La oferta de stablecoins cayó 856 millones de dólares en la semana que terminó el 11 de octubre, apenas el 0,3% del total en circulación. A simple vista no parece un terremoto. Pero el dato llega acompañado de una señal que sí invita a mirar dos veces: el volumen al contado en los exchanges descentralizados se hundió un 19,34% en esos mismos siete días.
Las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, casi siempre anclado al dólar, y funcionan como el efectivo del ecosistema. Sirven para comprar otros activos, para mover dinero entre plataformas sin tocar el banco y para refugiarse sin salir del mercado. Cuando su oferta se encoge, en la práctica hay menos dinero disponible para comprar. O, al menos, eso suele interpretarse.
Los datos semanales recopilados por Lookonchain y la cifra de circulación que publica el agregador DefiLlama, que rastrea el sector DeFi en tiempo real, dibujan una semana tibia: menos liquidez en stablecoins y menos trading al contado.
Menos liquidez, menos trading y una cifra que pide perspectiva
La contracción de 856 millones de dólares equivale a menos del 0,5% del total en circulación, así que conviene no exagerarla. No demuestra por sí sola que los inversores hayan sacado dinero del mercado. Pudo ocurrir que parte de esos fondos se moviera a otros activos o a otras redes, o que simplemente se haya reducido el número de monedas disponibles sin una fuga clara.
El reparto por redes tampoco fue uniforme. Ethereum perdió 726 millones de dólares entre USDT y USDC, y Solana se dejó otros 619 millones. Tron, en cambio, avanzó a contramarcha y sumó 526 millones. Es decir: el movimiento se concentró en unas cadenas y no en otras, no fue un goteo parejo en todo el sector.
En los exchanges descentralizados (los DEX, plataformas donde el usuario cambia criptomonedas directamente desde su propia cartera, sin que una empresa custodie los fondos), el volumen al contado quedó en 47.840 millones de dólares tras caer ese 19,34%. Uniswap, uno de los mayores, retrocedió un 25,8%. Menos gente operando al contado, en definitiva.
Una caída del 0,3% en stablecoins no es una fuga de capital; es el termómetro marcando tibio justo cuando el dinero se refugia en los contratos de futuros.
Porque los futuros perpetuos —contratos que permiten apostar por la subida o la bajada de un activo sin comprarlo, a menudo con dinero prestado— hicieron justo lo contrario. Su volumen en DEX subió un 8,2% hasta 149.390 millones de dólares. Eso sí, más operativa de futuros no significa más compras ni más optimismo: dice cuánto se negoció, no hacia dónde apostaron los operadores.
A quién afecta: el bitcoin baja y las empresas cotizadas se dividen
El contexto de fondo no ayuda a leer el dato con alegría. Bitcoin cotizaba en torno a 82.859 dólares y acumulaba una caída cercana al 5% semanal, varios días por debajo del umbral de los 85.000 dólares. La fuente consultada describía un trading flojo, sin un catalizador confirmado que explicara el descenso.
Lo interesante está en el comportamiento opuesto de las grandes empresas cotizadas. MicroStrategy sumó 250 bitcoins a su balance, aunque a un ritmo de compra más lento que en meses anteriores. BitMine, por su parte, se hizo con 12.532 ether por 31,75 millones de dólares, acercándose al límite de compras que se había fijado. Dos apuestas que van a favor.
Pero el saldo agregado del grupo de compañías cotizadas fue vendedor: en conjunto redujeron sus tenencias en un neto de 89 bitcoins, unos 7,37 millones de dólares. ¿El motivo? CleanSpark vendió 173 BTC y Silvia, Inc. se desprendió de 165. Las compras de Saylor no borran esas ventas. El dato describe un balance semanal, no una tendencia fija de tesorería.
La lectura de fondo: señales mixtas y el aviso del regulador
A la caída de las stablecoins hay que sumarle otro frente que no aparece en los gráficos: el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), el organismo internacional que coordina a los supervisores de medio mundo, ha vuelto a advertir de que el sector de las stablecoins arrastra vacíos regulatorios. Es decir, hay reglas, pero no terminan de cubrir todos los los huecos.
No es la primera vez que el aviso suena. Tras la quiebra de Terra en 2022 —cuando la stablecoin algorítmica UST se desmoronó y arrastró a decenas de miles de ahorradores— los reguladores aceleraron el paso. De ahí salió MiCA en Europa, el primer marco integral que impone reservas, licencias y límites a los emisores. El problema es que las stablecoins que dominan el mercado no viven solo en Europa, y la carrera regulatoria entre jurisdicciones deja siempre costuras abiertas.
Con todo, hay que leer las cifras con calma. Las tarifas que cobran las aplicaciones cripto subieron un 4,44% en la semana, con Tether a la cabeza al recaudar 122,06 millones de dólares. Y el movimiento en stablecoins, que equivale a un 0,3%, es una variación de liquidez, no una estampida. La diferencia entre una contracción puntual y una salida prolongada solo se verá con los datos de las próximas semanas.
El mercado, mientras tanto, sigue partido en dos relatos: el del trading al contado que se apaga y el de las tesorerías corporativas que, con matices, siguen comprando. La próxima semana de datos aclarará si el efectivo que dejó de aparecer en la oferta de stablecoins regresa al ecosistema. Si vuelve, era ruido. Si no, la cautela habrá venido para quedarse.





