5Alternativas si no hay plazas: rutas, miradores y pueblos de la Sierra del Rincón para una visita sin reserva
No conseguir pase para el hayedo no obliga a renunciar al día en la Sierra del Rincón. La Mancomunidad recuperó y señalizó una veintena de rutas integradas en las Sendas Verdes, y por la comarca discurre el GR-303, un circular de 57 kilómetros que enlaza cinco de los seis municipios de la reserva. La Hiruela concentra buena parte del atractivo: su casco de piedra, adobe y madera de roble figura entre los mejor conservados de la Comunidad de Madrid, y desde el aparcamiento de la entrada, en la M-137, parte una ruta circular de unos 11 kilómetros que suma el mirador del pueblo, la Fuente Lugar, el molino harinero del Jarama, el colmenar y la carbonera antes de subir al Collado Hondo (1.363 m). La Senda de las Carboneras cruza la dehesa boyal de robles centenarios, con el Rebollo de la Dehesa, de unos 800 años y catalogado como árbol singular.
En el otro extremo de la reserva, Puebla de la Sierra combina miradores y arte al aire libre. La carretera M-130 regala dos paradas: el Mirador del Mallorquín, con sus agujas de piedra, y el Mirador de los Buitres (1.167 m), colgado sobre el cañón del río Puebla y frente a una colonia de buitres, aunque solo dispone de dos plazas de aparcamiento. En el casco urbano, el Valle de los Sueños reúne 113 esculturas de 63 artistas a lo largo de unos 2 kilómetros. Hay más opciones: Horcajuelo de la Sierra conserva casas de piedra levantadas con métodos tradicionales y la senda de las Minas de Plata, y Prádena del Rincón suma la laguna del Salmoral, con observatorio de aves, y el frente del Agua de la Guerra Civil. Quien busque caminata tiene el entorno del Puente de la Tejera y el Molino de Abajo, o la subida al Cerro Larda (1.425 m), de más de tres horas.



