Misión MMX Fobos: despega el 20 de octubre para traer la primera muestra de la luna de Marte

La sonda japonesa parte hacia la mayor de las lunas marcianas y será la primera en traer material de un cuerpo que orbita otro planeta. El análisis decidirá si Fobos es un asteroide capturado o escombro de un impacto gigante.

La misión MMX Fobos despegará el 20 de octubre para traer la primera muestra de la luna de Marte. Lo hará a bordo de un cohete H3 desde Tanegashima, y detrás de la cuenta atrás hay una coalición de cinco agencias.

La Martian Moons eXploration está liderada por la agencia japonesa JAXA, con la NASA estadounidense, el CNES francés, el DLR alemán y la ESA europea como socios. Si el plan funciona, será la primera vez que una nave trae a la Tierra material recogido en Fobos y el primer retorno de muestras de todo el sistema marciano.

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El objetivo no es Marte. Es una roca irregular de poco más de veinte kilómetros de diámetro que completa una vuelta alrededor del planeta rojo en menos de ocho horas.

Un despegue fechado el 20 de octubre que en España ocurre el 19

La ficha oficial de la misión en la ESA fecha el lanzamiento el 19 de octubre y la JAXA lo fecha el 20. Las dos tienen razón, y la diferencia es puro huso horario: el cohete parte de la rampa a las 04:41 hora de Japón del 20 de octubre, que son las 21:41 del lunes 19 en la España peninsular.

El vehículo es el H3, el lanzador pesado con el que Japón quiere asegurar su acceso autónomo al espacio, y la rampa es la del Centro Espacial de Tanegashima, en la isla del mismo nombre, al sur del archipiélago. La ventana no es elástica: las trayectorias hacia Marte obligan a esperar la alineación correcta entre los dos planetas.

La cuenta atrás termina, por tanto, en una madrugada japonesa y en una noche española. Quien quiera seguirla en directo no tendrá que trasnochar demasiado: a las 21:41 de la península, el lanzamiento coincide con la media tarde en la costa este de Estados Unidos y con la madrugada en Tokio.

Japón no va a Marte: va a una roca de veinte kilómetros que puede guardar la receta original del sistema solar interior.

Desde Tanegashima, la nave se separará del cohete y encenderá sus propios motores para abandonar la órbita terrestre. A partir de ahí empieza un crucero de alrededor de un año, con correcciones de rumbo puntuales, hasta la inserción en órbita marciana. La llegada está prevista para 2027, si se mantiene el calendario público de la agencia japonesa.

Una vez en órbita, MMX pasará meses cartografiando Fobos y su hermana menor, Deimos, antes de decidir el punto exacto de aterrizaje. Esa fase de reconocimiento no es un trámite. La superficie de Fobos está cubierta de regolito suelto y salpicada de cráteres, y un mal sitio de descenso puede arruinar la recogida.

Fobos orbita a unos 6.000 kilómetros de la superficie marciana, unas seis veces más cerca que los satélites geoestacionarios de la Tierra. Desde allí, Marte llena el cielo. La cercanía también tiene un precio: la luna se acerca al planeta de forma lenta pero inexorable, y dentro de algunas decenas de millones de años acabará destruida o estrellada contra él.

Cómo se arranca un trozo de Fobos y se trae de vuelta

La maniobra central de MMX es un aterrizaje suave y una recogida de material. La nave tocará la superficie, tomará muestras del regolito y las sellará en un contenedor. Está previsto que un pequeño róver, desarrollado con participación francesa y alemana, ruede por el terreno para analizarlo antes y elegir el punto con menos riesgo.

El retorno es la parte más delicada. La cápsula con la muestra se separará de la nave principal, entrará en la atmósfera terrestre a gran velocidad y desplegará un paracaídas antes de posarse. El material quedará entonces en manos de los laboratorios, que lo analizarán durante años con instrumentos que aún no existen o que se construirán específicamente para la ocasión.

misión JAXA Marte

Ese cuidado responde a un problema concreto: la contaminación. Cualquier grano de polvo terrestre que entre en el contenedor puede falsear una medida de isótopos o de materia orgánica. Por eso las muestras se manipulan en cámaras limpias y se reparten en porciones pequeñas entre equipos de varios países, de modo que un resultado pueda replicarse de forma independiente.

Por qué un puñado de polvo de Fobos puede reescribir el sistema solar interior

Fobos y Deimos son un rompecabezas desde el siglo XIX. Sus superficies son oscuras y espectralmente parecidas a las de ciertos asteroides ricos en carbono, lo que durante décadas apoyó la hipótesis de que son asteroides capturados por la gravedad de Marte. Sin embargo, sus órbitas casi circulares y alineadas con el ecuador del planeta encajan mal con una captura fortuita.

La hipótesis rival propone algo muy distinto: que ambas lunas se formaron a partir de escombros lanzados al espacio tras un impacto gigante contra Marte, un mecanismo similar al que, según la teoría dominante, dio origen a nuestra Luna. Las dos explicaciones predicen composiciones químicas diferentes. Una muestra lo bastante grande y bien preservada bastaría para decidir.

De ahí el interés que va más allá de Marte. El sistema solar interior atravesó una etapa de impactos brutales hace unos 4.000 millones de años, y buena parte de las pruebas de aquel periodo se ha borrado en la Tierra por la tectónica, y la erosión. Fobos, sin atmósfera y sin geología activa, ha conservado su superficie casi intacta. Lo que traiga MMX será, con suerte, un archivo químico de una época que aquí no dejó registro.

Conviene moderar la expectativa. La misión aún no ha despegado y los calendarios de retorno de muestras se han retrasado tantas veces en la última década que la prudencia es obligada. Además, una sola toma de material en un solo punto de una luna de veinte kilómetros no representa todo Fobos: la interpretación dependerá de cuánto se pueda generalizar a partir de una muestra pequeña. El análisis, en cualquier caso, tardará años.

El primer hito es inminente y observable desde cualquier lugar con conexión: el despegue desde Tanegashima en la noche del 19 al 20 de octubre, según el huso horario desde el que se mire. Si el H3 cumple, la siguiente fecha que conviene marcar es la llegada a la órbita de Marte, prevista para 2027. A partir de ahí, todo dependerá de una cápsula que todavía no ha volado.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: el lanzamiento de la misión MMX, el primer intento de recoger una muestra en Fobos y traerla a la Tierra.
  • Dónde: despegue desde el Centro Espacial de Tanegashima (Japón); destino, Fobos, la mayor de las dos lunas de Marte.
  • Institución responsable: JAXA, con la NASA, el CNES, el DLR y la ESA como socios.
  • Cuándo: lanzamiento el 20 de octubre de 2026 a las 04:41 JST, es decir, las 21:41 CEST del 19 de octubre; llegada a Marte prevista para 2027.
  • Impacto a futuro: decidirá si las lunas de Marte son asteroides capturados o escombros de un impacto gigante, y aportará un archivo químico del sistema solar interior.

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