Las subastas de Christie’s en Londres cierran con 219 millones de libras, un 103% más que en 2025

La colección de Peter Simon aporta 107,5 millones de libras y firma la mayor venta de un solo propietario en la historia de Christie's Londres. El 71% de los lotes de esa sesión iba con garantía de tercero, un colchón que matiza la euforia del resultado.

Las dos evening sales de Christie’s en Londres cerraron el miércoles con 218,6 millones de libras (289,4 millones de dólares), más del doble de lo que la casa recaudó en la misma semana de 2025. He seguido esta tanda de otoño con atención porque llegaba después de dos ejercicios de corrección en el segmento contemporáneo, y el dato final desmiente parte de la narrativa bajista que dominaba el mercado.

La clave está en el reparto. La colección del empresario británico Peter Simon aportó 107,5 millones de libras (142,3 millones de dólares) en una sola sesión, la mayor venta de un único propietario en la historia de Christie’s Londres, mientras la subasta de arte del siglo XX y XXI sumó otros 111,1 millones (147 millones de dólares). El sell-through combinado se situó en el 91% por lote y el 96% por valor.

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La colección Simon roza el pleno: 98% de lotes vendidos

De los 41 lotes ofrecidos, solo uno se quedó sin comprador. Un 98% por lote y un 99% por valor que ninguna otra colección individual había alcanzado en la sala londinense. Simon, fundador del grupo minorista Monsoon, figura en la lista Top 200 Collectors de ARTnews desde 2005 y ha construido una colección con una densidad de nombres difícil de replicar.

El techo lo puso Das bunte Leben, de Wassily Kandinsky, adjudicado en 31,56 millones de libras (41,8 millones de dólares) tras casi veinte pujas y un martillo de 27 millones. La obra, restituida en 2023 a los herederos de Hedwig Lewenstein-Weyermann, era el lote más esperado de la semana.

Por debajo, el Figure in Movement de Francis Bacon se vendió en 17,19 millones de libras (22,8 millones de dólares) a un pujador presente en la sala. El Composition A, with Double Line and Yellow de Piet Mondrian alcanzó 9,71 millones, el Miró de la colección se adjudicó en 8,56 millones y el Last House de Hurvin Anderson, estimado entre 2 y 3 millones, llegó a 5,7 millones.

Los 31,6 millones del Kandinsky y los 25,2 del Mondrian dibujan un mercado de dos velocidades: la obra irrepetible no tiene techo, el resto sí.

Siete récords de artista y una sorpresa rusa

subasta arte contemporáneo

La sesión dejó siete plusmarcas. La más llamativa llegó de Liubov Popova: su Painterly Architectonic se adjudicó en 7,64 millones de libras (10,1 millones de dólares) frente a una estimación máxima de 2,5 millones. Más de tres veces por encima, con casi ocho minutos de puja entre la sala y los teléfonos.

También batieron su récord Bridget Riley con Streak 2 (5,21 millones de libras) y David Bomberg con San Miguel, Toledo, Afternoon (3,26 millones), además de Portia Zvavahera y Barbara Hepworth. En la segunda sesión, el Composition III de Mondrian se vendió en 25,2 millones, en la mitad de su estimación de 20 a 30 millones, y el Dog Painting 17 de Hockney, inédito en subasta, alcanzó 3,51 millones entre aplausos.

El tramo final fue otra cosa. A partir del lote 27, con el relevo de Adrien Meyer por Yu Ge Wang en el estrado, cayeron sin comprador obras de Cy Twombly, George Condo, Alberto Giacometti y Lucian Freud, y la sala se vació antes de las nueve de la noche. El sell-through por lote de esa segunda sesión se quedó en el 85%.

Una casa de subastas no vende lo que ofrece: vende lo que garantiza. La euforia solo resiste si se descuenta el colchón de tercero.

Lo que el total no cuenta: garantías, liquidez y el termómetro de Nueva York

Hay un dato que matiza la euforia y que conviene poner en primer plano: 29 de los 41 lotes de la colección Simon iban con garantía de tercero. Buena parte del riesgo financiero estaba asignado antes de que subiera el primer lote. Philip Hoffman, presidente del Fine Art Group, insistió en que el uso extensivo de garantías obliga a leer el total con cautela y que el termómetro limpio llegará con una colección ofrecida sin ellas.

Para el inversor de patrimonio elevado, la lectura es doble. En el corto plazo, el mercado recupera profundidad: vender el 96% por valor indica que la franja alta sigue comprando. En el medio plazo, la dependencia de garantías reduce la información que transmite el precio de martillo. Una obra garantizada no revela dónde está la demanda real, solo dónde está el avalista dispuesto a asumir el suelo.

Mi posición es que estamos ante una recuperación selectiva, no ante un cambio de ciclo. Los récords de Popova y Riley se explican por la escasez de oferta en sus franjas —vanguardia rusa y abstracción británica de primera fila—, no por una revalorización generalizada. El mercado sigue castigando el tramo medio: cuatro nombres de peso se quedaron sin comprador en veinte minutos. La brecha entre lo excepcional y lo bueno se ha ampliado.

El próximo hito para calibrarlo es la subasta de la colección Antonio Homem Sonnabend, estimada en más de 50 millones de dólares y ofrecida sin garantías. Será el primer test limpio del apetito real. Antes, Christie’s abre su calendario de Nueva York el 17 de noviembre, y de ahí saldrá la primera confirmación, o el primer desmentido, de que Londres marcó un suelo y no un pico.

💎 Veredicto Wealth

El arte de posguerra y contemporáneo con procedencia irrepetible es hoy un activo de preservación de capital a cinco años, no de revalorización rápida. El riesgo a vigilar es la liquidez del tramo medio, donde las obras de 2 a 5 millones tardan meses en colocarse.


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