persona puede introducir su dirección y comprobar qué ocurre en su zona.
El resultado puede ser diferente según el estado de la instalación. Si hay un barrio solar activo con plazas libres, el consumidor puede incorporarse. Si está activo pero completo, puedes contratar el suministro con la compañía y entrar en una lista de espera prioritaria. También puede aparecer un barrio en construcción, en cuyo caso los clientes de Visalia tienen prioridad cuando abra. Y si todavía no existe uno cerca, es posible contratar una tarifa del operador energético y quedar en primera línea para cuando llegue una instalación a la zona.
Así, antes de plantearse instalar placas en casa, el consumidor puede comprobar si ya existe una instalación solar compartida a pocos kilómetros con la que poder ahorrar.
Energía solar con nombres propios
Cada barrio solar de Visalia tiene además su propia identidad. Los nombres se organizan en tres grandes territorios vinculados a la energía, la ciencia y la innovación.
Algunos hacen referencia a elementos del sol y de la naturaleza, como Carbono, Helio, Hidrógeno, Magnesio u Oxígeno. Otros recurren a conceptos relacionados con la energía y la luz, como Alba, Aura, Nexo, Radiante o Viva. El tercer grupo está formado por apellidos de figuras relevantes de la ciencia y la innovación, como Curie, Edison, Faraday, Tesla o Volta.
Una forma de poner nombre a una red de instalaciones que, aunque se encuentran en distintos municipios, comparten una misma idea: producir energía renovable cerca de donde se necesita.
La energía solar también sale a la calle
Para acercar este modelo a los ciudadanos, Reazziona, compañía del Grupo Visalia especializada en dar a conocer a los vecinos las ventajas del autoconsumo colectivo y facilitar su acceso a los barrios solares, ha puesto en marcha Reazzioneta, una oficina móvil que recorrerá diferentes municipios españoles durante todo el año.
Desde finales de septiembre, Reazzioneta visita semanalmente distintas localidades, especialmente aquellas situadas en el entorno de las instalaciones solares de la compañía. Allí, vecinos y comercios pueden conocer cómo funciona el autoconsumo colectivo, resolver dudas y descubrir las posibilidades de utilizar energía solar producida en su propio entorno.
La iniciativa lleva así el concepto de barrio solar más allá de la instalación fotovoltaica: hasta la calle y los propios municipios donde se genera y se consume la energía.
Porque la principal novedad de este modelo no está solo en producir electricidad con el sol, sino en cambiar quién puede acceder a ella. Ya no es imprescindible tener placas en el tejado para aprovechar la energía solar. Si existe una instalación cerca, un hogar, un comercio o una pyme pueden compartir esa producción y convertir la proximidad en una nueva vía para reducir su gasto energético.




