El Ibex 35 hoy cierra con una subida del 0,10% y deja el selectivo en 19.230,70 puntos. El motivo del frenazo tiene nombre: el IPC de Estados Unidos de septiembre, que se ha ido al 3,7% cuando el consenso esperaba una décima menos. La sesión arrancó con ánimo comprador y terminó con el índice coqueteando con los números rojos.
El IPC de Estados Unidos se cuela en el cierre del Ibex 35
El IPC que publica la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU es el último gran termómetro antes de la reunión de la Reserva Federal del 28 de octubre. Ha salido caliente. El IPC general escala hasta el 3,7% desde el 3,4% anterior, una décima por encima de lo previsto, y la tasa subyacente repunta al 2,6%, también una décima más de lo que descontaban los analistas. Detrás del repunte está, sobre todo, el nuevo acelerón del petróleo.
Hasta ayer, el mercado daba por hecho que la Reserva Federal no tocaría los tipos en esa cita. Con el IPC en la mano, esa confianza se ha deteriorado de forma notable. No es una certeza. Pero los futuros ya no descuentan con la misma tranquilidad que el banco central se quede quieto.
La renta fija reaccionó antes que la bolsa. El bono estadounidense a diez años supera el 5,25%, el bund alemán se acerca al 3,50% y el bono español a diez años se coloca en el 4,10%. Son niveles que encarecen la financiación de familias y empresas, y explican por qué la banca del Ibex acabó en negativo.
Mientras tanto, el petróleo no da tregua. El Brent bajó ayer hasta los 104 dólares y hoy ha regresado a los 106 dólares en medio de nuevos ataques directos contra instalaciones de Aramco. Es la variable que más incomoda a los bancos centrales: un crudo por encima de 100 dólares traslada presión a los precios con independencia de lo que haga la demanda interna.
Un selectivo que salva el cierre por una décima no está celebrando nada: está esperando a saber qué hace la Fed el 28 de octubre.
Renovables y banca lastran al Ibex; Puig, Rovi y Fluidra sostienen
El freno llegó desde las energías renovables. Solaria cede un 3,3% y Acciona Energía se deja un 2%, con el foco puesto en posibles vientos en contra del sector procedentes de EEUU. La banca giró a la baja: Santander (-1,1%), BBVA (-0,8%) y Bankinter (-0,6%). En el otro extremo, los inversores tomaron posiciones en Puig (+2,4%), Rovi (+2,2%) y Fluidra (+1,2%): subidas de perfil defensivo, no el reflejo de un movimiento amplio de mercado. Cosas que pasan cuando el petróleo manda.
En Europa, la referencia fue ASML. El fabricante de maquinaria para semiconductores subió un 2,2% con sus resultados y previsiones, y dejó un mensaje relevante: la demanda ligada a la inteligencia artificial es tan alta que no podrá servir todos los pedidos ni en 2027 ni en 2028. El contraste llegó desde Eutelsat, que se disparó un 27,8% después de que Ucrania asegurara que Starlink había impuesto restricciones a su servicio de nivel militar. Orsted retrocedió un 4,1% ante el temor a que EEUU retire la licencia de su parque eólico de Rhode Island.
El IPC rompió también la tregua del mercado de divisas. El dólar acelera y el euro vuelve a perder el umbral de 1,12 dólares que había recuperado ayer; la libra baja de 1,32. El oro retrocede hasta el entorno de los 4.100 dólares la onza y el bitcoin pierde el nivel de los 82.000 dólares.
La Fed no puede luchar contra un barril a 106 dólares
Hay una contradicción que conviene poner sobre la mesa. La inflación que hoy asusta a los mercados no viene de un exceso de demanda interna ni de unos salarios desbocados: viene del petróleo. Eso cambia la naturaleza del problema. Un banco central puede enfriar el consumo subiendo tipos, pero no puede hacer nada contra un barril que se encarece por ataques a infraestructuras energéticas. Subir el precio del dinero frente a un shock de oferta solo añade recesión al diagnóstico.
Los precedentes tampoco invitan al optimismo. En 2022, el encarecimiento del crudo tras la invasión de Ucrania forzó a la Fed a subir tipos mucho más de lo que pretendía y el S&P 500 cerró su peor año desde 2008. El escenario actual no es idéntico, pero la mecánica se parece lo suficiente como para que el inversor español revise su exposición a renovables y a cíclicas domésticas, los dos bloques que peor encajan con tipos altos y crudo caro. Solaria y Acciona Energía son el termómetro más visible de ese malestar.
No sé si la Fed se moverá el 28 de octubre. Lo que sí sé es que el mercado ha dejado de asumir que se quede quieta, y esa es la noticia real de la jornada. La temporada de resultados que acaba de arrancar, con los bancos estadounidenses ya publicando y ASML como primera gran referencia europea, dirá si las empresas sostienen sus beneficios con un Brent a 106 dólares y un bono a diez años por encima del 5,25%. Mientras el crudo no ceda, cada cierre plano del Ibex 35 será una victoria por la mínima.



