Glamsterdam llega a Hoodi el 26 de octubre: Ethereum apunta a 200 millones de gas

El ensayo de Glamsterdam en Sepolia del 6 de octubre fue el paso previo y ahora toca comprobar si clientes y validadores responden en Hoodi. La red principal sigue sin fecha y quien tenga ETH no tiene que hacer nada.

Ethereum quiere saber si su próxima gran actualización aguanta el tipo antes de tocar la red principal. Glamsterdam, el upgrade (una actualización programada del protocolo) que combina cambios en la capa de ejecución y en la de consenso, se activará en la red de pruebas Hoodi el 26 de octubre de 2026 a las 17:42 UTC, con un objetivo de gas de 200 millones.

La fecha la comunicó la Ethereum Foundation el 16 de octubre. Diez días antes, el 6 de octubre, el mismo paquete de cambios se ejecutó en Sepolia, otra de las redes de prueba de Ethereum. Aquel ensayo no equivale a una aprobación definitiva: sirve para comprobar cómo responden los programas que sostienen la red y para detectar fallos antes de que el cambio toque dinero real.

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Conviene separar dos cosas que se confunden con facilidad. Hoodi es una red de pruebas: una copia de Ethereum donde las monedas no valen nada y los errores salen gratis. La red principal, la que mueve el ETH de verdad, no se toca en este anuncio. Quien tenga ETH o un nodo en mainnet no tiene que hacer absolutamente nada el 26 de octubre.

Qué cambia Glamsterdam y por qué se prueba en Hoodi

Las redes de prueba funcionan como el ensayo general de una obra de teatro: el decorado es el mismo, pero si algo se cae no hay público. Ethereum las usa desde hace años para estrenar cada actualización y Hoodi es estos días la elegida. No es un detalle menor: probar en una red pequeña y cómoda no dice mucho; probar con validadores reales, sí.

Glamsterdam es la fusión de dos nombres. Amsterdam agrupa los cambios de la capa de ejecución, donde se procesan las transacciones; Gloas reúne los de la capa de consenso, donde los validadores acuerdan el orden de los bloques. El cambio más comentado es la separación entre quien propone un bloque y quien lo construye, conocida en el sector como PBS. Hasta ahora ese reparto vivía en software externo; con Glamsterdam pasa a estar integrado en el propio protocolo.

El segundo bloque de novedades son las listas de acceso por bloque, un registro de qué cuentas y qué porciones del estado ha consultado cada bloque. Con esa información, los programas pueden repartir el trabajo en paralelo en lugar de hacerlo en fila india. El impacto real dependerá de cómo esté implementado cada participante, así que nadie debería esperar milagros el primer día.

Una prueba en Hoodi no cambia la vida de nadie que tenga ETH, pero sí decide si el cambio está listo para tocar la red que mueve dinero.

Qué deben hacer operadores y validadores antes del 26 de octubre

Quien mantiene infraestructura en Hoodi tiene trabajo por delante. Lo primero es actualizar los dos programas que sostienen un nodo: el cliente de ejecución y el cliente de consenso. Son piezas complementarias —uno procesa transacciones, el otro coordina a los participantes— y actualizar solo una deja al operador con un equipo que ya no habla el mismo idioma que el resto de la red.

Los validadores tienen una tarea extra: actualizar el nodo beacon y el cliente validador. También conviene revisar si sus herramientas de construcción de bloques (builders) siguen siendo compatibles y comprobar que la configuración del límite de gas coincide con la de la red de prueba actualizada.

Los desarrolladores, por su parte, deberían aprovechar estos días para probar contratos y, sobre todo, las estimaciones de gas, con la documentación oficial a mano. Los cambios en la fijación de precios pueden alterar cálculos escritos hace años, sobre todo en contratos con estipendios fijos o límites codificados. Un contrato que sigue ejecutándose no es necesariamente un contrato que sigue saliendo a cuenta.

El objetivo de 200 millones de gas tampoco es lo que sugieren algunos titulares. No es un techo que se imponga de golpe el 26 de octubre: es una cifra de referencia para configurar los programas. El límite efectivo de cada bloque seguirá ajustándose con las reglas actuales y dependerá de la complejidad de las operaciones. Las comisiones, de hecho, seguirán dependiendo de la demanda, como siempre.

Del ensayo a la mainnet: lo que todavía no está resuelto

Ethereum tiene una costumbre que conviene recordar: ninguna actualización llega a mainnet sin pasar antes por varias redes de prueba y sin un calendario pactado en las llamadas de desarrolladores, cuyos detalles se publican en el blog de la Ethereum Foundation. Con Dencun, la actualización que abarató las comisiones de las layer 2 en marzo de 2024, el proceso se alargó meses entre ensayos y correcciones. Con Pectra, la que llegó en 2025, pasó algo parecido: primero las redes de prueba, después la fecha firme.

Eso significa que la ausencia de fecha para mainnet no es una mala noticia, sino el guion habitual. Lo que se busca ahora es evidencia: que Hoodi aguante, que los clientes no se desincronicen y que los constructores de bloques no rompan nada. Sobre PBS hay además un debate de fondo que el protocolo no resuelve solo. Integrar el reparto en el código da más garantías frente a la censura, pero también concentra la producción de bloques en un puñado de especialistas. Es un equilibrio que el sector discute desde hace años y que Glamsterdam no cierra.

El riesgo más tangible para el usuario, en cualquier caso, no está en octubre. Está en los contratos que asumen cuánto gas queda disponible y que llevan tiempo sin revisarse. Cada cambio en el precio del gas deja atrás aplicaciones que no se actualizaron a tiempo, y eso suele descubrirse con la red ya en producción.

Lo próximo que hay que mirar es Hoodi el 26 de octubre a las 17:42 UTC y, después, las llamadas de desarrolladores en las que se decide si existe fecha para la red principal. Hasta entonces, el resumen cabe en una línea: si tienes ETH, no hagas nada; si operas nodos, actualiza.


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