Circle ha salido a explicar cómo reparte el dinero que gana con USDC. Y lo ha hecho con una cifra concreta sobre la mesa: 819 millones de dólares entregados a sus socios comerciales en el primer semestre de 2026.
El detalle importa por dos razones. USDC es la stablecoin —un token digital diseñado para mantener la paridad con el dólar— que canaliza buena parte de los pagos en dólares sobre Solana. Y enfrente ya hay quien promete repartir más.
El encargado de ponerle palabras fue Kash Razzaghi, director comercial de Circle, en una entrada publicada el viernes 16 de octubre. El texto no menciona a ningún rival por su nombre. Se lee, sin embargo, como una respuesta directa a Open USD, el token que el Open Standard Consortium lanzó el 30 de junio y que Stripe integró en su infraestructura de pagos el 30 de septiembre.
Dónde acaba cada dólar que ingresa Circle
Los números del primer semestre de 2026 dejan el reparto bastante claro. Circle ingresó unos 1.400 millones de dólares. De ellos, 819 millones —unos 59 céntimos de cada dólar— fueron a parar a wallets, exchanges, bancos y empresas de pago que distribuyen USDC, además de cubrir costes de transacción. Otros 473 millones, el equivalente a 34 céntimos, se reinvirtieron en licencias, relaciones bancarias, liquidez de liquidación, y desarrollo de blockchain. El beneficio neto quedó en siete céntimos por cada dólar ingresado.
Sobre la redención gratuita, que es el eje del pulso, Circle sostiene que ya existe. Cualquier cliente puede sacar su dinero por las vías bancarias estándar sin coste, con liquidación en un máximo de dos días hábiles. Y quienes operan a través de Circle Payments Network tienen redención sin comisión, 24 horas al día, con liquidación casi en tiempo real. Como prueba, la compañía señala que en el primer trimestre de 2026 redimió 71.800 millones de dólares, cerca del 90% del suministro que circulaba entonces.
El reparto, eso sí, está muy concentrado. Circle reconoce más de 150 socios, pero admite que quienes más USDC traen al mercado son los que más cobran. Coinbase, su socio más antiguo, mantuvo una media de 20.000 millones en sus productos durante el segundo trimestre, más del 30% del suministro, y se llevó cerca de la mitad de las recompensas económicas del último año. Binance invirtió 100 millones en Circle y firmó un acuerdo a cinco años por el que recibe una comisión mensual por promocionar USDC.
El negocio de una stablecoin no se decide en la reserva de tesorería, sino en la nómina de socios que la colocan en el mercado.
Open USD: 140 empresas detrás y un 1% del tamaño
La distancia entre ambos proyectos todavía es abismal. USDC circula con unos 72.600 millones de dólares de suministro. Open USD ronda el 1% de esa cifra. Detrás del consorcio que la emite hay más de 140 compañías, entre ellas Stripe, Coinbase, Visa, Mastercard y BlackRock.
Su propuesta se explica en una frase: las empresas pueden acuñar y redimir sin coste y sin límite de volumen, y se quedan con todo el rendimiento que generan las reservas menos una comisión de gestión pequeña. Traducido al castellano de inversor: donde Circle retiene una parte, Open USD promete dejar más en el bolsillo del distribuidor.
El mercado no lo ignoró. Las acciones de Circle (NYSE: CRCL) cayeron alrededor de un 13% tras el anuncio del lanzamiento y del mensaje de que los emisores repartirían el rendimiento con sus socios. Desde entonces, la dirección ha respondido al menos dos veces en cuatro meses. Jeremy Allaire, consejero delegado, quitó hierro al asunto en su momento y dijo que la competencia era bienvenida.
No todos los analistas lo vieron como una amenaza existencial. Rob Hadick, de Dragonfly, sí lo consideró un riesgo entonces. Owen Lau, de Clear Street, calificó la caída de sobrerreacción y puso el ejemplo de USDG, la stablecoin respaldada por un consorcio y emitida por Paxos, que apenas había alcanzado unos 3.000 millones de suministro.

Qué significa este pulso para quien opera en Solana
Aquí está la parte que toca de cerca al ecosistema. Solana se ha asentado como una de las redes de referencia para mover stablecoins en pagos, y USDC en Solana concentra buena parte de ese tráfico. Cada ajuste en el reparto de ingresos de Circle no cambia cuánto vale un dólar, pero sí cambia cuánto cuesta moverlo, quién lo mueve y qué liquidez termina en los protocolos de la red. La documentación de USDC y sus vías de emisión y redención está disponible en la web oficial de Circle.
Hay un precedente que ayuda a leer el momento. El acuerdo entre Circle y Coinbase se ha renegociado varias veces desde el nacimiento de USDC en 2018, y cada ajuste movió cuánto se queda el emisor y cuánto el distribuidor. En esta industria, el margen no lo captura necesariamente quien emite el token, sino quien tiene la interfaz, la custodia o la relación con el comercio. De ahí que Circle dedique una entrada entera a su lógica de reparto justo cuando un consorcio con Stripe, Visa y BlackRock detrás promete devolver a los socios todo el rendimiento de la reserva.
El riesgo real no está en que Open USD alcance a USDC en suministro, sino en dos frentes más silenciosos. El primero es la concentración: si dos exchanges explican la mitad del negocio de distribución, cualquier cambio de condiciones en uno de ellos mueve el resultado del emisor. El segundo es la regulación. MiCA obliga en Europa a los emisores de stablecoins a mantener reservas y autorización, y eso encarece la operación de cualquier recién llegado que quiera competir en precio. El ecosistema de pagos de la red Solana ha crecido precisamente sobre esa capa de confianza regulada.
Lo que conviene vigilar en los próximos meses es aburrido y decisivo. Si Open USD pasa del 1% al 5%. Si algún gran integrador de pagos sobre Solana cambia de proveedor. Y qué enseña Circle en su próxima presentación trimestral, cuando el mercado pueda comparar el ritmo de redenciones con el del trimestre anterior. De momento, la guerra se libra en céntimos por dólar.



