DeFi Development Corp ha vuelto a comprar. La compañía que cotiza en el Nasdaq con el ticker DFDV adquirió la semana pasada unos 22.070 SOL y eleva su tesorería hasta 2.586.282 tokens, un 12% más que en su actualización de resultados del 12 de agosto. En ese mismo periodo, su acción común se dejó cerca de un 21%.
Los números de la semana pasada son incómodos. El lunes la acción común cedió un 4,2% y el acumulado semanal superó el 20%. Con el título rondando los 4,32 dólares, la capitalización de la compañía se sitúa en torno a los 141 millones de dólares. La compra de 22.070 SOL se cerró por unos 2,4 millones, lo que implica un precio medio cercano a los 108 dólares por token.
Comprar 22.070 SOL mientras la acción cae un 21%
La secuencia de compras de las últimas semanas merece un repaso. A mediados de septiembre la empresa se hizo con unos 101.381 SOL por un valor aproximado de 11,4 millones de dólares. Después llegaron dos tandas, de 47.706 y 26.203 tokens, y ahora esta de 22.070. Cada operación es más pequeña que la anterior, lo que apunta a un ritmo de compra ajustado a la financiación disponible.
La tesis, en cambio, no se ha movido. La tesorería ha crecido un 12% desde el 12 de agosto. Si se aplican los precios implícitos en esas mismas compras, los 2,586 millones de SOL equivaldrían a algo más de 280 millones de dólares, frente a una capitalización bursátil de 141 millones. El mercado valora a la compañía por debajo de la suma de sus tokens, y ese descuento es el centro del debate.
El consejero delegado, Joseph Onorati, lo resumió en el comunicado del 12 de octubre: la volatilidad de corto plazo no ha cambiado su convicción ni su compromiso con acumular SOL. Entre los argumentos que citó aparecen dos que conviene traducir. El primero, la negociación de acciones tokenizadas sobre Solana. El segundo, el plan de Samsung para incorporar funciones de stablecoin a 82 millones de dispositivos Galaxy en Estados Unidos.
La tesorería sube un 12% mientras la acción cae un 21%. Comprar en la caída es la doctrina, no la excepción.
CHAD, el instrumento que sostiene la estrategia de DFDV
Para entender de dónde sale el dinero hay que mirar atrás. DFDV nació como Janover, una empresa de software inmobiliario, y en abril de 2025 cambió de piel para convertirse en vehículo de tesorería en SOL, copiando el manual que Strategy (la antigua MicroStrategy) aplicó con bitcoin. Ese guion tiene dos piezas: acumular el activo y financiarse sin diluir en exceso a los accionistas comunes.
La pieza nueva se llama CHAD, una acción preferente perpetua de tipo variable. Nunca vence, cobra antes que las acciones comunes y paga un 13% anual sobre un nominal de 10 dólares, esto es, 1,30 dólares por título al año, abonados cada día hábil cuando se declaran. El primer dividendo se pagó el 1 de octubre.
CHAD salió a bolsa en septiembre a 8 dólares, por debajo de par, y en los últimos días se ha acercado a los 10 mientras SOL retrocedía. Dan Kang, director de estrategia de la compañía, defiende que el instrumento permite crecer en SOL por acción sin emitir más títulos comunes. El 6 de octubre la empresa aprobó además un programa de recompra de CHAD si cotiza por debajo de par.
Parte del efectivo con el que se compran los tokens sale de un programa de emisión de CHAD por 300 millones de dólares. Ahí está la cuadratura del círculo: las preferentes financian la compra de SOL y el SOL, vía staking y operación de validadores, debería pagar el dividendo de esas preferentes.
El riesgo que la nota deja por escrito
Hay una advertencia en el propio comunicado que merece más atención que los récords de CHAD. La empresa reconoce que los ingresos por staking (delegar los SOL a un validador de la red a cambio de recompensas) y por operación de validadores podrían no bastar para sostener el dividendo. Es la letra pequeña del modelo.
El descuento tampoco es nuevo. En febrero, la compañía declaraba unos 2,2 millones de SOL valorados en 184 millones de dólares mientras su capitalización era de apenas 96 millones. Hoy el patrón se repite con cifras mayores. La pregunta práctica es si ese descuento se cierra por recompra, por mejores resultados o porque el mercado mire la tesorería con otros ojos.
Las estimaciones preliminares del tercer trimestre, publicadas el 5 de octubre, apuntan a que la caja se ha más que duplicado y a que el valor neto de los activos por acción ha crecido más del 100% desde agosto. Ayudan a sostener la tesis, aunque son estimaciones y todo el balance depende de un solo activo.
Lo que viene se juega en tres frentes: si DFDV mantiene el ritmo de compra o lo modera, si CHAD se consolida en par o por encima, y si la cobertura del dividendo aguanta un invierno cripto más largo de lo previsto. Ninguno tiene respuesta todavía. Lo que sí está claro es que su balance es, cada vez más, una apuesta pura por Solana.



