Mark Munro, director de inversiones de renta fija de Aberdeen Investments, sostiene que la clase de activo ha vuelto a pagar tras dos años de corrección y anticipa flujos hacia bonos y crédito en los próximos trimestres.
El gestor visitó Madrid para presentar a clientes el Aberdeen Sicav I-Short Dated Enhanced Income Fund, una estrategia de renta fija a corto plazo, con vencimientos no superiores a tres años, lanzada en 2023 y con cinco estrellas Morningstar. Acumula más de veinte años en la industria, trece de ellos en la firma.
Qué dicen las cifras: un 4% con 1,4 años de duración
El vehículo rinde un 4% en euros, con divisa cubierta y en términos brutos, según los datos que maneja la gestora. El índice europeo de crédito corporativo de todos los vencimientos paga un 4,2%. La diferencia, 20 puntos básicos, es el precio de renunciar a tres años de duración: el fondo se gestiona con 1,4 años de sensibilidad a tipos, frente a los 4,5 del índice de referencia.
La comparación con la liquidez resulta más elocuente. La ventaja sobre el efectivo alcanza los 1,5 puntos porcentuales, el nivel más alto de su historia. Ese es el argumento comercial de Aberdeen: el dinero aparcado en cuenta corriente ha dejado de competir.
Frente al bono del Tesoro estadounidense a diez años, con rentabilidades por encima del 5%, el cálculo exige cubrir la divisa. Cubierto a euros, el Treasury paga un 4,8%. Son ochenta puntos básicos más a cambio de un producto con siete años de duración.
Un 4,8% a siete años frente a un 4% a 1,4 años no es una prima de riesgo: es una apuesta a que el tramo largo de la curva no se mueva en contra.
| Instrumento | Duración | Rentabilidad en euros (bruta) |
|---|---|---|
| Aberdeen I-Short Dated Enhanced Income | 1,4 años | 4,0% |
| Índice europeo de crédito corporativo | 4,5 años | 4,2% |
| Treasury a diez años con divisa cubierta | 10 años | 4,8% |
| Ventaja del fondo frente al efectivo | — | +1,5 puntos |
Dos o tres subidas de tipos, no cuatro: la brecha con el mercado

El mercado llegó a descontar más de cuatro subidas de tipos tanto en Estados Unidos como en Europa. Aberdeen trabaja con dos o tres. La discrepancia es el núcleo de la tesis y explica la preferencia por vencimientos cortos: si el mercado se equivoca, el tramo corto captura rentabilidad sin sufrir el ajuste de precios del tramo largo. Munro atribuye además parte del movimiento a factores técnicos, con hedge funds cerrando posiciones y empujando las rentabilidades al alza.
Ahí entra la geopolítica, con probabilidades explícitas. Munro otorga un 30% a una resolución en Irán en los próximos seis meses, un escenario alcista para la renta fija porque el mercado dejaría de descontar subidas y empezaría a anticipar recortes. Da un 50% a mantenerse en el entorno actual, con energía algo más cara y macro razonable. El peor escenario, el de una economía que se agrieta por el coste de la energía y los tipos, lo considera el menos probable.
Sobre el petróleo, la casa sitúa el Brent en torno a los 80 dólares de cara al cierre de 2026 y espera que crudo y gas terminen el año más baratos. El gas es el problema: depende del estrecho de Ormuz y admite menos alternativas logísticas.
El mapa de emisores: de BBVA y Codelco a Salesforce y SK Hynix
La cartera se reparte en tres tercios: Estados Unidos, Europa y resto del mundo, con Japón, Australia y Corea del Sur en el último bloque. Entre los emisores aparecen BBVA, la minera chilena Codelco —calificación BBB+, con prima frente a emisores similares estadounidenses—, la japonesa Rakuten, y la surcoreana SK Hynix. En tecnológicas estadounidenses el fondo tiene Salesforce, cuyos bonos considera baratos para su calificación por el ruido que rodea a la inteligencia artificial.
En hiperescaladores, la exposición es del 1,8%, frente al 5% del índice estadounidense, y la tecnológica total, del 3,7% frente al 11,5%. Es una posición deliberadamente táctica. Aberdeen calcula que en 2030 los hiperescaladores pesarán entre el 13% y el 15% del mercado de crédito y vigila la próxima oleada de emisiones en euros: Meta y, probablemente, Oracle.
El riesgo que Aberdeen no compra: tramo largo y déficit americano
La tesis de Munro no es una apuesta por la caída de las rentabilidades. Es una tesis de acarreo, y conviene decirlo con precisión: el fondo cobra un 4% por asumir 1,4 años de duración, apenas veinte puntos básicos menos que un índice con tres años más de sensibilidad. La oportunidad que describe el gestor no está en el precio de los bonos, sino en el cupón.
Ese enfoque tiene un coste implícito. Si el escenario alcista se materializa y las rentabilidades caen, el vehículo captura una parte pequeña de la revalorización que sí lograría una cartera de duración larga.
El inversor compra regularidad, no opcionalidad.
Y en un ejercicio en el que la prima de plazo se ha reabierto en Europa por las dudas fiscales sobre Francia y Reino Unido, renunciar al tramo largo equivale a renunciar a esa prima.
Munro lleva el argumento más lejos: si Estados Unidos mantiene un déficit del 6% creciendo al 3%, el problema fiscal acabará apareciendo en la curva. Es una opinión, no un consenso. La mayoría de las casas esperan que el tramo largo se estabilice antes. Cierto. Pero el 4% del folleto es bruto, y la rentabilidad neta, después de comisiones, es la que llega al partícipe de una sicav extranjera comercializada en España bajo el registro de la CNMV.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El goteo de emisiones de hiperescaladores en euros —Meta y, previsiblemente, Oracle—, que ampliará el universo invertible del tramo corto en los próximos meses.
- Reacción del valor: Con 1,4 años de duración, el fondo apenas acusará el movimiento de precios; su retorno depende del cupón y de que el mercado corrija las cuatro subidas que llegó a descontar.
- Precedente sectorial: El ciclo de subidas iniciado en 2022 castigó la duración larga y convirtió el tramo corto en la opción con mejor relación entre rentabilidad y volatilidad.




