IA y empleo en España: la tecnología creará más puestos de los que destruye, pero falta formación

Los informes de McKinsey y Funcas cifran entre 1,7 y 2,3 millones los empleos españoles que cambiarán de tareas hasta 2035. El saldo será positivo, pero solo con formación y movilidad rápida.

La IA no va a dejar a medio país en la calle, pero tampoco va a repartir empleo gratis. Los estudios más recientes sobre IA y empleo en España dibujan una paradoja incómoda: se crearán más puestos de los que desaparecerán y, aun así, buena parte de los trabajadores actuales no podrá acceder a ellos. El problema no es la falta de trabajo. Es la falta de formación.

El informe de McKinsey sobre el mercado laboral estadounidense es la referencia más citada. Su conclusión apunta en la misma dirección que los estudios españoles: la automatización no se lleva puestos completos, se lleva tareas.

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Por qué la IA transforma el empleo sin destruirlo

McKinsey calcula que, hasta 2035, la automatización que permite la IA restará una demanda equivalente a 36 millones de empleos solo en Estados Unidos. Conviene leer la cifra con calma: es una equivalencia en horas de trabajo que ya no harán falta, no un recuento de despidos. De esos 36 millones, unos 25 se compensan dentro de la misma profesión. El trabajador cambia de tareas, no de empresa.

Quedan 11 millones de empleos, el equivalente al 6,5% de la población activa estadounidense, que sí exigirán reciclarse y cambiar de oficio. Por eso McKinsey sostiene que el reto de esta década es la movilidad, no la escasez. El Foro Económico Mundial llega a una conclusión parecida en su informe de 2025: en todo el mundo se desplazarán cerca de 92 millones de puestos que necesitarán nuevas competencias.

Hay un efecto que suele olvidarse. Cuando una tarea se abarata, el mercado tiende a pedir más de ella. Los economistas lo llaman efecto Jevons. El desarrollo de software es el ejemplo que maneja McKinsey: las ofertas de programador en la plataforma Indeed repuntaron casi un 15% desde febrero de 2025, mientras el empleo total caía un 7%.

La IA no viene a vaciar las oficinas, viene a cambiar lo que se hace dentro de ellas. El reto ya no es conservar el puesto, sino adaptarlo a tiempo.

Eso sí, el repunte tiene trampa. El sector tecnológico sigue un 27,5% por debajo de los niveles previos a la pandemia, y el 71% del aumento de demanda se concentra en puestos sénior. Los júnior son los que más lo notan, porque la IA asume las tareas básicas con las que antes aprendían.

Qué perfiles aguantan el tirón y cuáles quedan en el aire

futuro del trabajo IA

McKinsey clasifica las rutas de cambio de empleo en tres tipos. La vía directa apenas exige formación y no baja el sueldo, porque el nuevo puesto se parece al anterior. La indirecta obliga a formarse para un rol distinto y, con frecuencia, a aceptar un salario menor. La más dura es la que el informe llama sin pavimentar: suma grandes brechas de habilidades, certificados nuevos y recortes de sueldo.

Solo uno de cada siete empleados tendrá acceso directo a un puesto nuevo. El 41% afrontará la ruta indirecta y el 45% la vía sin pavimentar. Los más castigados son los que menos ganan: más del 75% de quienes deberían cambiar de oficio trabaja en administración, comercio y transporte. Un trabajador con sueldo bajo tiene 7,6 veces más probabilidades de verse en ese trance que uno bien pagado.

En España, el primer estudio sobre el mercado laboral calcula entre 1,7 y 2,3 millones de empleos desplazados hasta 2035. Se crearían 1,61 millones de ocupaciones nuevas, pero acceder a ellas exige más estudios. La propia investigación de Funcas admite que el saldo final dependerá de la velocidad con la que avancen los procesos de formación y reasignación laboral.

Lo que la paradoja esconde: quién paga la transición

El titular amable de la IA es que creará empleo. El titular real es que ese empleo no lo va a heredar quien hoy ocupa el puesto que se transforma. Los datos de McKinsey dejan una brecha que en España conviene mirar con lupa: solo el 10% del tramo salarial más bajo tendría una ruta directa hacia un nuevo empleo, frente a casi el 40% del quintil más alto.

Hay tres condiciones que conviene vigilar. La primera es la formación: sin un sistema de recualificación ágil, las ocupaciones nuevas quedarán vacantes mientras crece el paro en los perfiles desplazados. La segunda es el sesgo de la demanda: si casi todas las ofertas tecnológicas buscan sénior, los recién titulados quedan fuera del circuito. La tercera es salarial: pasar por la ruta indirecta suele implicar cobrar menos que antes.

En mi lectura, la IA no plantea una elección entre empleo o desempleo, sino entre movilidad y estancamiento. Quien tenga margen para formarse encontrará hueco. Quien espere sin moverse verá cómo su puesto se reescribe sin él. El perfil con más éxito no es el más joven ni el más técnico: es el que combina experiencia sectorial y formación en herramientas de IA aplicadas a su propio oficio.

📝 Cómo enviar el currículum

En un mercado que cambia de oficio a este ritmo, el currículum deja de ser un historial y pasa a ser una declaración de intenciones. Estos pasos sirven tanto para buscar empleo como para registrarte en los programas públicos de recualificación a través de el portal del SEPE.

  1. Paso 1: Entra en el portal del SEPE y crea o actualiza tu perfil de demandante.
  2. Paso 2: Filtra por tu provincia y por las ocupaciones que crecen: administración digital, atención al cliente, logística o mantenimiento.
  3. Paso 3: Consulta la oferta formativa de tu comunidad autónoma y localiza los certificados de profesionalidad ligados a esas ocupaciones.
  4. Paso 4: Reescribe tu CV para destacar las tareas que la IA no cubre: criterio, supervisión y relación con el cliente.
  5. Paso 5: Inscríbete en las acciones formativas y confirma que recibirás la acreditación oficial al terminar.

Plazo de inscripción: abierto de forma continua mientras haya vacantes y plazas formativas disponibles en los servicios autonómicos de empleo. Requisito mínimo: estar inscrito como demandante de empleo o solicitar plaza en la formación en la que quieras certificarte.


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