Los precedentes alcistas en Bolsa arrojan un pleno de 19 de 19 que anticipa doce meses de subidas. La estadística no sale de un modelo ni de una hoja de cálculo, sino de una serie histórica que arranca en 1950.
Desde el pasado martes, los mercados suman un goteo diario de referencias que vigilar. La oleada de resultados empresariales acaba de empezar y, con ella, se multiplican los focos de atención de los inversores.
A la temporada de cuentas se añaden los datos macro y las reuniones de los bancos centrales. Y por encima de todo planean dos variables que llevan semanas marcando el ánimo del mercado: la deuda y el petróleo.
Un pleno estadístico desde 1950
Las primeras previsiones de las firmas de inversión para 2027 no pasan por alto la complejidad del contexto. Eastspring Investments admite que la historia sugiere que el escenario actual, con endurecimiento monetario, endurecimiento fiscal y shock de los precios de la energía, puede traer vientos en contra para los mercados.
A pesar de esos vientos, la gestora considera aún más determinantes los que podrían soplar a favor. En su último informe pronostica que ‘en 2027 tanto la renta variable como la renta fija continuarán su recorrido alcista’.
El S&P 500 no ha fallado nunca tras unas midterms desde 1950: diecinueve citas con las urnas y diecinueve arranques de doce meses en verde.
La firma sostiene su optimismo en que ‘en el entorno actual se dan una serie de factores que no se produjeron en otros periodos anteriores’. Entre otros, cita las inversiones billonarias en inteligencia artificial, un menor impacto del petróleo que en otras épocas y un mercado de crédito más sólido.
El último punto es el que más peso tiene en su tesis: la alta probabilidad de que Trump pierda el control del Congreso en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Los comicios se celebrarán el martes 3 de noviembre.
Más allá del resultado y de su impacto político, la gestora llama la atención sobre una estadística bursátil inmaculada desde 1950. ‘El S&P 500 ha subido durante el periodo de 12 meses posterior a todas las elecciones de mitad de mandato desde 1950’, destacan sus analistas. La firma matiza que la rentabilidad pasada no es necesariamente indicativa de la futura, pero la serie histórica arroja una tasa de acierto de 19 de 19.
La letra pequeña del rally post-electoral
Los precedentes invitan al optimismo, y más si el partido del gobierno sale debilitado. Según los datos recopilados por Eastspring, las rentabilidades en el periodo de doce meses posterior a que el partido del presidente pierda el control de la Cámara de Representantes han promediado el +16%.
Las encuestas actuales apuntan a ese escenario. La historia, sin embargo, no se repite igual dos veces, y el contexto de 2026 tiene poco que ver con el de 1994 o el de 2010.
Lo que el 19 de 19 no dice sobre 2027
Conviene ser honesto con la estadística. Un pleno de 19 de 19 impresiona, pero sigue siendo una muestra pequeña. Diecinueve observaciones no bastan para hablar de ley, y menos cuando cada ciclo electoral llega con su propio contexto macroeconómico. La propia gestora lo reconoce al matizar que el pasado no garantiza el futuro.
Dicho esto, el patrón tiene una lógica que trasciende la coincidencia. El año posterior a las midterms suele coincidir con el final del ciclo de endurecimiento y con la llegada de estímulos fiscales. Esta vez, además, la inversión en IA actúa como un motor que no existía en 1994. La duda razonable no es si el S&P 500 subirá, sino cuánto de ese +16% histórico se ha adelantado ya en los precios actuales.
El riesgo está sobre la mesa. Un shock energético sostenido, un repunte de la deuda, o un giro inesperado en la Reserva Federal podrían romper la racha. La condición para que el 19 de 19 se convierta en 20 de 20 pasa por que la economía aguante el tipo hasta noviembre. A partir de ahí, el calendario electoral tomará el mando y los inversores tendrán que decidir si creen en la estadística o en el contexto.




