La carga aérea en los aeropuertos españoles cae un 5,7% en septiembre pese al récord de pasajeros

El desplome de la mercancía convive con el avance del 4,2% en pasajeros de la red de Aena. Palma crece solo un 2%, menos de la mitad que la media, y anticipa el final del ciclo estival.

La carga aérea de los aeropuertos españoles cae un 5,7% en septiembre mientras Aena encadena récords de pasajeros. Los dos datos se conocen con pocos días de diferencia y retratan dos negocios que ya no avanzan al mismo ritmo.

Según la información recogida por Cadena de Suministro, los tráficos de mercancías volvieron a bajar el mes pasado, con un descenso del 5,7% respecto al mismo mes del año anterior. En paralelo, la red aeroportuaria gestionó un 4,2% más de pasajeros en septiembre, el registro que difundió la propia compañía. Viajeros arriba, mercancía abajo. Y varios medios del sector apuntan ya a un nuevo récord anual impulsado por el empuje de las aerolíneas de bajo coste.

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Pasajeros al alza y carga en retroceso: una brecha de casi diez puntos

La diferencia entre ambos registros supera los nueve puntos porcentuales. Mientras los terminales encadenan meses de ocupación alta, las bodegas de los aviones que despegan de España llevan menos toneladas que hace un año. La causa inmediata está en la composición de la oferta: cada asiento adicional que las aerolíneas colocan en el mercado añade también capacidad de bodega, y ese espacio extra presiona a la baja los precios del transporte de mercancías.

En España la carga aérea es un negocio concentrado. Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat mueven la mayor parte de las toneladas, y buena parte de ellas viaja en la bodega de vuelos comerciales, no en aviones cargueros dedicados. Eso significa que el dato de septiembre no habla solo de comercio exterior: habla de la estructura de rutas que las aerolíneas deciden mantener abierta cada temporada.

No todos los aeropuertos se comportan igual. El aeropuerto de Palma de Mallorca cerró septiembre con un crecimiento del 2% en pasajeros, menos de la mitad que la media de la red, según los datos publicados por Diario de Mallorca. El final del verano se nota antes en los destinos vacacionales que en los grandes hubs de conexión, y octubre suele confirmar esa corrección.

En el lado de la carga el patrón preocupa más por su persistencia que por su tamaño. Cadena de Suministro habla de un nuevo descenso, lo que apunta a algo más que a un bache puntual. Los operadores de handling y las aerolíneas con capacidad de bodega que operan en en la red española, con Iberia y Air Europa entre las principales, trabajan con volúmenes que dependen del comercio exterior y del pulso del consumo, dos frentes que este otoño no acompañan.

La carga aérea no da titulares como los récords de pasajeros, pero es la que revela si el negocio aeroportuario crece de verdad o solo se llena.

Qué significa para las aerolíneas y para la logística española

tráfico cargo Aena

Para las aerolíneas, la carga es un colchón de margen en las rutas de largo radio, donde el pasajero solo no paga la cuenta. Un descenso sostenido cerca del 5% obliga a revisar frecuencias, a renegociar contratos con los transitarios, y a replantear rutas que se sostenían con la suma de los dos negocios. Nadie cancela un vuelo por la bodega, pero la bodega decide qué vuelos aguantan el invierno.

Para el sector logístico, el problema es de oferta. Menos capacidad en bodega significa menos salidas competitivas para el exportador español y más dependencia de los camiones que cruzan a Europa o de los puertos. La próxima entrega de estadísticas mensuales de Aena, prevista para mediados de noviembre, dirá si septiembre fue un ajuste de calendario o el arranque de algo más largo.

Análisis: la brecha entre pasajeros y mercancías anticipa un cambio de modelo

Llevo tiempo sosteniendo que el sistema aeroportuario español se ha construido sobre una premisa cómoda: más pasajeros equivalen a más negocio. La ecuación funcionó mientras la capacidad de bodega era un subproducto barato del boom turístico. Ahora el turismo sigue fuerte y la carga no acompaña.

Hay una explicación estructural que conviene no perder de vista. Este país depende de la bodega de los aviones de pasajeros para mover buena parte de su mercancía aérea, y eso lo hace muy sensible a cualquier cambio en el mapa de rutas. Si una aerolínea recorta frecuencias a Asia o a Latinoamérica, no solo pierde turistas: pierde exportadores. Un país que quiere vender producto de alto valor fuera necesita capacidad dedicada, no el hueco que sobra en un avión lleno de viajeros.

El riesgo de leer el dato de septiembre como una anécdota es alto, y creo que sería un error. Tampoco ayuda consolarse mirando a los grandes hubs europeos: la posición de España en el mapa de la carga aérea depende de rutas que no controlamos y de decisiones que se toman en Fráncfort, París o Ámsterdam. La pregunta que dejo abierta es incómoda. Si en 2027 los pasajeros siguen marcando récords y la mercancía sigue bajando, ¿alguien revisará la estrategia o seguiremos celebrando el récord que sí sale en portada?


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