Las tres galaxias sin materia oscura a 65 millones de años luz desafían la gravedad modificada

El trío DF2, DF4 y DF9 pudo perder su materia oscura en una colisión galáctica, según el estudio de Yale publicado en The Astrophysical Journal. La ausencia de esa sustancia invisible se interpreta como una prueba indirecta de que existe.

Tres galaxias sin materia oscura a 65 millones de años luz ponen en aprietos a la gravedad modificada. No son remolinos rebosantes de luz, sino objetos pálidos recorridos por un puñado de estrellas. Se llaman DF2, DF4 y DF9, y su existencia apunta a que la materia oscura es una sustancia real y no un simple error de nuestras ecuaciones.

El trabajo que sostiene esa lectura se publicó en junio de 2026 en The Astrophysical Journal, con Michael Keim, astrofísico de la Universidad de Yale, entre sus firmas. La hipótesis es tan sencilla como incómoda: dos galaxias normales chocaron de frente hace miles de millones de años, su gas y su polvo se enredaron y la materia oscura siguió de largo.

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Lo que revelan tres galaxias fantasma

Casi todas las galaxias conocidas están dominadas por la materia oscura, el andamiaje invisible que sostiene las mayores estructuras del cosmos. Atrae hacia sí la materia ordinaria, permite que nazcan estrellas, y evita que los brazos más externos de los discos galácticos salgan despedidos hacia el vacío.

DF2 rompió el molde en 2018. Tiene un tamaño parecido al de la Vía Láctea, pero 200 veces menos estrellas, y los astrónomos que siguieron el movimiento de esos astros con el telescopio Keck, en Hawái, calcularon que aloja hasta 400 veces menos materia oscura de la esperada. Fue la primera galaxia deficitaria jamás detectada. Un año después llegó DF4, con el mismo problema.

En 2026 el club creció con DF9, que reúne la masa de unos 100 millones de soles, una cifra compatible con tener solo materia ordinaria. Si además estuviera cargada de materia oscura, sería 100 veces más masiva. Keim describió su aspecto con una sola palabra: fantasmal.

La ausencia de materia oscura se ha convertido, paradójicamente, en una de las pruebas más limpias de que existe.

Cómo se pesa lo que nadie ha visto

Nadie ha visto la materia oscura. Su presencia se deduce, y el método para deducirla en DF2, DF4 y DF9 tiene poco de espectacular: se mide a qué velocidad se mueven sus estrellas. Cuanto más rápido giran alrededor del centro galáctico, más masa hace falta para retenerlas. Es la misma lógica que permite pesar el Sol sin subirse a él.

El resultado deja a las tres galaxias con muy poca masa y muy pocas estrellas. No hay trampa evidente. Son un pálido conjunto de astros formados, en apariencia, con materia ordinaria y nada más.

La explicación preferida pasa por un choque galáctico. Dos caballeros a lomos de sus cabalgaduras, la lanza por delante: al encontrarse, los jinetes se enredan y caen hechos un montón, mientras los caballos siguen galopando. La imagen es del astrónomo Aaron Romanowsky, de la Universidad Estatal de San José, y describe bien lo que ocurre cuando la materia oscura, casi sin fricción, atraviesa el caos del impacto y deja atrás el gas.

materia oscura

Conviene detenerse en la escala. Los 65 millones de años luz que nos separan de este trío significan que la luz que hoy captamos partió cuando en la Tierra se extinguían los dinosaurios. Es un retrato del pasado remoto, no del presente.

Un episodio parecido se observó en el Cúmulo Bala, a 3.800 millones de años luz, donde la materia visible y la invisible aparecen separadas tras una colisión antigua. El James Webb lo fotografió hace poco con un detalle sin precedentes. Eso sí, en DF2, DF4 y DF9 la separación se aprecia con mucha más claridad.

Por qué este trío incomoda a la gravedad modificada

Desde 1983 existe una alternativa incómoda. El físico Mordehai Milgrom propuso entonces que quizá no hay materia oscura, sino que la gravedad se comporta de otro modo cuando el tirón es muy débil: entre objetos muy distantes, la fuerza no caería igual de rápido. Durante décadas, esa idea —la dinámica newtoniana modificada, o MOND— explicó con cierta elegancia cómo giran las galaxias espirales sin necesidad de masa extra.

En 2015, el observatorio LIGO detectó por primera vez ondas gravitacionales y comprobó que viajan a la velocidad de la luz en todas direcciones a lo largo de distancias enormes. Si la gravedad se comportara de forma distinta en el universo profundo, esas ondas habrían llegado desfasadas. No lo hicieron.

Con DF2, DF4 y DF9 ocurre algo parecido. Para Daniel Whiteson, de la Universidad de California en Irvine, la teoría no encaja con los datos. Shyam Balaji, del King’s College de Londres, lo formula así: resulta más fácil despojar a una galaxia de su materia oscura mediante una colisión que apagar una ley de la naturaleza. Y Chamkaur Ghag, del University College de Londres, apunta la ironía: la ausencia de algo es su prueba.

La génesis del trío, en cambio, sigue abierta. Kinwah Wu, también del University College de Londres, no ve los filamentos y colas de gas que suelen quedar tras un impacto de ese tipo y propone otra vía: las tres galaxias atravesaron un grupo de galaxias masivas que les arrancó su materia oscura. Stacy McGaugh, de la Case Western Reserve y defensor de la gravedad modificada, tampoco da el caso por cerrado. Acepta la mecánica —si les robaron la materia oscura, lo demás encaja—, pero duda de que sea el único camino posible.

Ahí está la principal debilidad del resultado. Las masas se estiman de forma indirecta, a partir del movimiento estelar, y el mecanismo de formación es una hipótesis verosímil, no una certeza observada. Además, la materia oscura sigue sin detectarse de forma directa casi un siglo después de que Fritz Zwicky la propusiera en los años treinta.

Lo que viene ahora es más telescopio. Los autores defienden que observar más objetos como estos, y afinar sus masas con instrumentos independientes, permitirá cerrar el debate sobre el origen. Mientras tanto, el trío sigue ahí arriba, tenue y obstinado. Casi invisible. Como la sustancia que, al faltarles, delata su existencia.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: tres galaxias difusas (DF2, DF4 y DF9) con muy poca o ninguna materia oscura, y un mecanismo de formación basado en una colisión galáctica.
  • Dónde: a unos 65 millones de años luz de la Tierra, alineadas y vecinas entre sí.
  • Institución responsable: equipo internacional liderado por Michael Keim (Universidad de Yale), publicado en The Astrophysical Journal.
  • Cuándo: DF2 se identificó en 2018, DF4 en 2019 y DF9 en 2026; el estudio que explica su origen se publicó en junio de 2026.
  • Impacto a futuro: refuerza la hipótesis de que la materia oscura es una sustancia física y debilita las teorías de gravedad modificada.

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