Arthur Hayes, cofundador de BitMEX, ha vuelto a mover ficha con Ethereum. En un mensaje publicado este 15 de octubre en su cuenta de X, el trader pide posicionarse largo en ETH y bitcoin en lugar de adivinar cuándo estalla la burbuja de la inteligencia artificial, y resucita su histórico objetivo de 200.000 dólares por ether.
El mensaje iba acompañado de un gráfico con la caída de CoreWeave, uno de los mayores proveedores de nube para IA. Su idea de fondo: no merece la pena apostar ni a favor ni en contra del desplome, sino comprar los activos que absorban el dinero que se imprima cuando llegue el rescate. Resumido en dos palabras: Long BTC, ETH.
La tesis de Hayes: cobrar el rescate en lugar de adivinar la caída
Para Hayes, cada gran tecnología se desarrolla en exceso, sufre una corrección severa y termina rescatada con dinero público. El boom de los centros de datos de IA estaría, en su lectura, camino de ese punto, con un horizonte que sitúa a finales de 2027 o 2028. Cuando llegue el rescate, espera que los bancos centrales impriman más dinero que tras la crisis de 2008.
Ese dinero nuevo necesita un destino. Hayes sostiene que bitcoin y las criptomonedas absorberían buena parte de esa liquidez y proyecta un bitcoin por encima del millón de dólares. Para ether mantiene el objetivo de 200.000 dólares que ya defendió en ciclos anteriores.
El precedente que usa como respaldo es el de la pandemia. Cuando la Reserva Federal más que duplicó su balance en 2020, bitcoin pasó de menos de 5.000 dólares a más de 60.000 dólares en algo más de un año. Primero llegó la liquidez, después el precio.
Hayes también descarta la estrategia contraria. Ponerse corto en acciones de IA le parece incómodo: exige acertar el momento exacto y el rescate puede llegar antes de lo que espera el bajista. Él prefiere estar colocado en el activo que cobrará después.
La apuesta de Hayes no consiste en acertar cuándo pincha la burbuja, sino en estar colocado en el activo que recibirá el dinero cuando alguien decida rescatarla.
La oferta monetaria marca récords, pero el ether no responde
Aquí aparece la primera grieta de la tesis. La oferta monetaria de Estados Unidos, el agregado M2 que mide el dinero en circulación más los depósitos, tocó máximos históricos el pasado mes de agosto, según los registros de la Reserva Federal de San Luis. Bitcoin, en lugar de acompañar, cotiza un 35% por debajo de su máximo de octubre de 2025.
El desacople se repite en el otro activo de la ecuación. Tanto bitcoin como ether han rendido por debajo de la mayoría de las acciones ligadas a la IA en lo que va de 2026, un ejercicio en el que el capital ha preferido a las compañías que facturan con inteligencia artificial antes que a los criptoactivos.
No todos los analistas comparten el calendario. Tom Lee, de Fundstrat, cree que la IA se parece a 1997 y no a 1999, y sitúa el pico de la burbuja cerca de 2033. Mismo diagnóstico, plazos distintos.
El ruido lo ha provocado CoreWeave, que se dejó un 15% en una sola sesión después de que Jim Cramer, presentador de CNBC, lo señalara como su única opción fiable de nube para IA. La caída reavivó las dudas sobre la deuda del sector. En un boletín de septiembre, Hayes calificó de insolventes, a valor de mercado, a las principales aseguradoras del país.
Lo que Hayes da por sentado y el mercado discute
Conviene mirar atrás. Ethereum vivió su propio ciclo de exceso en 2020 con el DeFi summer, la explosión de protocolos financieros sobre la red, y después llegó un invierno largo. En septiembre de 2022, The Merge cambió la minería por el staking —el bloqueo de 32 ETH por validador para asegurar la red a cambio de recompensas— y abrió una narrativa nueva. En julio de 2024 aterrizaron los ETFs spot de ether en Estados Unidos, con BlackRock y Fidelity a la cabeza, y el flujo institucional pareció dar la razón, a quienes esperaban una revalorización sostenida. Ninguno de esos episodios acercó a ETH a los 200.000 dólares.
La clave que Hayes da por sentada es que la liquidez acabe encontrando el camino hacia los criptoactivos. Ahí hay una contradicción: ether ha pasado de moverse por su propia hoja de ruta técnica a depender del humor macro y de los flujos que entran o salen de media docena de productos cotizados. En 2026 esa dependencia le ha jugado en contra, mientras el dinero se iba a las acciones de IA. Queda además un riesgo estructural: buena parte del ether en circulación está en manos de unos pocos proveedores de staking líquido, esos servicios que devuelven un token canjeable mientras el ETH sigue bloqueado.
En todo caso, la tesis no es descabellada. Solo es difícil de calendarizar. Quien compre ether hoy no está comprando el rescate: compra la opción de que, si ese rescate se materializa, parte del dinero nuevo termine en la red con más liquidez y más productos regulados. Lo que conviene vigilar no es el gráfico de CoreWeave, sino la relación entre ether y bitcoin, que es donde se mide si Ethereum vuelve a liderar el ciclo. Hayes sitúa su escenario en el tramo final de 2027 y 2028.




