‘Amancio’, la agencia de IA española que se juega 100.000 dólares en Nueva York

Iván Barrasa (23) y Jorge Branger (27) han sumado 40 clientes de pago en tres días con un equipo de ventas para LinkedIn y afrontan el Pitch Day del 19 de octubre como última bala. Antes de cruzar el Atlántico, su estructura de 4.000 euros al mes en España se comía cualquier fact

La agencia de IA española Amancio se juega el lunes 100.000 dólares en la final de Launchpad, en Nueva York. No hay detrás un fondo ni una corporación: hay dos emprendedores, Iván Barrasa (23 años) y Jorge Branger (27), que han convertido su última bala en un equipo de ventas automatizado para LinkedIn.

El envite es literal. Si el jurado no les elige, vuelven a buscar empleo por cuenta ajena. Lo reconoce Barrasa sin adornos: si no ganan la competición o no levantan el negocio, toca trabajo convencional. Pocas veces una semifinal de emprendimiento se juega con este nivel de apuesta, porque el premio aquí no es visibilidad, es la permanencia en el sector.

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Claves de la operación

  • 100.000 dólares en efectivo y hasta un millón en inversión. Es el botín de Launchpad, el campamento de emprendedores organizado por John Hu y Vitalii a través de su empresa Stan, que arrancó con 30 equipos de todo el mundo.
  • 40 clientes de pago en tres días y 6.000 personas en lista de espera. El producto lleva semanas en el mercado y ya se ha colado en el Top 3 de la competición, con solo dos personas para atenderlo todo.
  • 4.000 euros mensuales de estructura en España. Antes de cruzar el Atlántico, la caja no cubría gastos ni impuestos con la facturación disponible. El dato conecta con el 5,9% de emprendimiento juvenil que Eurostat atribuye a España en 2025.

Dos semanas para un producto que ya compite con el software de prospección de pago

Barrasa empezó a hacer webs con nueve años y a programar con trece. Branger llega desde el marketing y las redes sociales. Entre los dos montaron Amancio a contrarreloj durante la competición: la herramienta rastrea publicaciones y monitoriza a quien muestra interés real en un perfil, y con esa señal diseña la siguiente interacción hasta derivarla en una reunión de ventas. Branger lo resume con una imagen propia: en Estados Unidos se presume de garaje; aquí, de bar.

El producto no vende leads, vende el siguiente movimiento comercial. Ese matiz explica el arranque: en una semana han pasado de cero a más de 6.000 personas en lista de espera y a 40 clientes que ya pagan. La secuencia importa, porque el mercado del software de prospección lleva años saturado de herramientas que prometen bases de datos y entregan ruido.

No es su primer intento. Antes levantaron Roompass, una plataforma para conectar usuarios con creadores de contenido, y este año han entrado en la lista Forbes 30 Under 30 en su categoría europea de medios y marketing. La escuela previa explica la velocidad, no el resultado. Conviene no confundir ambas cosas.

De los 30 equipos iniciales quedan cinco finalistas que defenderán su propuesta en el Pitch Day. Los dos españoles son los únicos representantes del país en el campamento y llegan con producto funcionando mientras otros competidores siguen enseñando maquetas.

Un premio de 100.000 dólares no financia una empresa, pero compra el tiempo que en España se les acabó antes de empezar.

El 5,9% que explica por qué Amancio compite en Nueva York y no en Madrid

La salida no fue una aventura. Barrasa describe una estructura de unos 4.000 euros al mes entre impuestos y gastos fijos, imposible de sostener con la facturación de un producto que aún no había despegado. Esa asfixia es la parte visible de un problema mayor: España firma la tercera tasa de emprendimiento juvenil más baja de la Unión Europea, con un 5,9% en 2025 frente al 8% de media comunitaria, según los datos que publica Eurostat. Solo Irlanda (5,1%) y Bulgaria (5,3%) quedan por detrás.

El talento no falta. Lo que falta es margen para equivocarse, y ese margen lo compran los ecosistemas con capital paciente, no los discursos sobre la cultura del esfuerzo. En Estados Unidos, dos personas con 40 clientes en tres días son una ronda pre-semilla. Aquí, son una línea roja en la cuenta corriente.

Amancio agencia IA

Si el premio cae del lado bueno, el dinero no se quedará en Nueva York. La hoja de ruta pasa por contratar en España, con prioridad para recién titulados de carrera y de Formación Profesional. Suena a departamento de recursos humanos, pero es una tesis operativa: dos personas no pueden sostener 6.000 solicitudes de acceso e iterar el producto al mismo tiempo.

El nombre prestado de Inditex y el riesgo de una victoria que no resuelve nada

El nombre no es casual. Se inspiró en Amancio Ortega por dos razones que Branger resume en una: una mente extraordinaria para entender lo que el cliente quería antes de pedirlo y una capacidad de crear riqueza que ha acabado sosteniendo buena parte del tejido industrial del país. Inditex, la mayor compañía del IBEX 35 por capitalización, es el espejo en el que se miran. La broma con el apellido es fácil; la ambición, no.

Ahí aparece el punto débil. Un equipo de dos fundadores con un producto que depende al cien por cien de la plataforma de otro no tiene foso defensivo. Si Microsoft cambia la interfaz, los límites de mensajería, o las condiciones de acceso a la API, Amancio se queda sin producto de un día para otro. La dependencia de una única plataforma es el riesgo real de este modelo, y ni 100.000 dólares ni un titular lo arreglan.

Hay una segunda tensión, menos comentada. El premio resuelve la caja de los próximos meses, no la estructura de costes que les empujó a salir. Si el negocio crece desde España con el mismo esquema fiscal que les hizo abandonar, la historia se repite con más empleados en nómina. Capacidad de producto sin capacidad de escala: ese es el patrón que observamos en buena parte del emprendimiento tecnológico español.

El Pitch Day del 19 de octubre decide el efectivo; no decide el negocio. La prueba real llega después, cuando la lista de espera tenga que convertirse en facturación recurrente antes de que el interés se enfríe y cuando toque elegir entre arraigar el equipo en España o volver a mirar fuera. Esa segunda parte rara vez sale en el titular, y es la que seguimos de cerca.


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