La banca española en Bolsa pelea por esquivar su tercera semana consecutiva de pérdidas. Sería la peor racha desde marzo. El Ibex 35 Bancos ha cedido un 8% de su valor desde que el 3 de septiembre marcara máximos históricos intradía en los 2.241 puntos, y la corrección todavía no ha encontrado suelo.
Hay una paradoja incómoda. Los bancos acumulan una subida del 17,3% en lo que va de año y aspiran a cerrar su sexto ejercicio consecutivo en positivo. Sin embargo, el sector cotiza estos días como si algo se hubiera roto por el flanco de la deuda pública.
El Ibex 35 Bancos pierde un 8% desde los máximos del 3 de septiembre
Dos razones explican el retroceso. La primera tiene que ver con la propia inercia del valor: la banca europea viene de una subida acumulada de casi el 450% en lo que va de década, y cualquier corrección se amplifica sobre esa base.
La segunda es más delicada. Los inversores empiezan a cubrirse, aún tímidamente, ante una potencial crisis de deuda soberana. Las alarmas no suenan todavía, pero el mercado mira con preocupación a Francia, al deterioro progresivo de sus cuentas públicas y a la rentabilidad de su bono a diez años, que ronda el 4,9%. El español en el mismo plazo apenas supera ligeramente el 4%.
Esa brecha entre el bono francés y el español es la que está tensando el ánimo de las mesas. No es una crisis, pero es un aviso.
El sector no afronta un problema de capital: afronta una factura de valoración que crece cada vez que el bono francés se tensa.
Bankinter recorta a neutral y la banca europea entra en modo preventivo
Bankinter ha dado el primer paso visible. El banco aconseja reducir la velocidad en banca europea de manera táctica y preventiva ante el riesgo de ver subidas adicionales en los rendimientos de los bonos y un aumento del riesgo percibido en la banca francesa.
‘No identificamos un riesgo de solvencia significativo, pero sí un escenario menos favorable para el comportamiento bursátil a corto plazo. Por ello, adoptamos una postura más prudente y reducimos nuestra recomendación hasta neutral desde comprar’, señala Rafael Alonso, analista de Bankinter.
Los datos de exposición soberana explican por qué el mercado se detiene a pensar. La banca española es la tercera con mayor exposición a deuda soberana entre las grandes economías de la Unión Europea, solo por detrás de portugueses e italianos, si se mide el porcentaje sobre el capital de máxima calidad (CET1).
Los cuatro grandes grupos —Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell— suman 167.800 millones de euros en deuda soberana española y alrededor de 260.000 millones si se computa su exposición total a Europa. Santander está a la cabeza, con 75.900 millones en deuda soberana española, a los que añade 20.000 millones en otros países del continente y 8.250 millones más a través de Openbank Europa.

CaixaBank presenta un reparto muy equitativo: 38.800 millones de euros en España y 33.265 millones en otros países de la Unión Europea. BBVA y Sabadell, por su parte, apuestan fuerte por los bonos italianos.
Por qué esta corrección no es la crisis de 2012
Aquí conviene tomar distancia del ruido. La mayoría de las firmas ve el vaso medio lleno. JP Morgan y Barclays han salido en defensa de la banca europea, con el argumento de que la corrección es una oportunidad de compra y de que los resultados del sector deberían resistir.
José Ramón Iturriaga, gestor de Abante, considera que la exposición de la banca española a la deuda soberana francesa es escasa. Descarta que las entidades nacionales puedan tener problemas por su exposición a la deuda europea en general porque no contempla que ningún país vaya a impagar y porque las rentabilidades que ofrecen las carteras son atractivas. ‘Es difícil encontrar un mejor entorno que el actual para los bancos españoles, que se financian barato y están obteniendo rendimiento por sus carteras de deuda’, afirma. En su lectura, la situación no es comparable con la crisis de 2008-2012.
La agencia de ráting DBRS comparte ese diagnóstico. Aunque reconoce que la exposición de la banca europea sigue siendo relevante, prevé que el impacto será manejable dada la elevada proporción de deuda soberana mantenida a coste amortizado, la mejora en la generación de beneficios y la mayor solidez de los balances. El sector, además, se beneficia del nuevo escenario de tipos.
Borja de Castro, de BiG Banco, introduce un matiz distinto: ‘Me preocuparía más por el crédito privado que por la deuda soberana. Veo a los bancos españoles y, por extensión, al resto de los bancos europeos menos expuestos que los americanos’.
A mi juicio, la clave no está en si un país va a impagar —nadie lo descuenta hoy—, sino en cuánto tarda el mercado en normalizar la prima de riesgo francesa. Mientras el bono galo se mantenga cerca del 4,9%, la banca española cotizará con un descuento de valoración que no responde a sus fundamentales. Los resultados del tercer trimestre, que las entidades empezarán a publicar en las próximas semanas, serán el primer test serio. Si la generación de margen aguanta, la corrección habrá sido una oportunidad. Si el guidance se recorta, la racha se complicará. La exposición a bonos italianos de BBVA y Sabadell añade un segundo frente que conviene vigilar si la prima transalpina se desancla.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El Ibex 35 Bancos encadena su tercera semana consecutiva en rojo tras ceder un 8% desde los máximos intradía del 3 de septiembre en 2.241 puntos. El sector mantiene una revalorización del 17,3% en lo que va de año y pelea por cerrar el sexto ejercicio consecutivo en positivo.
Clave técnica: Los 2.241 puntos del 3 de septiembre actúan como techo de referencia; la zona de los 2.060 puntos (equivalente al 8% de caída) es el primer soporte que el índice trata de defender. Perder ese nivel abriría la puerta a la zona de los 2.000 puntos.
Apunte macro: El bono español a diez años supera ligeramente el 4%, mientras el francés ronda el 4,9%. Esa prima entre ambos se mantiene como el termómetro que el mercado vigila para medir el posible contagio a la banca.




