Descubren el naufragio más antiguo del mundo: navegó cuando se construían las pirámides de Giza

El pecio, hallado a 30 metros de profundidad frente a la isla turca de Kekova, conserva más de 30 vasijas y tres anclas de piedra. La cerámica apunta a talleres del valle del Jordán y obliga a revisar el alcance del comercio del Bronce Antiguo.

Un pecio de hace unos 4.500 años aspira a convertirse en el naufragio más antiguo documentado. Yace a 30 metros de profundidad, frente a la costa mediterránea de Turquía, y su carga lo sitúa entre 4.400 y 4.700 años atrás: la misma época en la que en Egipto se levantaban las pirámides de Giza.

Del barco no queda nada. La madera se disolvió en el agua salada hace milenios y del casco no sobrevive una sola tabla. Lo que sigue ahí, encajado entre rocas y sedimentos, es lo que transportaba: más de una treintena de vasijas de cerámica y tres anclas de piedra. Con eso basta para reescribir un capítulo del comercio marítimo del tercer milenio antes de Cristo.

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El hallazgo, adelantado por el diario alemán WELT, todavía no ha pasado el filtro de una publicación científica con revisión por pares. Los arqueólogos de la Universidad de Akdeniz, en Antalya, trabajan ahora en el laboratorio con el material extraído, y las conclusiones sobre la edad y la ruta siguen abiertas.

Un cargamento intacto a 30 metros bajo el Mediterráneo

El yacimiento se halla frente a la isla de Kekova, en aguas de la provincia turca de Antalya. No es un emplazamiento cómodo: los restos aparecen atrapados entre formaciones rocosas y capas de sedimento, una trampa geológica que, paradójicamente, ha mantenido la carga agrupada durante casi cinco milenios. Ahí siguen las vasijas, algunas completas, y los tres bloques de piedra que hacían de anclas.

Lo que convierte este pecio en un objeto de estudio excepcional es la comparación. Vasijas de factura semejante han aparecido junto a las pirámides de Giza, en Troya y en Creta. Un mismo tipo de recipiente en cuatro puntos del Mediterráneo oriental dibuja una red de contactos que hasta ahora se intuía mucho más frágil.

Cuando un barco se hunde, no solo naufraga una tripulación: queda congelado, durante milenios, el mapa comercial de una época entera.

Cómo se data un barco del que solo queda la carga

Sin madera, sin clavos, sin cuadernas, la cronología se apoya en el único testigo disponible: la cerámica. La forma de las vasijas, su elaboración y sus motivos decorativos remiten a piezas ya clasificadas en la Edad del Bronce Antiguo, entre el 2700 y el 2400 antes de Cristo. De ahí sale la horquilla de 4.400 a 4.700 años que maneja el equipo.

Los análisis de arcilla afinan más. Al menos parte de los recipientes parece salida de talleres del valle del Jordán, en un lugar todavía sin identificar entre Israel y Jordania. Es decir, la carga había viajado varios cientos de kilómetros —el equivalente a cruzar media península ibérica— antes de subir a bordo.

arqueología subacuática

Un ánfora de dos bocas y nueve signos sin descifrar

Entre el cargamento hay una pieza que desconcierta al equipo. Tiene dos aberturas y nueve marcas extrañas. La hipótesis más plausible es que sirviera para batir mantequilla o para transformar leche en queso, es decir, para procesar alimentos a bordo durante travesías largas. Si se confirma, el barco no hablará solo de comercio, sino también del día a día de quienes lo tripulaban.

Dentro de otras vasijas quedan residuos que podrían ser aceite de oliva, vino o resinas de árbol. Los arqueólogos son cautos y tienen razón: un recipiente puede reutilizarse muchas veces y lo detectado no tiene por qué corresponder al último viaje. Es una precaución elemental y, a la vez, la parte más honesta del trabajo.

Sobre el hundimiento no hay certeza. Una hipótesis razonable es que la nave partiese de un puerto del Mediterráneo oriental con rumbo a Troya, al noroeste de la actual Turquía, o hacia Creta. Una tormenta, un error de navegación o cualquier otro contratiempo bastan para explicar un naufragio en una costa que sigue siendo traicionera.

El récord de Dokos queda en suspenso

El hasta ahora campeón de antigüedad era otro pecio, el de la isla griega de Dokos, cuya cerámica se fechó en torno al 2200 antes de Cristo. Si la horquilla de Kekova se sostiene, este barco sería varios siglos más antiguo. El matiz importa: el récord se apoya en objetos que acompañaban al barco, no en partes del barco.

Ahí está la fragilidad del anuncio. No hay publicación en una revista con revisión por pares, no hay madera fechada por carbono 14 y no hay confirmación independiente de la ruta. Mi impresión, con lo que sabemos, es que la tipología cerámica del Bronce Antiguo en el Egeo resistirá la revisión: está bien establecida y ha sostenido dataciones similares durante décadas. Lo que veo más endeble son las hipótesis sobre el trayecto y sobre la función del ánfora de dos bocas.

El valor del hallazgo, en cualquier caso, no depende del récord. Un pecio es una cápsula de tiempo: un momento concreto de una travesía concreta. Los cargamentos de cerámica hablan de producción, de rutas y de quién podía permitirse enviar mercancía al otro lado del mar. En el tercer milenio antes de Cristo, esa respuesta no era obvia.

Los materiales siguen en el laboratorio. Está previsto que las piezas se expongan en un museo arqueológico de Antalya y que los análisis completos lleguen después, cuando el equipo cierre la cronología y los estudios de residuos. Será entonces cuando el pecio de Kekova deje de ser una promesa y se convierta en la pieza que la arqueología subacuática lleva décadas esperando.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: un pecio de la Edad del Bronce Antiguo con más de 30 vasijas de cerámica y tres anclas de piedra, candidato a naufragio más antiguo conocido.
  • Dónde: a 30 metros de profundidad frente a la isla de Kekova, costa mediterránea de Turquía, en la provincia de Antalya.
  • Institución responsable: arqueólogos subacuáticos de la Universidad de Akdeniz (Antalya); hallazgo adelantado por WELT y pendiente de publicación con revisión por pares.
  • Cuándo: datación estimada entre el 2700 y el 2400 antes de Cristo; anuncio difundido en octubre de 2026.
  • Impacto a futuro: amplía el mapa del comercio marítimo del tercer milenio antes de Cristo y abre el estudio de la vida cotidiana a bordo.

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