Visa permite pagar el gas de Ethereum con tarjeta: las comisiones dejan de ser un freno

Las pruebas se hicieron con el estándar ERC-4337 y un contrato que adelanta las comisiones, pero sobre una red de ensayo y no sobre la red principal. El salto a producción aún depende de las carteras y de los emisores.

Visa ha terminado de probar un sistema para pagar las comisiones de Ethereum, el llamado gas, directamente con una tarjeta, sin tener que llevar ether en la cartera. La compañía de pagos lo ha presentado como una solución para uno de los mayores dolores de cabeza de la red: cada operación en Ethereum exige abonar una comisión en ETH, y eso obliga al usuario a pasar antes por un exchange o a manejar dos monedas a la vez.

El anuncio, recogido por CoinMarketCap este 16 de octubre, no es un producto cerrado, sino la culminación de una fase de pruebas. Aun así, apunta a un cambio de fondo. Si el gas de Ethereum se puede pagar con Visa, la puerta de entrada a la red deja de ser un tutorial técnico y se parece mucho más a pagar en cualquier comercio.

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Qué ha probado Visa y cómo funciona por dentro

Para entenderlo hay que partir de una idea simple. Toda transacción en Ethereum paga un peaje, el gas, una cantidad pequeña de ETH que compensa a los validadores (los ordenadores que mantienen la red en marcha y la aseguran) por procesar la operación. Sin ETH en la cartera, no hay peaje, y sin peaje, no hay transacción. Ahí se estrella el usuario novato.

La propuesta de Visa consiste en separar el pago del peaje del resto de la operación. El sistema combina dos piezas del estándar ERC-4337, el documento que describe la abstracción de cuentas —la idea de que una cartera funcione sin que el usuario gestione a mano su saldo de ether ni sus comisiones—, y un contrato paymaster, una suerte de patrocinador que se ofrece a cubrir el gas del usuario a cambio de cobrárselo por otra vía. En este caso, esa vía es una tarjeta Visa.

Dicho de otro modo: la red cobra el peaje, pero quien lo paga por delante es el paymaster, y luego el usuario le reembolsa a través de su tarjeta. La transacción se completa igual, con la diferencia de que nadie ha tenido que comprar ether previamente para poder moverse.

El gas siempre fue la letra pequeña de Ethereum; si Visa logra convertirla en un cargo de tarjeta, media barrera de entrada desaparece.

Las pruebas se realizaron sobre Goerli, una red de testnet pensada para para ensayar sin dinero real, no sobre la red principal. Es el detalle que separa una demostración técnica de un servicio en producción.

A quién beneficia y por qué importa para la adopción

El primer beneficiado es el usuario que nunca ha tocado una cartera. Hoy, para hacer cualquier cosa en Ethereum —comprar un token, usar una aplicación de finanzas descentralizadas, acuñar una obra digital— hay que financiar la cartera con ETH y entender qué es el gas. Con un paymaster de por medio, ese primer paso se simplifica hasta parecerse a una compra corriente.

El segundo beneficiado es el comercio o la aplicación que quiera atraer a ese usuario. Visa apunta a que comercios y aplicaciones descentralizadas aprovechen sus carteras y sus propios sistemas de paymaster para agilizar las transacciones. Es decir, que el coste de entrada deje de recaer sobre el cliente final y se reparta en la experiencia de compra.

No es la primera incursión de la compañía en el sector. Visa lleva tiempo explorando los pagos con criptomonedas, y ya había pilotado la liquidación de operaciones con USDC, una stablecoin (una criptomoneda diseñada para mantener un valor estable, en este caso el dólar) emitida sobre Ethereum. El mensaje que envía ahora es coherente con esa línea: no compite con la red, la integra en su riel de pagos.

Lo que aún falta para que llegue a tu cartera

Conviene bajar el entusiasmo a niveles realistas. Que un gigante de los pagos haya terminado un piloto no significa que mañana se pueda pagar el gas con tarjeta desde el móvil. Entre la prueba y el despliegue hay una distancia que en Ethereum se mide en meses: pasar de la testnet a la red principal, integrarse con los principales proveedores de carteras, cerrar acuerdos con los emisores y resolver quién asume el riesgo del impago si la tarjeta rebota.

Hay además una contradicción de fondo que el sector arrastra desde que se lanzó el estándar ERC-4337 en 2023. La abstracción de cuentas prometía eliminar la fricción de las carteras tradicionales, pero también introduce intermediarios nuevos, los paymasters, que pueden convertirse en un punto de concentración. Si unos pocos actores controlan quién paga el gas y a qué precio, el usuario gana comodidad y pierde parte de la autonomía que se supone que Ethereum defiende.

Merece la pena recordar de dónde venimos. Cuando se aprobaron los primeros ETF spot de ether en 2024, muchos analistas señalaron que el problema de Ethereum nunca fue el precio, sino la usabilidad. Un inversor podía comprar ETH sin entender qué era una comisión de red. Ahora el giro es el contrario: se intenta que la comisión deje de ser un obstáculo para quien ni siquiera sabe qué es ETH.

El horizonte que dibuja Visa encaja con una tendencia más amplia: diluir las fronteras entre la banca tradicional y las redes públicas. Si el gas Ethereum con Visa deja de ser un experimento de laboratorio y se convierte en una opción de serie, el debate cambiará de tercio. Ya no se discutirá si la gente entiende Ethereum, sino si Ethereum necesita que la entiendan para usarla. La respuesta, por primera vez, empieza a ser que no.


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