Las llamadas comerciales para captar nuevos clientes deben identificarse ya con el prefijo 400, una etiqueta que permite distinguir el tipo de contacto antes de descolgar y que reordena las reglas del marketing telefónico en España.
La obligación alcanza a todas las empresas que contactan con personas que aún no figuran como clientes en sus bases de datos. Esas llamadas deben iniciarse con el 400, un número que no admite devolución: si aparece como perdida en la pantalla del móvil, el usuario no podrá marcar de vuelta.
El criterio cambia cuando existe una relación contractual previa. Las compañías que llaman a alguien que ya tiene contratado algún servicio lo harán a través de prefijos geográficos o de los números 800 y 900. La norma separa así la captación de clientes del contacto con la cartera activa.
Con esta fórmula, el usuario identifica el tipo de llamada antes de cogerla y decide si contesta. La medida respalda además a quien quiera denunciar contactos que no utilicen el prefijo obligatorio, con reclamación ante la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones o ante la CNMC, cuyas resoluciones se publican en la sede del regulador.
El 400 convierte cada llamada de captación en un aviso visible antes de descolgar y devuelve al usuario la decisión de contestar.
El sistema está operativo desde el sábado 17 de octubre. El número 400 funciona como etiqueta previa: el usuario ve el prefijo y decide si descuelga.
Del bloqueo de los móviles 6 y 7 al registro de la CNMC
La identificación con el 400 es un eslabón más de una secuencia regulatoria que el sector viene siguiendo desde hace más de un año. En junio de 2025, el Gobierno prohibió el uso de números móviles que empezasen por 6 y 7 para comunicaciones comerciales y de captación de clientes, dentro de la Ley de Servicios de Atención a la Clientela (SAC).
Esa ley complementa el Plan contra las Estafas Telefónicas y por SMS, impulsado junto a las principales operadoras de telecomunicaciones, que incluye medidas frente a fraudes que suplantan a bancos, eléctricas y otras compañías.
Los hitos del calendario regulatorio son los siguientes:
- Junio de 2025: prohibición de los móviles 6 y 7 para la captación comercial.
- 15 de septiembre: bloqueo de los SMS enviados desde números de empresas no inscritas en la base de datos de la CNMC.
- 17 de octubre: entrada en vigor del prefijo 400 para las llamadas de captación.
Con el sistema en marcha, las redes filtran a diario las comunicaciones dirigidas a números españoles. Cualquier entidad pública o privada —bancos, aseguradoras, empresas de transporte, comercios y administraciones— que envíe avisos identificados con su nombre comercial, marca o dominio web debe haber completado la inscripción previa en el registro habilitado por la CNMC.

Qué cambia para agencias, anunciantes y contact centers
El primer efecto es operativo. Las empresas deben separar en sus bases de datos a los clientes de los prospectos, y esa distinción condiciona la tecnología de marcación, los guiones de venta y la trazabilidad de cada campaña.
Para las agencias y los anunciantes, el cambio afecta a la medición. Una llamada de captación identificada con el 400 no admite retorno, por lo que las estrategias de recuperación de contactos perdidos deben reordenarse hacia otros formatos.
También abre una vía de reclamación con efecto reputacional: un contacto sin el prefijo obligatorio puede acabar en expediente ante la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones o la CNMC. Las agencias, anunciantes, y empresas de captación deben revisar los contratos con sus proveedores de contact center.
El ciudadano conserva además la Lista Robinson, un servicio gratuito que permite cortar las comunicaciones comerciales por teléfono, correo postal, correo electrónico y SMS/MMS, según la descripción del servicio.
La lectura de negocio: menos volumen y más trazabilidad
Junio de 2025 marca el precedente. La prohibición de los móviles 6 y 7 para la captación comercial ya obligó al sector a revisar sus fuentes de datos y a apoyarse en numeración fija o en rangos corporativos. El 400 añade una capa de identificación visible que el usuario percibe antes de descolgar.
La comparación con el registro de SMS de la CNMC resulta ilustrativa. Aquel movimiento trasladó el control al emisor, que debía inscribirse para que sus avisos llegasen; el prefijo 400 traslada la señal al receptor, que decide en la pantalla. Dos palancas distintas con un mismo objetivo: ordenar el contacto comercial y dificultar la suplantación.
En clave de negocio, la norma empuja a las compañías de marketing telefónico hacia la base de datos propia y el consentimiento documentado, y penaliza las llamadas en frío sin etiqueta. La consecuencia previsible es un menor volumen de contactos y una mayor exigencia en cada intento.
Para el sector de la comunicación comercial, el tablero queda con tres actores obligados a coordinarse: anunciantes, agencias y proveedores tecnológicos de marcación. La CNMC actúa como árbitro y las operadoras como ejecutoras del filtrado. El usuario, por primera vez, tiene la etiqueta antes de decidir.
📡 El Radar del Sector
- El vacío que llena: Una etiqueta visible antes de descolgar que separa la captación del contacto con clientes y devuelve al usuario la decisión de contestar.
- El reto por delante: Segmentar las bases de datos entre clientes y prospectos, adaptar la tecnología de marcación y documentar el consentimiento de cada campaña.
- El tablero competitivo: Anunciantes, agencias y proveedores de contact center comparten la obligación, con la CNMC como árbitro y las operadoras como ejecutoras del filtrado.




